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¿Dónde mueren tus sueños?

En un lugar llamado miedo, o eso dicen.

¿Cuántas cosas has dejado de hacer por miedo? Miedo a fallar, a no estar a la altura, miedo al ridículo o al rechazo, miedo al cambio… Hay tantas razones para sentir miedo y no atreverse…

Sin embargo, ¿somos conscientes de la cantidad de cosas que estamos dejando atrás en el camino por el miedo? Tener miedo no es malo, es natural. Tener miedo es algo que posiblemente te va a acompañar a lo largo de toda tu vida, la clave está en aprender a gestionarlo.

Si quieres desarrollar tu talento y crecer profesionalmente, no puedes quedarte parado. No huyas  y enfréntate a lo que te hace sentir miedo, aquello que está haciendo que dejes cosas atrás.

Es normal que al empezar una nueva carrera, salir de la universidad, comenzar nuestro primer trabajo, o cambiar de puesto nos surja el miedo. Lo desconocido puede asustar.  Pero es un sentimiento natural que tenemos los humanos.

Algunos consejos prácticos podrían ser:

  • Admite tus miedos. No es algo raro ni malo. Todos tenemos miedo en algún momento ¡No eres el único!
  • No te avergüences por sentir miedo.
  • Piensa en qué sería lo peor que te podría pasar. La realidad es que el mundo no se acabará por la decisión y el paso que tomes.
  • Atrévete y lánzate a hacerlo. Busca información, interésate o pide consejo a las personas de tu alrededor. Probablemente esto mitigue tu sensación de miedo y te ayude a dar el paso.

Y no dejes de hacer algo simplemente por el hecho de que te asuste dar el paso. Recuerda que  “todo lo que quieres está en el otro lado del miedo”

Impulsando HUMANUP LAB, primera aceleradora de potencial emprendedor

La misión es despertar el talento emprendedor de los jóvenes, transformando su potencial en proyectos de vida real y con ello en fuerte motor de crecimiento para cada comunidad de España.

HUMANUP LAB nace de nuestra experiencia en Dynamis Consultores, con un equipo especializado en identificación y desarrollo de talento. El aprendizaje que llevamos dentro es la chispa para esta nueva aventura.

El mayor obstáculo para el emprendimiento en España es la falta de habilidades emprendedoras. Se necesitan grandes ideas, pero sobre todo, personas con una mezcla especial de actitud y competencias para ponerlas
en marcha. Personas capaces de impulsarse a si mismas.

Somos conscientes de que el inicio de un camino emprendedor no tiene certezas absolutas sino curvas en las que explorar continuamente. Por ello, ayudaremos a jóvenes inquietos y creativos a explotar y desarrollar sus
capacidades y canalizar su energía para que sean ellos mismos quienes aceleren su propia naturaleza emprendedora.

Un laboratorio de emprendimiento que cambia las reglas. Una experiencia de dos meses con una combinación de la vertiente humana, a través el desarrollo de competencias emprendedoras clave y la vertiente startup,
permitiendo a los jóvenes becados conectar con el mundo emprendedor, descubrir su talento, trabajar su marca personal, canalizar su energía y aprender metodologías de innovación.

La primera edición tendrá lugar en junio en el espacio de innovación y emprendimiento La Nave en Madrid. El 1 de mayo abriremos inscripciones y empezará el proceso de selección de 20 jóvenes inquietos, curiosos y creativos con gran potencial emprendedor de entre 18 y 25 años. Toda la experiencia en https://humanuplab.es


#HUMANUPLAB

Yo…tú…nosotros

Es evidente que las personas no pueden desligarse de lo que viven, de lo que sienten, de lo que saben, de lo que son. Y es evidente también, que las organizaciones se alimentan de todo lo anterior. Por eso, si queremos conseguir los mejores resultados a título individual y grupal, debemos funcionar como un equipo.

Yo siento- Tú sientes- Nosotros sentimos

Cuando uno es capaz de conocer lo que le mueve, es capaz de identificar sus emociones y marcarse objetivos y acciones para llegar allí.

Del mismo modo, una empresa conoce su estado emocional, cuando conoce su clima laboral, esto es, la suma de «sentires» y de valores que mueven las conductas de sus trabajadores.

Yo me movilizo- Tú te movilizas- Nosotros nos retamos

Parálisis por análisis que decía una buena amiga. Pero ¿y si la parálisis es por la emoción? Esta peligrosa situación puede llegar a convertirnos en víctimas de nuestras emociones. 

Si queremos desarrollar nuestra inteligencia emocional, debemos ser capaces de autogestionar nuestras emociones y canalizarlas para emprender o continuar la marcha.

Del mismo modo, en las organizaciones, una actitud emocionalmente sana es la que gestiona a las personas en su totalidad, fomentando su desarrollo, trabajando su talento,  su alineación con la empresa,  focalizándola hacia objetivos comunes… La acción es inherente a la inteligencia emocional.

Yo me conozco – Tú te conoces – Nosotros nos entendemos

Cuanto más alto sea el nivel de conocimiento que tengamos de nosotros mismos, mejor preparados estaremos para entender y conocer las cosas y a las personas desde otros prismas.

En las empresas pasa igual, la organización debe trabajar para identificar las necesidades de las personas, comprender sus conductas y promover espacios de encuentro para generar sinergias y entendimiento mutuo.

