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No miedo

Antes de que sigan leyendo, y para que no pierdan el tiempo les diré que no, que no tengo la receta para no tener miedo. No estoy seguro de si es una utopía o directamente un imposible, pero mi experiencia es que es más práctico tratar de ver qué hacemos para convivir con él.

Pero empecemos por el principio.  A mí es que me parece fenomenal tener miedo. Miedo, por ejemplo, a un bicho desconocido que me mira con ojos de querer atacarme y yo sin saber si es peligroso o no. Hay un miedo físico o biológico, que tiene mucho que ver con el instinto de supervivencia, y que nos ayuda a estar alerta y a protegernos. Yo diría que este miedo es positivo.

Y también diría que tiene una parte positiva ese miedo al error, incluso a decepcionar a otros, a no estar a la altura. Bien gestionado, puede recordarnos la importancia de prepararnos, de entrenar, de no dejar nunca de aprender.

El problema serio surge cuando el miedo, lejos de ponernos en marcha, nos paraliza. Y nos lleva a encerrarnos cada vez más en lo que nos produce seguridad. Y levantamos muros cada vez más altos, que nos aíslen del feedback negativo y de los riesgos a pegárnosla.

No es buen negocio, entre otras cosas porque el miedo es como el agua: al final encuentra un resquicio por el que colarse hasta el rincón más escondido.

Yo diría que puestos a tener miedo, mejor tenerlo fuera de casa y que ahí se quede. Y ahí me peleo con él.

La casa soy yo: mi cuerpo, mi mente. Todos tenemos capacidad para pensar por nosotros mismos (aunque haya personas que intenten privarnos de ella). Todos tenemos una naturaleza exploradora, que nos puede llevar a descubrir, aun con miedo, que tenemos recursos (o podemos aprenderlos) para superar la mayor parte de las situaciones con las que la vida nos rete.

Mi experiencia me ha enseñado que desarrollar el pensamiento propio (aclarando tus propias convicciones)  y el contacto con personas y experiencias diferentes a las mías, son buenas recetas para gestionar los miedos.

Pero como dice Will Smith en un vídeo maravilloso (ver vídeo), de alguna forma hay que pasar miedo para descubrir cosas extraordinarias de nosotros que hay al otro lado. De alguna forma, hay que tener miedo para tener menos en el futuro.

O como me dijo una vez un genio: para sentir la paz, hay un paso previo, que es sentir la inquietud.

Hay un momento en que hay que ponerse en marcha: parar el cerebro que mira hacia atrás y hacia delante. Y centrarse en lo que quieres hacer y en lo que vas a hacer, más allá de lo que pasó y de lo que puede pasar.

El chatbot, una metodología formativa más para cambiar paradigmas

Si hacemos una recopilación de los post y artículos referidos a los valores a incorporar en las empresas y organizaciones actualmente, es bastante frecuente encontrarse con alguna de estas tres palabras: innovación, ODS, emprendedor interno. ¿Qué está pasando? Parece que todos nos estamos alineando en la misma dirección.

Cada ciclo tiene sus modas y la gestión empresarial no escapa a este fenómeno. La moda no responde a una frívola iniciativa o a un ciego seguimiento, sencillamente es la respuesta encontrada ante nuevos desafíos. Desafíos que requieren una actuación rápida, en un momento donde la velocidad y la aceleración se han convertido en variables cotidianas, pero que no siempre cuentan con el rápido respaldo de las personas que lo tienen que llevar a cabo.

Pensemos por ejemplo en la palabra innovación. ¿En cuántas ocasiones un profesional cualquiera ha podido tener espacio para generar soluciones diferentes, cuestionar el statu quo, etc.? De forma bastante generalizada, si somos honestos, pocas. Las organizaciones durante muchos años hemos tendido a mantener y consolidar lo existente que a “pensar fuera de la caja”; la prudencia y el control eran factores adaptativos. Pero ahora, es una necesidad imperiosa que todos a una nos pongamos a innovar. ¿Por dónde empezamos? ¡Se hace difícil cambiar el rumbo! En esta misma línea, podríamos hablar de la actitud emprendedora o de los Objetivos de Desarrollo Sostenibles impulsados por Naciones Unidas.

El reto de cambiar los paradigmas es ambicioso, y las áreas de gestión de personas se ponen en marcha para persuadir a los profesionales que es necesario incorporar nuevos valores, conocimientos y habilidades. Se requiere tiempo y trabajar con una perspectiva de largo plazo. Las estructuras y las mentalidades no cambian de la noche a la mañana, tendemos a recrearnos en lo que se nos ha premiado y huimos de aquello que fue sancionado. ¿Cómo cambiar la mentalidad?

