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¿Por qué conduces tu cohete?

Una expresión que se suele usar en el mundo del emprendimiento y la innovación es la metáfora de “ir en un cohete”.  Pero, ¿qué hay detrás de esta frase? Para cada persona tiene un significado diferente. Precisamente en ese motivo se esconden grandes matices que dirigen nuestras decisiones diarias, ya sea que vayas en un cohete que hayas creado tú o seas parte de uno ya creado, porque al final el profesional con valor ahora debe ser un innovador, capaz de cuestionar y entender el sentido de ese cohete, sea cual sea su posición.

Muchos suelen decir que les encanta ir en un cohete por la sensación que les produce. ¿De qué sensación hablamos exactamente? Puede gustarte porque es rápido, todo cambia en un abrir y cerrar de ojos o puede atraerte porque puede llevarte lejos, a un lugar soñado. Dos porqués muy diferentes que modifican la cultura que creas dentro del cohete, que empapan cada acción.

Si ir rápido está en el centro, podrás llegar antes que otros, crecer a velocidad de vértigo. Aunque en realidad si esa es la razón, no importa tanto a dónde llegues. ¡Abrocharos los cinturones que esto va a ser una lanzadera a cualquier lugar! Tu día a día será hacer lo que sea con tal de que los motores no paren. Si por el contrario, una meta soñada es tu núcleo, irás rápido cuando sea necesario y te pararás a repostar cuando la reflexión sea esencial. La velocidad no es el objetivo, sino llegar a un destino emocionante con sentido.

Una y otra razón son igual de válidas. Ambas se pueden unir en ciertos momentos, no son excluyentes. Lo importante es ser consciente de que condicionarán cada paso y todas las personas con las que interactúes de forma muy distinta. Lo importante es saber cuál está en el núcleo.

Simon Senek analizó que los grandes líderes pensaban, actuaban y se comunicaban con el porqué en el centro. Hablaban constantemente de sus creencias, valores y significados. Ese porqué fue el catalizador de su éxito. Creó entonces  un modelo para liderar llamado el “círculo dorado”, que consiste en tres círculos concéntricos con el porqué en el centro, seguido del cómo y el qué. En el qué se encuentra lo que haces, el resultado visible. El cómo son los métodos y medios, el proceso. El porqué es el propósito final.  

La mayoría de empresas van de lo más concreto a lo más abstracto. Empiezan por el qué, luego el cómo y pocas llegan al porqué. Se olvidan del cerebro reptil, que define instintos y creencias y van directamente al cerebro neocórtex, que dirige el pensamiento racional. La velocidad es un cómo. El destino, un porqué. Poner la velocidad en el centro hará convertir la rapidez en una meta.  

Las empresas mas innovadoras tienen en común que van de dentro hacia fuera, eligiendo primero el porqué. Su base es la inspiración, el instinto, las emociones, el sentido. Las empresas mas tradicionales van de fuera, del qué, a dentro, al porqué, basándose al principio en lo convencional y puramente racional.

Las más innovadoras cambian el qué manteniendo siempre presente su misión, visión y valores, encontrando así un sentido en el cambio. El porqué les orienta en las prioridades, es una guía emocional en la innovación. Su cultura de liderazgo implica transmitir una motivación intrínseca a los equipos que les ayuda a aplicar valores de forma autónoma a la hora de cambiar las estrategias, respetando la esencia. Cuidar a las personas es crítico porque quieren que todos lleguen a ese planeta soñado para crear un nuevo mundo allí. Entenderán que destapar el potencial de personas creativas supone dedicar tiempo a construir confianza, desarrollarles y crear sinergias de valor.

Las que van de fuera hacia dentro se preocupan por los métodos, no es necesario transmitir una esencia interesante porque el destino será cualquiera que permita no parar la nave en ningún momento. Su cultura quemará a los equipos porque alimentar, enseñar y delegar supone más tiempo y eso es un gran obstáculo. Elegirán a personas que repitan sin cuestionar, porque idear y debatir supone parar los motores para renovar y esto requiere un complejo balance entre reflexión y acción. Cuidar las bases no es vital, porque da igual a qué planeta se llegue y con quién, mientras se alcance rápido.

