No pierdas el enfoque


Llega el 2019 y toca mirar atrás para descubrir la diferencia entre ese diciembre de hace un año y este. Hacer balance entre cenas y regalos.

Algunos sienten que este será su año, cuando por fin hagan todo eso que cada final de año se prometen, culpando al tiempo frenético de un año con poca emoción y sorpresas. Otros miran atrás y hacen balance en función de cuantos objetivos de esa lista interminable hay cumplidos. Porque parece que cuantos más “check” tengamos más potente ha sido. En ambos casos, es el tiempo nuestra cárcel. Unos, usándolo como gran excusa para no lanzarse, no actuar, no ser. Otros, como razón para vivir una aceleración constante sin porqués.

Corres de un proyecto a otro, de un objetivo a otro, de una cena a otra, pensando en tu meta como esa lista sin final escrita en cinco minutos. Corres persiguiendo el siguiente diciembre, intentando llegar a salvo de un sprint sin sentido. Corres en busca de una carrera profesional potente, con grandes puestos, como si la acumulación de títulos en esa hoja fuese a abrirte el sentido.

Pensando en la lista, los días y los puestos, te olvidas de buscar el enfoque. Te olvidas de encontrar qué es aquello que comparte todo lo que te mueve, cuál es la conexión que quieres que tengan tus experiencias. Por encima de la forma que tomen tus sueños, que irán cambiando mucho, focalízate en la intención que estos esconden. Porque es la manera de encontrar sentido en el cambio. No pierdas nunca el enfoque, el personal, porque lo demás cambiará. No pierdas hacia dónde quieres ir, el propósito, porque de ahí nacerán los proyectos y relaciones con sentido, las que te hagan seguir descubriendo lo importante. Esta intención vendrá a ti en los momentos mas duros, cuando no estés seguro si merece la pena. Y si aún no lo has encontrado, sigue moviéndote y conectando.

Ed Catmull, Confundador de Pixar, tuvo una experiencia a la mitad de su camino como emprendedor que le hizo darse cuenta de la importancia de este enfoque: “Durante veinte años mi vida había estado definida por el objetivo de realizar la primera película de animación por ordenador. Ahora el objetivo se había cumplido. Y tenía algo que solo puedo describir como un profundo sentimiento de pérdida. En tanto que director, sentía una perturbadora falta de objetivo. ¿Y ahora qué? Pixar estaba ahora en la bolsa y tenía éxito, pero había algo insatisfactorio en la perspectiva de limitarse a mantenerla en funcionamiento. Me supuso un problema inesperado crearme un nuevo sentido de misión”.

Meses mas tarde, tras una interesante experiencia en equipo creando la película Bichos: una aventura en miniatura, lo descubrió: “Caí en la cuenta de que mi objetivo no era solo crear un estudio que realizase películas de éxito sino acoger a una cultura creativa que plantease e hiciese preguntas continuamente. Imaginar como generar un entorno creativo sostenible no fue una aspiración cualquiera”.

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