Ante esta coyuntura, el chatbot es un gran aliado para generar pequeños impactos de forma sistemática que generen resultados a medio plazo. No es cuestión de hacer grandes eventos sino de conseguir que los nuevos valores vayan “calando” poco a poco en la estructura. El chatbot es una buena herramienta para ir impregnando “despacito pero sin pausa” a las organizaciones en las nuevas tendencias estratégicas. Si todos llevamos tecnología en el bolsillo, por qué no utilizar estos dispositivos para lanzar breves mensajes que animen a incorporar nuevas prácticas que cambien mentalidades.

El chatbot en poco tiempo se convertirá en una metodología habitual desde diferentes áreas de la organización para enviar buenas prácticas profesionales de aplicación inmediata.

El liderazgo cívico: una nueva tendencia en las empresas

El 58% de los consumidores  de las empresas se interesa por el impacto social y ambiental de las marcas; más del 32 % de los empleados quieren conocer la misión, visión y políticas de RSC y es una tendencia en aumento.  De este modo, cada vez se busca más a los líderes sociales. Pero… ¿qué características reúne un líder social?.

Tras estudiar diferentes figuras y personalidades de ámbitos y edades diversos llegamos a la conclusión de que los líderes sociales comparten o suelen destacar en 8 competencias clave: coherencia ética, compromiso social, liderazgo integrador,  flexibilidad humilde, mente transformadora, mediador colaborador, combinación creativa y fortaleza persistente.

Un líder cívico representa el cambio social: la fuerza transformadora para resolver los problemas sociales. Quizá no son necesariamente los más seguros ni los más famosos pero lo que les caracteriza es que les mueve un compromiso social. Sienten un fuerte impulso de ayudar a los demás, una motivación humana profunda, no pueden soportar el sufrimiento sin intervenir. Les mueve el amor por la humanidad, la naturaleza, la vida y actúan de manera desinteresada. Quieren ser útiles para que los demás sean más felices, cuidar el medioambiente y construir un lugar en el mundo en el que les gustaría vivir en paz, armonía, tranquilidad y optimismo junto a los demás.

Por otro lado, un líder cívico es un líder integrador: comparte sus méritos y agradece a las personas que le han ayudado. Su verdadera intención es la de provocar el cambio y, por ello, compartir el reconocimiento es algo que le vendrá dado. Dirige desde la integración de las personas que trabajan con él o que ha involucrado en sus proyectos. No quiere ser alguien, quiere hacer algo que mejore el mundo. 

Además, los líderes cívicos son personas persistentes y quieren alcanzar un objetivo a largo plazo que tenga un significado profundo para ellos. Planifican con antelación, controlan los resultados y se intentan adelantar a los obstáculos con el fin de conseguir un futuro mejor. Pasan tiempo presentando sus ideas ininterrumpidamente aunque no tengan éxito, influyendo sobre personas a pequeña escala o individualmente y es difícil medir su impacto. A menudo obtienen reconocimiento solo después de haber pasado un tiempo viviendo en relativa oscuridad.

Los líderes cívicos tienen humildad flexible: actúan con humildad y destierran juicios (los suyos incluidos). Tienen la disposición de aceptar sus fallos, son autocríticos y se corrigen a sí mismos de manera continúa, poniendo por encima el objetivo final a su plan o enfoque individual. Expanden su pensamiento y tienen una mente sin barreras y con una visión universal: están dispuestos a aprender.

Por otro lado, son mentes transformadoras, personas orientadas al cambio ya que tienen la capacidad de apartarse del pasado siendo capaz de asumir riesgos y cuestionándose de manera muy frecuente el estatus quo. Pueden ser independientes y autónomos en gran medida pero dan prioridad al trabajo en equipo para alcanzar las transformaciones que desean aplicar, así como dedican tiempo a buscar lugares y oportunidades para influir en el curso de los acontecimientos.

Los líderes cívicos combinan recursos de manera innovadora. Tienen disposición a atravesar factores disciplinares uniendo o mezclando ideas creativas y creando nuevos compuestos sociales en configuraciones que la estructura social no está orientada a producir de forma natural. Para ellos, crear formas de vida sostenible es un reto intelectual y creativo que les mueve por dentro.