Y tú, ¿por qué conduces tu cohete?

“Si quieres construir un barco, no empieces por buscar madera, cortar tablas o distribuir el trabajo. Evoca primero en los hombres y mujeres el anhelo del mar libre y ancho”

 Antoine de Saint-Exupéry

 

 

 

 

 

Volver a pasar por el corazón de la Universidad

Para mí, la frase estrella de Ortega “yo soy yo y mi circunstancia” está cargada de razón y creo que la mayoría de las crisis actuales comienzan por esa afirmación. Sin embargo, la posibilidad de entender otras circunstancias amplia la propia y te desencarcela un poco. Eso me pasó el primer año de universidad con una asignatura de título poco interesante: Introducción a los Estudios Universitarios, aunque impartida por un profesor de película, un maestro.

La asignatura giraba en torno a los orígenes de la universidad en el pasado para darle sentido al presente. Me hice consciente de una serie de cosas que, aunque bien repetidas a lo largo de mi corta vida, mi circunstancia daba por hecho. El acceso al conocimiento es un privilegio que durante muchos siglos ha sido de unos pocos y hasta la aparición de la imprenta fundamentalmente era de transmisión oral. Ahora que la digitalización está reemplazando los libros de papel es difícil conectar con un momento histórico donde los libros eran un tesoro escaso.

Aunque sigamos con el flashback, el reto del maestro era dar vida a los textos, generar preguntas y a través del diálogo con los discípulos llegar a respuestas, siempre con el foco puesto en encontrar la verdad. Existía una profunda admiración por la sabiduría, amor por saber y voluntad de indagar. ¿Tenéis superpoder favorito? Yo siempre he querido tener el superpoder de viajar en el tiempo para comprobar cosas como la que me estoy imaginando ahora mismo: alumnos y profesores, discípulos y maestros muy despiertos, curiosos y agradecidos con el estudio y el aprendizaje. ¿En nuestra época qué ocurre? ¿Cuáles son los retos de los profesores de las universidades actuales? ¿Y de los alumnos? ¿Qué pensarían de nosotros aquellos maestros y discípulos?

No obstante, cierto es que la institución de la universidad ha cambiado mucho a lo largo de los siglos y se han generado estructuras y sistemas que antes no existían. De alguna manera, una producción en cadena fruto de la Revolución Industrial, que ha proporcionado un acceso muchísimo más masivo a los estudios, lo que es muy positivo. Aquello que antes era de unos pocos, el conocimiento y por lo tanto la libertad potencial, ahora es considerablemente de muchos más. Pero, en qué se ha convertido el conocimiento, ¿en notas? Y los alumnos y profesores, ¿en robots que memorizan y repiten lecciones? ¿Y esto nos hace más libres?

El ejercicio de recordar, volver a pasar por el corazón, en este caso de los orígenes de la universidad y tener presente su sentido es fundamental para no permitir que una circunstancia general en los países desarrollados (el acceso a la universidad) le reste valor a algo tan importante.

Aquella asignatura de primer curso sin duda fue determinante para el resto de mis años universitarios en los que tuve siempre presente la siguiente frase que aprendí: “somos enanos subidos a hombros de gigantes”.

Somos enanos encaramados en los hombros de gigantes; de esta manera vemos más y más lejos, no porque nuestra vida sea más aguda, sino porque ellos nos sostienen en el aire y nos elevan con toda su altura gigantesca.

*Frase con la que Bernardo de Chartres, maestro del siglo XII, describía precisamente su actitud y la de sus discípulos cuando se enfrentaban a una lección.

 

Factoría de Talento arranca su séptima edición

Factoría de Talento inició el pasado 16 de septiembre el proceso de inscripción para su séptima edición, que este año cuenta con algunas novedades importantes.

Hoy charlamos con Pablo Burgué, socio de Dynamis y director de Factoría de Talento, para que nos cuente cómo afronta el nuevo curso.

