El sistema y yo


Cuantas veces nos hemos visto en situaciones donde parece no haber salida para nosotros, donde hemos pensado, o esto cambia, o yo corto.

Y no me ciño a ningún entorno concreto, creo que esta situación puede darse perfectamente en los entornos laborales, relaciones personales, entramados familiares. Cuando las circunstancias o los contextos no son ideales, cuando nuestra forma de hacer o pensar no encaja con ese entorno que nos rodea, ¿qué opciones tenemos?

Se me ocurren tres alternativas a valorar, antes de darlo todo por perdido:

  • “Mimetizarse” con el entorno,
  • Rebelarse contra él, abanderando una postura contraria al mismo,
  • Salir de él

MIMETIZARSE

En esta primera opción, pueden ocurrir varias cosas. Que al “mimetizarnos”, perdamos nuestra propia identidad, que se difuminen nuestras ideas o que incluso, lleguemos a perderlas y cambiarlas por las predominantes en el entorno en el que vivimos. Nos adaptamos para “sobrevivir”.

REBELARSE

En la segunda opción, el enfrentamiento con lo establecido, puede acarrearnos serias consecuencias emocionales, de reputación, de amistades, familiares, laborales…, de ahí, que sea importante, antes de tomar esa decisión, pensar hasta dónde estoy dispuesto a llegar sin salir perjudicado o al menos minimizando el impacto que esta postura pueda acarrearnos.

SALIR

La tercera opción, es quizás y a priori, la solución fácil, en tanto en cuanto, no parece conllevar ninguna lucha ni enfrentamiento con el sistema establecido. Sin embargo, y a mi juicio, es la consecuencia de hacer un intenso balance, entre lo que gano o lo que puedo llegar a perder, entre mis ideas y planteamientos o los del sistema y al concluir que no existe posibilidad de que ambas piezas del puzzle encajen, la decisión es salir, para buscar alternativas fuera del sistema, sin renunciar a nuestras ideas o posicionamientos.

¿ Y cuál es la postura más correcta cuando se trata de analizar estas opciones en entornos de trabajo?

Como siempre en estos casos, las situaciones y casuísticas personales pueden ser infinitas, pero creo que en la moderación y el equilibrio radica el éxito y una correcta toma de decisiones.

¿Y SI…?

¿Y si…no puedo mimetizarme con el entorno?, trata de aportar al mismo, lo mejor de ti, dando lo que se te exige, pero sin perder tu esencia. Puede que, con el tiempo, consigas que el entorno considere otras opciones válidas a las que le sostienen o le definen.

¿Y si no puedo, sé o quiero rebelarme contra el entorno?, pues igual que en la fórmula anterior: trata de aportar al mismo, lo mejor de ti, dando lo que se te exige, pero sin perder tu esencia, trabajando tus emociones y gestionando tu tiempo y energía.

¿Y si decido salir o romper con el sistema? Pues asume las consecuencias de dejar atrás un momento o capítulo de tu vida y al igual que en las anteriores opciones, trata de aportar al nuevo contexto, lo mejor de ti, dando lo que se te exige, sin perder tu esencia.

Al final, no importa tanto lo que decidas, sino la actitud con la que tomes las decisiones y los comportamientos que van a definir tus actos futuros, para no perder de vista tu identidad y tu equilibrio interior.

Podremos ser nosotros mismos siempre, sin perder nuestra esencia, haciendo las cosas del mejor modo que sepamos y esto será independiente a si nos amoldamos, rompemos o salimos del sistema. 

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