Otra de las características de los líderes cívicos es que suelen ser mediadores- colaboradores, reuniendo a personas de diferentes esferas, experiencias y especialidades para construir juntos soluciones factibles cualitativamente nuevas o hasta utópicas. Atraen al mundo en su totalidad y buscan formas de colaboración entre ámbitos diversos. Son capaces de poner de acuerdo a personas con puntos de vista opuestos y que actúen conjuntamente.

Finalmente los líderes cívicos se caracterizan por su fuerte coherencia ética. Tienen unos valores éticos muy sólidos, a menudo trasmitidos por una figura o experiencia a temprana edad que les supuso una gran influencia, y sienten la responsabilidad de responder con calidad y eficiencia y de comprometerse con las personas que emplean e involucran en sus proyectos. En ocasiones, sienten que depende de ellos resolver un problema en particular.

En conclusión, el liderazgo cívico consiste en el liderazgo basado en el deseo de servir a los demás, de construir una sociedad mejor que comparta unos valores éticos más allá del propio interés personal. Citando a San Francisco de Asís, un gran ejemplo de liderazgo cívico de la historia, el líder cívico no asienta sus bases en lo que recibe, sino en lo que da: “Recuerda que cuando abandones esta tierra, no podrás llevar contigo nada de lo que has recibido, solamente lo que has dado: un corazón enriquecido por el servicio honesto, el amor, el sacrificio y el valor (…)”.

La magia llega cuando menos lo esperas

El día 24 de Diciembre por la mañana, véase la mañana de Nochebuena, fui como muchos otros días a un sitio que me gusta a tomar café. Mientras estaba mirando algunas cosas en mi ordenador, entró al establecimiento un hombre mayor y comenzó a ir mesa a mesa repartiendo unos papelitos. Así comenzó mi particular cuento de Navidad.

Un antes
Cuando se acercó a mí fue muy amable, la verdad. Para mi sorpresa, me dijo que tenía un canal de Youtube donde subía sus composiciones en guitarra y me estuvo haciendo varias preguntas. También me dijo que hacía canciones muy bonitas y me estuvo explicando alguna de ellas a través de su papelito (dónde ponía que por favor compartiéramos su canal y diéramos like a sus canciones).

Después de pasar por mi mesa, terminó de hacer la “ronda” por el local y se fue del establecimiento. Me metí en su canal y vi que contaba solo con apenas 100 suscriptores. Miré a mi alrededor y todo el mundo había tirado o hecho una bolita con el papelito. Nadie había prestado atención a aquel hombre y eso (y su dedicación para ir mesa a mesa vendiendo su contenido) me enterneció y decidí ayudarle de alguna manera a promocionar sus canciones.

Pensé que si subía un tweet a mi cuenta de Twitter (donde tenía más de 1000 seguidores) y pedía que se compartiera el mensaje con una foto del papel (dónde venía su nombre y los datos del canal), alguien seguro que seguiría la iniciativa. Y eso hice.

Un durante

A los 15 minutos empezó la magia. Miré mi móvil y vi que varios seguidores míos (con muchos seguidores a su vez) habían hecho retuit de mi mensaje y eso había desencadenado que la petición se empezara a mover de una manera muy rápida. Media hora después ya sabía que se iba a liar parda. Mi móvil no paraba de vibrar. 20, 50, 100, 250 retuits… La cuenta subía por segundos.

En ese momento sentí pavor. ¿Y si el pobre hombre mayor se asustaba de que tanta gente se metiera de repente en su canal? Decidí ponerme en contacto con él y mandarle un mensaje vía Youtube donde le decía lo que había pasado.

Pasaban los minutos y la bola se hacía más y más grande. Cuando llegué a casa y vi que Risto Mejide y otras celebridades y famosos habían compartido el mensaje supe que esa bola ya no había quien la parara. Tuve que desconectar la aplicación del móvil y las notificaciones. Tenía tantas por segundo que se me bloqueaba. Cientos. Durante horas y horas…

Así pasé la Nochebuena, entre la incredulidad de lo que estaba pasando, la alegría inmensa de que la gente se volcara en ayudar a Manolo (el hombre mayor) y el miedo de que él se asustara.

Pensé que al terminarse la Nochebuena el efecto del tuit pararía, pero no fue así. Al revés, la llegada de la Navidad potenció mi mensaje e hizo que se compartiera todavía más.