Factoría cumple ya 7 años. Parece que fue ayer…

En realidad sí. Han pasado muchas cosas a lo largo de estos años, pero también tenemos la sensación de que el tiempo ha pasado muy rápido. Sentimos que el proyecto está mucho más maduro. Conocemos mucho mejor a la juventud, lo que necesitan y lo que podemos ofrecerles a nivel de conocimiento de sí mismos y de pautas para la mejora. Cada vez se inscriben más estudiantes de toda España, 9.000 en los últimos dos años. Nuestra cantera de jóvenes con talento es cada vez más sólida y su feedback, lo más importante, es positivo. En mayo recibimos el premio de la Fundación Mahou San Miguel am mejor proyecto de una pyme en España para el impulso del empleo juvenil. El proyecto es conocido y valorado por centros académicos de máximo prestigio. Todo ello creo que habla de un proyecto consistente y consolidado.

Este año hay novedades.

Cada año las hay, pero es cierto que este año son más visibles. Adecco, que durante 5 años ha sido nuestro patrocinador, ha dejado de serlo. Y eso tiene implicaciones de todo tipo. Valoramos muy positivamente el camino que hemos recorrido juntos durante este tiempo. Pero también creemos que era necesario un cambio, para hacer crecer el proyecto y dar más oportunidades a los jóvenes. Estamos muy ilusionados con esta nueva etapa.

Otra importante novedad es el convenio de colaboración que hemos firmado con la Universidad Politécnica de Madrid, para crear un espacio muy atractivo que será la nueva sede de Factoría. Y habrá algunas novedades más, que iremos contando a lo largo de los meses.

Dynamis cada vez se orienta más como estrategia empresarial a la identificación y desarrollo de talento joven

Al principio era algo a lo que nos llevaban los propios jóvenes, pero ahora es cierto que nos hemos dado cuenta de que aportamos valor y nos sentimos felices. Así que estamos impulsando varias líneas de trabajo, todas ellas relacionadas con nuestra experiencia en identificación y desarrollo de talento joven. Dynamis impulsa Factoría, pero también Human Up, el laboratorio de innovación con alma joven, en el que los jóvenes de nuestra cantera utilizan su creatividad para responder a necesidades reales de las empresas. Y también tenemos cada vez más actividad directa con los propios centros académicos, sobre todo Universidades.

Estaremos al tanto de las redes sociales

Es la mejor forma de estar al tanto de las novedades de nuestros proyectos. En nuestras páginas web www.factoriatalento.es y www.humanuplab.es  está también toda la información de nuestros proyectos. Aunque a nosotros nos sigue encantando la comunicación cara a cara y el aprendizaje en grupo.

Deseando ya conocer a todos los jóvenes del nuevo curso. El plazo de inscripción está abierto en la web de Factoría hasta el 31 de octubre. LINK

Desarrolla tus competencias transversales

La “obsesión” por la formación de base resta oportunidades

Muchos de nosotros hemos vivido la experiencia de sentir con pavor la pregunta: ¿ya sabes lo que quieres ser de mayor? Formulada una y otra vez por personas, posiblemente preocupadas por nuestro futuro y con la necesidad de claridad y control, nos lleva a construir una imagen nítida y fija de nuestro futuro profesional desde muy temprano.

Sorprende en las entrevistas de selección con personas jóvenes, con qué claridad tienen su futuro imaginado. No seremos nosotros los que desterremos de nuestra vida la posibilidad de crear escenarios imaginados, máxime si los deseamos. Lo que queremos cuestionar aquí es la inamovilidad de dichas imaginaciones.

Estamos viviendo una época líquida en todos los sentidos, también en el profesional. Los cambios que vivirán los jóvenes que hoy se están incorporando al entorno de trabajo posiblemente sean bastante más numerosos que los de generaciones anteriores. La inteligencia artificial, la robotización, el cambio climático, las metamorfosis socio económicas de las diferentes zonas del planeta, el aumento de la esperanza de vida, etc. abren un escenario donde la flexibilidad y la capacidad de aprendizaje se hacen vitales. ¿Quién puede asegurar que un grado en medicina, en derecho, en química, en lingüística, etc. será ejercido de forma literal por los recién titulados?

Hacer lo de siempre, es decir, lo previsto, hoy en día puede restar muchas oportunidades. Cuando las empresas ponen tanto foco en las competencias transversales es por un motivo muy pragmático, la forma de asegurar la empleabilidad de sus equipos pasa por la capacidad de adaptarse y aplicar las capacidades en diferentes escenarios, muchos de ellos complejos, novedosos y acelerados.

Se da la paradoja de que estamos viviendo un momento donde las oportunidades de evolución de un profesional del conocimiento se están ampliando de forma vertiginosa, pero este mismo fenómeno está generando una gran incertidumbre para muchos de los recién graduados. Por este motivo, se hace fundamental tener mente abierta para explorar y crear nuevas posibilidades para las propias capacidades.

En este sentido, cobra una importancia creciente mostrar dicha flexibilidad en la actividad profesional y en la búsqueda de empleo. Por ejemplo, en el curriculum vitae de un recién graduado es importante señalar cualquier experiencia extra académica que muestre escenarios donde se desarrollan las competencias transversales complementarias a las estrictamente académicas: deportes, asociaciones estudiantiles, experiencias internacionales, hobbies, experiencias profesionales aunque no tenga nada que ver con el grado cursado, etc.

Ahora más que nunca tenemos la oportunidad de construir trayectorias profesionales diversas e incluso sorprendentes para uno mismo, la forma de aprovechar esta coyuntura es tener la mente abierta para explorar y crear posibilidades, complementando los conocimientos técnicos con las habilidades transversales.

Las cosas nunca ocurren porque sí, siempre pasan por algo

El ser humano necesita darle un sentido a las cosas que ocurren a su alrededor y para ello, una manera de hacerlo, simplificando esa labor es poner etiquetas a todo lo que ocurre y a las personas que tiene a su alrededor. Esto obviamente limita mucho la realidad y nos predispone a interactuar con nuestro entorno de una determinada manera.

Un colectivo socialmente etiquetado hoy día es el de los jóvenes, a los que se les suele asociar con calificativos como impacientes, nativos digitales, pasotas… pero nos olvidamos de que estos jóvenes tienen un talento, que una vez descubierto, si se impulsa y se desarrolla, les puede hacer brillar. ¿De qué modo podemos descubrirlo?

Desde Dynamis y tras 7 años de experiencia con jóvenes entre 18 y 25 años, se ha llevado a cabo un proyecto de investigación que ha ayudado a la selección e identificación del talento en este colectivo. Esta investigación se ha denominado “Los impulsores del talento”.

En este post y a lo largo de la charla TEDx que el pasado mes de junio ofreció Pablo Burgué, socio Director de Dynamis, se desvelaron cuatro impulsores del talento joven, de entre todos los que conforman la lista completa de esta investigación y se apeló al papel de padres y educadores para propiciar que ese talento se desarrolle.

Impulsores del talento

Curiosidad divergente. Necesidad de dar respuesta a muchos frentes y entornos distintos. Les encanta estar a “mil cosas a la vez”. Los padres y educadores que acompañan a estos jóvenes, deben fomentar esa capacidad para “explorar” ya que les hará crecer y enriquecerse.

Identidad: Descubrir quiénes son y quiénes quieren ser. Un descubrimiento que debe ser realizado por ellos mismos. Los jóvenes necesitan pensar, analizar, reflexionar, poder opinar. Debemos invitarles a todo lo anterior para descubrir su identidad y ayudarles a expresarla de manera adecuada.

Porosidad: todo lo sienten en grandísima medida (alegría, tristeza, sorpresa…) y esos sentimientos necesitan expresarlos a través de algún mecanismo artístico. Esa capacidad para “vivir” también debe estar respaldada por quienes les acompañan en su proceso madurativo y dejarles que aflore de algún modo el mundo que llevan dentro.

Generosidad: Los jóvenes no miden el esfuerzo. Se entregan y valoran esperando  que su entorno haga lo mismo. Su compromiso social es muy alto. Esto debe llevarnos a pensar en lo que esperan de las organizaciones y entidades con las que se comprometen.

Si queremos entender y ayudar a nuestros jóvenes a impulsar su talento, debemos entender lo que dicen, piensan, cómo actúan sin dejar de reflexionar sobre los motivos que subyacen a sus conductas. Solo de este modo podremos acompañarles en un apasionante camino de descubrimiento interior y desarrollo de todo su potencial.