Ese día de Navidad me volqué en intentar dar con Manolo de alguna manera para contarle lo ocurrido. También para decirle que algunas personas se habían ofrecido desinteresadamente a grabarle cds gratis, vídeos profesionales, webs y hasta fotos. Fue absolutamente increíble todo el cariño y reconocimiento que recibió Manolo en tan solo unas horas.

Al mediodía me llamó la cadena Ser para decirme que querían entrevistarme en el programa “Hoy por hoy” (el programa más escuchado de la radio española). Más tarde fue la tele. Los informativos de Mediaset querían sacar la noticia. Yo acepté con la condición de que me ayudaran a encontrar a Manolo. Y así fue. En apenas unas horas, el equipo de informativos dio con Manolo el mismo día de Navidad. Cuando le llamé me temblaban las piernas. ¿Qué diría?, ¿Un hombre tan mayor entendería lo que había pasado?, ¿le gustaría?…

Fue encantador. Lloré cómo si no hubiera mañana cuando me dio las gracias en los 20 minutos que estuvimos al teléfono. Se había enterado por familiares y amigos y había leído mi mensaje en Youtube. Quedamos en conocernos al día siguiente en la misma cafetería donde pasó todo. Allí hicimos el reportaje que salió en los informativos de Mediaset. Manolo no entendía bien la repercusión que había tenido. Estaba emocionado por todos los mensajes maravillosos (miles) que había dejado la gente en su canal Youtube y a la vez estaba muy agobiado. Su entorno cercano no había parado de llamarle a casa para decirle que era famoso y estaba harto de descolgar el teléfono o recibir visitas en casa de amigos.

REFLEXIÓN 1. Una de las cosas en las que más he pensado, tras lo ocurrido fue precisamente que, un día recibes millones de visualizaciones de todo el mundo, miles de comentarios amables y respetuosos y al final, lo que te agobia es que te paren en tu propio pueblo los amigos o que te llamen para felicitarte. Supongo que es difícil resistirse a la tentación de contactar contigo o decirle a los periodistas (o a cualquiera) que te conocen.

Manolo decía que no quería ser famoso. Él siempre había soñado con llevar su música a todo el mundo y arañar unas pocas visitas (miraba todos los días el contador de Youtube) y con todo lo que había pasado, se daba por satisfecho hasta el infinito. Ahora tocaba volver a la calma. Dijo no a muchos periodistas y eso me hizo a mí también tomar la decisión de no hablar con nadie más.

Pasaron cosas curiosas. Me llamaron de otros programas importantes de radio, de la prensa escrita y de un programa de la tv para hacer un especial de Manolo. Las redactoras de este último, no lograban entender cómo yo no quería ser entrevistada a pesar de que Manolo no quisiera salir. Es como rechazar tu minuto de gloria televisiva, decían. Pero es que yo solo quería sacar una sonrisa a un hombre de 78 años por Navidad.

REFLEXIÓN 2. Yo nunca me imaginé tener una repercusión así. Tampoco subirme a ningún carro. En cambio algunas personas pensaron que (inicialmente) me había inventado lo de Manolo para hacerme famosa. Otras no entendían que no me subiera a la bola para sacar provecho propio. Y yo me preguntaba, ¿Dónde queda el poder hacer algo por otra persona desinteresadamente?, ¿no son precisamente las cosas así, totalmente ingenuas y autenticas las más bonitas y potentes?, ¿en qué momento nos hicimos egoístas o deseamos tanto tener exposición mediática?

REFLEXIÓN 3. Porque esa es otra. De la noche a la mañana te vuelves la persona más buscada. Todos se pegan por un minuto de tu historia. Y unos días más tarde tu historia no le importa a nadie y la gente se olvida de ti. Vivimos en un mundo absolutamente efímero. La rueda no para de girar. Devoramos contenido sin pestañear: canciones, noticias, historias… ¿Es eso sostenible?, ¿a cuánta gente le damos foco e ilusiones y luego se la deja tirada?, ¿de qué vale hacerte “famoso” unas horas?

Yo intenté explicar a Manolo que no se preocupara, que en unos días nadie le llamaría. Y él no lo acababa de entender. ¿Cómo iban a dejar de llamarle tan pronto? Me dijo que tendría que seguir repartiendo sus papelitos cuando le dejaran de ver.

Es curioso el contraste. Por un lado es muy difícil sobrellevar la bola mediática que viene a engullirte y por otro lado cuando se va, puedes echarla de menos. ¿Dónde esta el equilibrio en el que te sientes bien y le das una caricia a tu ego sin agobiarte?, ¿es eso posible o siempre hay un precio a pagar cuando te expones? 

Por supuesto, este es un caso especial porque el impacto mediático fue gigante, pero supongo que cada persona tiene un punto de equilibrio según como sea.

Un después

A Manolo le ofrecieron algunas empresas ciertas cosas. También llevarle su canal de Youtube. No sé muy bien los detalles. Hubo gente que contactó conmigo para ofrecerle a Manolo cosas absurdas “gratuitamente” solo por hacerse autopromoción. También después de salir en la tele, tuve decenas de mensajes de gente que me pedía promocionar sus carreras, sus empresas… Así directamente. Oye tú, quiero que publiques mi música. O mi ropa. Hazme famoso

Esa para mi es la peor parte de todo esto. Todas las personas que se intentan aprovechar de una situación. Aun así, siempre es fácil decir que no, aunque muchos no lo entiendan. Y es una manchita tan pequeña entre todo lo bueno, que es casi anecdótica.

Al final y después de todo lo ocurrido, yo me quedo con el cuento de Navidad, el de verdad, donde 5.800.000 personas hicieron posible un sueño de alguien compartiendo mi tuit. Sí, mi mensaje llegó a casi 6 millones de personas. Aún hoy me parece increíble.

Me quedo con los miles y miles de mensajes bonitos que le dejaron a Manolo. Me quedo con que cuando nos unimos podemos hacer cosas maravillosas. Al final da igual cómo seamos, nuestros gustos, nuestros colores políticos. Somos personas y tenemos un corazoncito latiendo dentro de nosotros. Me quedo con el poder de Twitter, donde habitan muchos haters, pero donde también se puede conocer gente genial o hacer que un papelito pidiendo likes para que un hombre de 78 años tenga casi 62.000 me gusta y 57.000 retuits.

Me quedo con el tesón de Manolo. Con el pelear y el currarse mesa a mesa cada visita para que te conozcan. No un día ni dos. Manolo llevaba años repartiendo sus papelitos. Supongo que también esto es el karma. Sembrar durante muchos años, que la gente no te preste mucha atención y que un día medio mundo confabule para darte las gracias por tu música.

Manolo pasó de un centenar de suscriptores en Youtube a casi 80.000 prácticamente en dos días. La mayoría de sus vídeos tienen miles de visualizaciones. Un rock suyo por ejemplo, tiene 105.000 visitas. Eso es maravilloso porque al final, toda esa gente va a poder seguir escuchando a Manolo más allá del tuit. La canción nueva que subió a comienzos de año después de todo el berenjenal ya tiene casi 30.000 visualizaciones.

Yo solo puedo dar las gracias a todo el mundo que lo hizo posible. Gracias por compartir el tuit. Gracias por todos los mensajes tan bonitos que yo también he recibido. Gracias por ser generosos con Manolo. Ha sido una experiencia alucinante. Muy intensa. Nervios, incredulidad, felicidad, emoción, miedo a meter la pata o que se me fuera de las manos. He pasado por todos los estados vitales. También he aprendido muchísimo. De los medios. De las redes. He vuelto a creer en las personas, porque estaba un poco decepcionada con todo lo que se ve en el día a día. Twitter es una herramienta extremadamente potente y a la vez por esa potencia, da miedo que te coma la bola mediática. Aún así nadie tiene la formula de la viralidad. De repente un mensaje o historia gusta y boom, millones de personas lo comparten en segundos. Y esas personas lo comparten en otras redes: en Whatsup, en Instagram, en Facebook. Al final, de una cosa que hiciste pequeñita se entera todo el mundo, literalmente.

Yo estoy segura que la historia de Manolo reunía muy buenos ingredientes, pero creo que fueron un cúmulo de pequeñas coincidencias y factores los que realmente hicieron magia. Y bendita magia. No hay nada que haga más feliz a uno mismo, que poder sacar una sonrisa y llenar de felicidad a otra persona sin que se lo espere y sin pedir nada a cambio.

Siempre recordaré este cuento de Navidad.  GRACIAS. (Natalia Rodríguez Núñez-Milara)

Cómo no sabían que era imposible, lo consiguieron.  Jean Cocteau

 

Próximos talleres Dynamis

El próximo mes de febrero ponemos en marcha una serie nueva de talleres formativos en colaboración con La Nave. Un punto de encuentro de ciudadanos, empresas y toda una vibrante red de profesionales innovadores que buscan acelerar sus ideas y proyectos para transformar la ciudad de Madrid.