Puedes ver el vídeo completo de la charla TEDx en el siguiente link.

Si te interesa conocer el estudio completo sobre Los Impulsores del Talento, contacta con nosotros en info@dynamis.es

 

Creatividad frente al mar

Creatividad frente al mar

Pensamos en la creatividad como un artista pintando en su taller, un publicista ideando en su agencia y un músico componiendo en su estudio. De repente, todo encaja y se les ilumina la “bombilla” que les lleva a la idea perfecta. Pero… ¿te has preguntado cómo es su vida más allá de ese taller, agencia y estudio?

Pensamos que salir fuera implica distraerse con estímulos externos que contaminan nuestro objetivo creativo. Entonces, nos encerramos en nosotros mismos, amarrados a esos lugares conocidos. En las sesiones de innovación hay algo que es siempre muy difícil de conseguir con los equipos implicados: impulsarles a salir fuera. Es un reto enorme conseguir que se empapen de opiniones ajenas, cambien de lugar y observen sin juzgar. Nos han enseñado siempre a crear entre cuatro paredes. Pero la antesala a cualquier proceso creativo, la base de esta mentalidad, se encuentra fuera.

Las ideas creativas surgen de inputs guardados en el “almacén” de nuestro cerebro, que generar después conexiones que llevan a la creatividad. Estos inputs son vivencias en forma de conversaciones, relaciones, viajes, retos, lecturas… que combinados con emociones y reflexiones propias generan nuevas asociaciones. Es imposible enriquecer estas vivencias reduciendo nuestros estímulos a cuatro paredes. 

El secreto de las personalidades creativas es una curiosidad insaciable por la vida, que les lleva a generar una enorme diversidad de experiencias. Lo que creamos es único porque nuestras experiencias vitales lo son. Robert Glasper, pianista y compositor, asegura: “si no tuviera vida más allá del piano me daría miedo pensar cómo sonaría” y Elvira Sastre, escritora, confiesa: “en la poesía es inevitable dejar una parte de uno mismo”.

Necesitamos salir al mundo y combinar nuestras percepciones de formas diferentes. Inventemos nuevos retos y caminos que alimenten áreas de nosotros que desconocíamos. Exploremos lo  desconocido. Este verano, imaginemos, pero mejor frente al mar. Vivamos, para poder ser y crear con identidad. Porque no hay nada mas potente que dejar una parte de ti en cada creación.

Selección, una experiencia de aprendizaje más allá del resultado

Selección, una experiencia de aprendizaje más allá del resultado

Miedo al fracaso 70%, autoexigencia 73%. Estos porcentajes indican las dos fuentes de estrés principales declaradas por estudiantes universitarios en el estudio realizado por MIND U (Mind your mind)[1].

Obviamente estos datos condicionan el desempeño de las personas en numerosas situaciones; llevémoslo al terreno que nos ocupa, el de la selección.

La búsqueda de empleo, aunque es una situación cada vez más frecuente en la carrera profesional y va naturalizando la actividad, suele ser un “salto” perfumado de miedos, inseguridades… en muchos casos. Atendiendo a los datos arriba mencionados, es fácil intuir la vivencia asociada a la no selección de la propia candidatura: fracaso y más autoexigencia.

Nuestra experiencia en Factoría de Talento con jóvenes estudiantes, que aplican para un programa de desarrollo, donde consiguen plaza 1 de cada 85 personas que se inscriben, la experiencia es la misma. Hay una pregunta habitual entre los no seleccionados: ¿no tengo talento?

Esta pregunta les dirige de inmediato al resultado final; como no he sido elegido, la conclusión es que no tengo talento. A veces, resulta un trabajo casi artesanal animarles a que amplíen la perspectiva y contemplen un plano más amplio.

En un proceso de selección conviven muchas variables que están fuera del ámbito de influencia de los candidatos. Cuando la probabilidad de éxito en un entorno competitivo en muchas ocasiones es baja, asegura un resultado que esté al 100% en tu mano: aprende de la experiencia. Los primeros momentos de tristeza, enfado, sensación de injusticia… son naturales y hasta aconsejables, pero el tiempo justo. Si tu objetivo es ser seleccionado en futuras oportunidades, pregúntate ¿qué has aprendido?

El aprendizaje autónomo en el proceso es uno de los resultados que está asegurado si tenemos el interés en conseguirlo, e incluso nos hará tomar conciencia de las emociones que nos genera. Cuando estamos en búsqueda activa de empleo, se dedica tiempo en la preparación, en el durante, pero qué pasa con “el después”. El después es el que me prepara para el futuro.

En este mismo sentido, solicitar feedback tras el proceso puede ser una buena práctica. Lo peor que puede pasar si se solicita es que tengamos el silencio por respuesta.

“Somos lo que nos contamos”, como titula Oscar Vilarroya su libro, nosotros decidimos qué relato construimos sobre nuestro desempeño en cada proceso de selección. El relato nos explica qué ha ocurrido y por qué. Yo decido si lo convierto en una experiencia más que contribuye a incrementar el porcentaje del miedo al fracaso o lo convierto en una experiencia de aprendizaje.

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[1] Investigación realizada por un equipo de Factoría de Talento VI con población universitaria. Intagran @_mind.u_; para más información: mindu.factoria6@gmail.com

 

 

¿Para qué queremos la inteligencia emocional si ya tenemos la inteligencia artificial?

No es una pregunta a modo de broma: es la pregunta que una persona le hizo a otra que quería venderle un programa formativo de inteligencia emocional para su equipo.

Son estas cosas que a veces te hacen dudar (poco) de hasta qué punto los avances científicos y tecnológicos te dan más de lo que te quitan.

Creo sinceramente que es muy, muy pesimista, la visión de alguien que cree que el mundo actual es peor que el de hace 100 años. Por supuesto hay problemas que resolver, y surgirán otros. Pero que la globalización, la medicina, la ciencia en general, han mejorado la situación de la humanidad a lo largo de los años, resulta en mi opinión evidente.

Hoy muchos se cuestionan el futuro del trabajo, por la evolución de la robotización, por el papel de los ordenadores; por una influencia cada vez menor del pensamiento del hombre a cambio del pensamiento de los datos.

Pero me cuesta creer que la inteligencia artificial, y en general cualquier tipo de evolución tecnológica futura, haga que desaparezca la tristeza, el miedo, la ira, la alegría, la sorpresa…

Las emociones básicas humanas, son las que han sido desde hace miles de años, y han trascendido a las movimientos culturales, a los sistemas políticos, a las religiones… Llevan con nosotros toda la vida, y algunos no se enteran. Tiene pinta, además, de que seguirán con nosotros unos cuantos siglos.

Sigue habiendo personas que creen que los problemas se resuelven con derivadas, integrales y árboles de decisión. Pero seguimos poniéndonos nerviosos al hablar en público, frustrándonos cuando perdemos un partido y perdiendo los papeles cuando una persona no nos entiende o nos menosprecia.

Y lo que es más importante: seguimos dando lo mejor de nosotros, cuando nos sentimos felices, cuando hay alegrías en nuestras vidas, cuando recibimos sorpresas que nos gustan.

Así pues, bendita inteligencia artificial y 5G, que nos permita ir tooooodavía más rápido. Pero sagrada inteligencia emocional, que nos permita aprender de nosotros como seres humanos, descubriendo cómo afrontar nuestros miedos, gestionar nuestras relaciones y superar los obstáculos.

 

 

Potencial_creativo_dynamis

El potencial creativo escondido

Pensamos en los proyectos, las empresas y cualquier creación como productos terminados, listos para ser siempre lo que se pensaron en un inicio, inamovibles, cuando todo alrededor se mueve constantemente. Hacemos lo mismo con la sociedad, juzgando el ahora con paradigmas de ayer, anclados en unas normas sociales que ya no tienen sentido, que necesitan reinventarse, repensarse. Y, sin darnos cuenta, hemos trasladado este enfoque a las personas. Las tratamos como productos acabados cuando realmente están en proceso.