Teniendo como eje central el talento, se han planteado tres talleres diferentes para trabajar diferentes aspectos relacionados con la gestión de equipos, la búsqueda de nuevas oportunidades laborales, las claves para darse a conocer de la mejor manera posible.

De este modo, si estás interesado en:

  • Descubrir las claves para expresar lo que eres de forma auténtica, tu taller es: Muestra tu talento 13 de febrero de 11:00h.-12:00h.
  • Encontrar nuevas oportunidades laborales y de contribución a la mejora del planeta, tu taller es: Speed Networking, 13 de febrero de 12:00h-14:00h.
  • Cómo gestionar equipos de trabajo inspirando entornos de trabajo inspiradores, tu taller es: Cómo gestionar tu equipo y no morir en el intento. 28 de febrero a las 9:00h.

 

 

La innovación está en una mirada

En 1990, la psicóloga Elizabeth Newton realizó un sencillo juego musical. Dividió a los participantes en dos grupos. Los primeros, recibían una lista con 25 canciones conocidas, de entre las que tenían que elegir una y repetir el ritmo dando golpecitos en la mesa a una persona de otro grupo que hacía de oyente. Este tenía que adivinar la canción.

Los que transmitían la canción predijeron que el 50% de los oyentes las adivinarían. ¿Cuál fue el resultado? Solo el 2,5%. Acabaron frustrados, culpando a los oyentes de ser poco inteligentes. ¿Por qué? Cuando daban golpecitos a la mesa estaban escuchando la melodía en su cabeza. Sin embargo, la mayoría de los oyentes solo oían golpes aislados sin sentido.

Este experimento es un gran recordatorio de la dificultad de crear con nuevos ojos. Estás completamente sumergido en tu proyecto, conoces todos los detalles. Construyes y transmites desde la complejidad. Pero terminas escuchando la canción solo en tu cabeza. Te sabes el título y te encanta la armonía. El otro, como ese oyente, solo escucha ruido.

Cuando estamos sumergidos en algo nos cuesta recordar como eran las cosas cuando empezamos. La complejidad y el conocimiento nos ha maldecido y es difícil innovar, porque no podemos recrear con facilidad el estado mental de un principiante. Estamos condicionados por visiones pasadas y la innovación radical surge de mirar como ese oyente, de cambiarnos de lugar y escuchar golpes desconectados para poder luego crear una nueva canción que otros puedan sentir.

Atrévete a mirar tus retos como un principiante. Busca conectar con ese oyente, leer qué le sucede. Busca la complejidad de la simplicidad. Cambia de lugar de creación, porque incluso un espacio monótono condiciona
nuestra perspectiva. Tómate cafés, porque hay reinvenciones que surgen de conectar. Viaja para mirar todo por primera vez. Y si la canción repetida en tu cabeza no te deja, busca ojos nuevos, frescos, raros, diferentes.
Busca ojos jóvenes que creen desde cero, que inventen otros mundos, porque esos te darán visiones disruptivas. Sal de tu proyecto y obsérvalo desde fuera, con otros ojos, porque solo así podrás innovar con sentido.

“Las oportunidades son innumerables, solo tenemos que descubrirlas”

Formación, la recompensa “no económica” preferida

¿Cómo hacer más con menos?, ¿cómo integrar cantidad y personalización?, ¿cómo asociar calidad y productividad? Estas son algunas de las preguntas que actualmente se están haciendo las Áreas de Desarrollo y Formación de cara a definir sus planes para el próximo ejercicio.

En el año 2016, EF hizo una encuesta con ejecutivos que representaban a 613 organizaciones de diferentes sectores empresariales en 17 territorios, zona Europea, Brasil, Rusia, China y EEUU, con empresas de más de 1000 trabajadores que representaban el 71%, y organizaciones con estructuras más pequeñas.

Uno de las primeras conclusiones del estudio es que la reducción del consumo de los últimos años ha redundado en menores recursos disponibles en las empresas para premiar a los profesionales más valiosos, y uno de los retos de los departamentos de Recursos Humanos es hacer más con menos.

En el último estudio realizado con más de 1.000 profesionales por Adecco  para conocer sus objetivos y sus deseos laborales de cara a 2019, la formación es elegida por el 71% de los encuestados como la mejor alternativa laboral entre aquellos que no tendrán posibilidad de negociar el salario.

Esta coyuntura obliga a buscar nuevas ideas que permitan dar respuesta a esta necesidad en diferentes políticas de gestión de personas. Si atendemos al estudio de EF, los programas de desarrollo y formación también son declarados como los ámbitos de mayor necesidad.

En este sentido, la tecnología está ofreciendo nuevas oportunidades para llegar a más personas y de una forma más segmentada, es decir, más ajustada a las necesidades propias de los colectivos profesionales.

¿Qué profesional no lleva un móvil en su bolsillo? Aprovechando la ventaja que ofrece un dispositivo que es instantáneo, económico y generalizado en la mayoría de los profesionales, se puede utilizar el dispositivo para de una forma sistemática y breve, compartir buenas prácticas profesionales. Desde nuestra experiencia, esta nueva herramienta es útil con colectivos con alta experiencia formativa o como continuidad a programas presenciales para consolidar el desarrollo. El móvil se ha convertido en un importante soporte para difundir el conocimiento internamente y en una metodología formativa nueva, la tecnología al servicio de las personas.

 

 

Verdad

Entre los límites de la duda metódica y la verdad absoluta, existe un enorme campo de reflexión.

Hay personas que tienen tanto miedo al error, que necesitan tal nivel de seguridad para decidir, que cuando se mueven, si es que se mueven, es con tal falta de convicción, que parece que cualquier comportamiento alternativo habría sido mejor.

Por el contrario, hay personas que tienen tal nivel de seguridad en sí mismas, una aparente visión tan preclara de la realidad, que pareces estúpido si lo ves de otra manera.

Es peligroso confundir el mapa con territorio. Porque en esta era de modernidad líquida de la que habla el sociólogo Zygmunt Bauman, los territorios cambian. Y cuando uno considera que su mapa es el verdadero, se va a perder inexorablemente.

Por otro lado, los territorios cambian, pero quizás no tan rápido como a veces pensamos… Y hombre: con un buen mapa (o unos cuantos), puedes afrontar la realidad con ciertas garantías de que no te sales del Planeta Tierra.

Esta semana, una amiga me puso sobre la pista del Efecto Dunning-Kruger. En 1996, David Dunning, profesor de psicología social de Cornell, desarrolló una investigación con su alumno Justin Kruger. Pretendían analizar si nos ocurre que, cuanto menos sabemos más creemos saber. Y viceversa: si quienes son más competentes, más dudas tienen sobre sí mismos.

Por lo visto un año antes, un hombre llamado Wheeler, había robado dos bancos a plena luz del día, sin ningún tipo de cuidado en cuanto a tapar su rostro. Fue arrestado una hora después, cuando su imagen fue mostrada en las noticias. Cuando le arrestaban, le dijo a la policía: “Es extraño que me hayan localizado, porque me empapé la cara de zumo de limón”.

El ladrón estaba convencido de que el zumo de limón generaba una película sobre su cara que le hacía invisible. La idea se la sugirieron dos amigos, y él la validó, haciendo una prueba con su propia cámara. A saber cómo se hizo la foto.

La investigación de Dunning y Kruger dio unos resultados sorprendentes. Efectivamente, comprobaron que existe una correlación entre “creer que sabes más” y saber menos. Precisamente porque en esencia, las habilidades que se necesitan para hacer algo bien, son las habilidades necesarias para evaluar cómo lo estoy haciendo.

En cambio, las personas más “capaces”, tienden a dudar porque dan como normales sus conocimientos, y no los consideran especiales.

Así que atentos: duden de aquellos que parecen contar con el paradigma de la verdad. Y en cambio, “pongan la oreja” ante aquellos que se manifiestan con dudas o inseguridades, porque a lo mejor tienen más que aprender de ellos.

No pierdas el enfoque

Llega el 2019 y toca mirar atrás para descubrir la diferencia entre ese diciembre de hace un año y este. Hacer balance entre cenas y regalos.

Algunos sienten que este será su año, cuando por fin hagan todo eso que cada final de año se prometen, culpando al tiempo frenético de un año con poca emoción y sorpresas. Otros miran atrás y hacen balance en función de cuantos objetivos de esa lista interminable hay cumplidos. Porque parece que cuantos más “check” tengamos más potente ha sido. En ambos casos, es el tiempo nuestra cárcel. Unos, usándolo como gran excusa para no lanzarse, no actuar, no ser. Otros, como razón para vivir una aceleración constante sin porqués.