Nos centramos en educar de forma homogénea, volcando unos conocimientos para andar mañana en un mundo que ya no existirá en lugar de destapar el potencial creativo que tenemos para crear el futuro. ¿Por qué no aplicar el enfoque lean startup a las personas? ¿Y si la educación y la vida pudiesen ser una manera de descubrir el potencial escondido en cada uno basado en la experimentación, el aprendizaje validado y la interacción con otros?. Porque experimentando podemos descubrir aquello que ni nosotros sabíamos que existía dentro, podemos aprender basándonos en pruebas reales y crear un prototipo personal para lanzarnos al mundo. Como además somos proceso, podemos cambiar sin miedo al encontrar nuevos matices que nos hagan sentir más llenos, formando una identidad con la que nos sintamos más cómodos y realizados. Podemos reinventarnos para encontrar el mejor encaje.

Según el informe GEM 2018-2019 los elevados porcentajes de población española que tienen miedo al fracaso, un 43%, dejan ver que supone un importante obstáculo para el emprendimiento. Tenemos miedo a experimentar, no solo con ideas, sino con nosotros mismos. Seguimos patrones marcados, sin salirnos de la línea, porque nos han enseñado a replicar para evitar el error. Para educar mirando hacia el futuro debemos trasmitir que jugar a descubrirse significa moverse y retarse y con ello, poder chocar; pero, quizás, poder también encontrar, lanzándonos, un increíble potencial desconocido.

“No hemos de preguntarnos qué necesita saber y conocer el hombre para mantener el orden social establecido, sino ¿qué potencial hay en el individuo y qué puede desarrollarse en él? Solo así será posible aportar al orden social existente nuevas fuerzas procedentes de las jóvenes generaciones” (Rudolf Steiner)

Los vasos comunicantes del Employer Branding

Compartimos con vosotros una de las estadísticas que más orgullo nos hace sentir.

 

En el proyecto Factoría de Talento, dirigido al desarrollo de competencias profesionales con estudiantes que están cerca de incorporarse al mercado laboral, se hace un exhaustivo proceso de selección. Nuestra misión con el proceso es conseguir que los 40 jóvenes seleccionados entre más de 3.000, sean los que mejor se ajusten a las demandas de compromiso y talento del proyecto.

La misión no es sencilla por el volumen, pero también por una razón para nosotros más importante, cada una de las candidaturas presentadas está dando visibilidad a una persona que nos ha dedicado tiempo, esfuerzo e interés para darse a conocer por tanto tienen que sentirse únicas e importantes.

La estadística que mostramos es uno de los datos recogidos en la encuesta de satisfacción que realizamos al final del proceso con todos los inscritos que no han sido seleccionados, para comprobar que conseguimos este segundo propósito.

Analizamos la información diferenciando tres colectivos: las personas que solo han realizado las pruebas on line, denominados inscritos en el gráfico; los que participan en las dinámicas grupales, AC; los que llegan a la última fase, entrevista. El 100% de los que participaron en los assessment center, aun sin llegar a la última fase, recomendarían inscribirse en Factoría de Talento.

Con el auge del employer branding, algunas empresas se están encontrando con la competencia interna entre RRHH y marketing para dirimir de quién es la misión. Nosotros somos unos convencidos de que el valor de la marca se transmite en cualquier interacción que se realice desde una empresa y que aunque se dediquen muchos recursos a estar en los ranking, premios y foros de employer branding, si esas interacciones no son coherentes con la identidad de la marca, el derroche está asegurado.

Un buen ejemplo de esto son los procesos de selección donde es habitual escuchar a los jóvenes en busca de trabajo sorprenderse porque no se informa del resultado de la selección o de su estado, ¡a no ser que hayas sido seleccionado!; desconocen los plazos de incorporación o se incumplen estos de forma continua; no tienen información de si la candidatura ha llegado correctamente ante la falta de feedback… Es paradójica la situación de vulnerabilidad y de ser un número más, en empresas que dedican una buena parte de sus recursos a fortalecer su marca empleadora.

El employer branding no es solo un instrumento para atraer y retener el talento, también es la identidad de la marca. Las empresas son vasos comunicantes externa e internamente, por mucho que se colme un recipiente si otro simultáneamente se está vaciando, el “techo” de la reputación está asegurado.