Corres de un proyecto a otro, de un objetivo a otro, de una cena a otra, pensando en tu meta como esa lista sin final escrita en cinco minutos. Corres persiguiendo el siguiente diciembre, intentando llegar a salvo de un sprint sin sentido. Corres en busca de una carrera profesional potente, con grandes puestos, como si la acumulación de títulos en esa hoja fuese a abrirte el sentido.

Pensando en la lista, los días y los puestos, te olvidas de buscar el enfoque. Te olvidas de encontrar qué es aquello que comparte todo lo que te mueve, cuál es la conexión que quieres que tengan tus experiencias. Por encima de la forma que tomen tus sueños, que irán cambiando mucho, focalízate en la intención que estos esconden. Porque es la manera de encontrar sentido en el cambio. No pierdas nunca el enfoque, el personal, porque lo demás cambiará. No pierdas hacia dónde quieres ir, el propósito, porque de ahí nacerán los proyectos y relaciones con sentido, las que te hagan seguir descubriendo lo importante. Esta intención vendrá a ti en los momentos mas duros, cuando no estés seguro si merece la pena. Y si aún no lo has encontrado, sigue moviéndote y conectando.

Ed Catmull, Confundador de Pixar, tuvo una experiencia a la mitad de su camino como emprendedor que le hizo darse cuenta de la importancia de este enfoque: “Durante veinte años mi vida había estado definida por el objetivo de realizar la primera película de animación por ordenador. Ahora el objetivo se había cumplido. Y tenía algo que solo puedo describir como un profundo sentimiento de pérdida. En tanto que director, sentía una perturbadora falta de objetivo. ¿Y ahora qué? Pixar estaba ahora en la bolsa y tenía éxito, pero había algo insatisfactorio en la perspectiva de limitarse a mantenerla en funcionamiento. Me supuso un problema inesperado crearme un nuevo sentido de misión”.

Meses mas tarde, tras una interesante experiencia en equipo creando la película Bichos: una aventura en miniatura, lo descubrió: “Caí en la cuenta de que mi objetivo no era solo crear un estudio que realizase películas de éxito sino acoger a una cultura creativa que plantease e hiciese preguntas continuamente. Imaginar como generar un entorno creativo sostenible no fue una aspiración cualquiera”.

¿Sabemos el talento que tenemos?

Si hiciéramos una búsqueda de la palabra talento o de su significado, nos abrumaría la cantidad de información existente sobre el tema en la actualidad. Pero si preguntamos a cualquier gerente o responsable de personas, ¿cómo es el talento que hay en tu organización? o,  ¿lo habéis medido? Posiblemente ya no encontraríamos tanta información. Sorprendente, ¿no?

No paramos de hablar de talento pero nos cuesta describirlo y saber dónde encontrarlo internamente.

Estas mismas preguntas nos las hicimos en Dynamis en el año 2016 en un programa de desarrollo para jóvenes talento. De esta forma, iniciamos uno esmerada investigación para descubrir qué identificaba el talento con el objetivo de concretarlo en actuaciones que nos ayudasen a identificarlo. La investigación nos llevó varios años entre paneles de expertos, entrevistas y observaciones “in situ”.

A nuestros descubrimientos, lo bautizamos con la expresión los impulsores del talento. En nuestro proceso de investigación descubrimos, que nos era más predictivo identificar el talento por los intereses o motivaciones que lo movilizan, que por las habilidades que lo describen. De esta forma, nos encontramos con 8 impulsores: curiosidad divergente, visibilidad, optimización del aprendizaje, reto constante, porosidad, energía positiva, identidad y generosidad.

Una vez cubierta esta etapa, abordamos el siguiente reto: construir un cuestionario on line para identificarlos. Nuestro producto Key Team X tiene diferentes herramientas on line para identificar colectivos utilizando unas variables determinadas previamente tanto de tipo demográfico (edad, formación, desempeño, etc.) como de competencias, nuestro propósito era enriquecerla con una evaluación del talento como variable de identificación y/o evaluación.

Terminamos 2018 con la herramienta construida y pilotada con diferentes colectivos. El Cuestionario de Impulsores de Key Team X, permite obtener datos grupales y personalizados de todos los impulsores. De esta forma, conseguimos saber qué tipo de impulsores son los más movilizadores en cada colectivo, si hay alguno con escaso impacto, etc. y tomar decisiones adaptadas a cada colectivo.

Es difícil gestionar el talento interno si lo desconocemos. La medición es el primer paso para no dar palos de ciego y ganar eficacia con los recursos destinados a su gestión.