Yo pedaleo- Tú pedaleas- Nuestro tándem funciona

Si decides pedalear, debe ser en la misma dirección: Emoción y Acción – Persona y Empresa 

 

 

¿Cómo desarrollar el talento en la universidad?

La etapa de la universidad puede vivirse desde dos puntos totalmente opuestos: como un mero ir y venir a clase y estudiar para los exámenes o como una época de crecimiento y desarrollo previo a la etapa profesional que nos ofrece oportunidades extra curriculares que no se deben desaprovechar.

Esta última opción regala experiencias únicas y aporta habilidades que además de servir para el desarrollo profesional del joven,  son valoradas por muchas empresas a la hora de incorporar a una persona en su plantilla. Participar en este tipo de actividades, indica una gran iniciativa por parte de la persona y probablemente un mejor desarrollo del talento ya en la universidad. Veamos algunas:

En la mayoría de universidades suele haber diferentes asociaciones relacionadas con diferentes ámbitos de actuación. Ser parte de una asociación te ayudará a poder poner en práctica todo lo que aprendas en las aulas, conocer a personas con las mismas inquietudes que tú y desarrollar habilidades que posteriormente necesitarás en el mundo laboral.

  1. Erasmus.

 Actualmente, existen muchísimas oportunidades para realizar un curso o cuatrimestre fuera de tu universidad. Vivir una experiencia fuera de tu casa, especialmente en otro país, te aportará grandes cosas además de aprender el idioma y la cultura del país. Salir de la zona de confort hace que desarrollemos la autoconfianza, el sentido de la responsabilidad, una mayor facilidad para solucionar problemas y tomar decisiones y una curiosidad por los nuevos desafíos.

  1. Programas de formación

 Participar en programas o cursos de formación bien relacionados con nuestro ámbito de estudio, bien de otro totalmente diferente, denota una curiosidad y una proactividad que además de proporcionarte un conocimiento mayor del que te facilitan los profesores, puede marcar la diferencia respecto a otras personas con la misma titulación.

  1. Hackatón

El hackatón es un encuentro de programadores con el objetivo de desarrollar de un modo colaborativo un software abierto. En estos eventos, cuya duración oscila entre dos días o una semana,  tienen cabida profesionales de diferentes ámbitos de actuación lo que enriquece más estos encuentros  y desde el punto de vista organizativo, suponen una dinámica horizontal e intensiva en donde los participantes complementan experiencias y habilidades individuales con el propósito de desarrollar soluciones concretas.

  1. Concursos

 Relacionado con los hackatones, también tenemos los concursos. Existen concursos de todo tipo y son una manera de poder crear currículo en tu etapa universitaria.

  1. Voluntariado

 Realizar un voluntariado es una experiencia única. Existen muchas formar de aportar en la sociedad, ya sea haciendo un voluntariado internacional o colaborando con una asociación u ong que trabaje cerca de ti. Además de poder ayudar a causas que lo necesitan, puedes aprender de otras personas y ganar experiencia.

  1. Hobbies.

 Los hobbies son una buena forma de seguir creciendo. Si estás estudiando ingeniería y te gusta escribir poesía o si estudias medicina pero te encanta dibujar, no dejes de hacerlo. En muchas ocasiones, pensamos que nuestros hobbies tienen que estar relacionados con aquello a lo que nos queremos dedicar, pero no necesariamente tiene por qué ser así. Potencia y desarrolla aquello que te gusta, por muy distinta que sea de la rama a la que te quieres dedicar.

La ilusión de ser proactivo

De entre los 5 “ladrones” de tiempo que el psicólogo americano Taibi Kahler identificó en la década de los 70, destaca al llamado “apresúrate”: ¡muévete!, ¡actúa!, ¡ahora!

Peter Senge, en su fantástico libro sobre el pensamiento sistémico llamado La quinta disciplina (que debería ser de obligada lectura periódica), hace referencia a la llamada ilusión de hacerse cargo, y dice que “está de moda ser proactivo, lo que significa que hay que enfrentar los problemas cuanto antes, no esperar a que alguien haga algo”.

Pero si nuestra actuación no está basada en una reflexión previa, en una planificación a partir de las prioridades y en una comunicación con otras personas que puedan estar afectadas por nuestra actuación, los riesgos de perder el tiempo, aunque se desee justo lo contrario, son grandes.

Es fácil encontrar ejemplos de esto en el día a día: vamos a hacer la compra en un hueco libre, o porque pasamos por la puerta del supermercado, pero como no hemos hecho la lista, se nos olvidan cosas y toca volver. O como no hemos consultado con la pareja, resulta que ahora tenemos botes de tomate en la despensa como si fuera a haber una guerra…

En un ámbito profesional, el “apresúrate” se pone de manifiesto cada día, en esa respuesta irreflexiva a un correo que nos llega en copia, en esa incidencia del ordenador que nos “invita” a arreglarlo y acabamos por estropearlo más, en esa tarea que le corresponde a otros, pero la realizamos por agradar y entonces nos encontramos con la tarea realizada dos veces porque el otro pensó lo mismo.

El ladrón “apresúrate”, cobra vida en ese post-it en el que anotamos tareas a modo de check list, y que vamos tachando a medida que vamos haciendo.

Obsérvese que la intencionalidad del “apresúrate” puede ser muy positiva: querer ganar tiempo, quitar tareas a otros, querer hacer más, o más rápido. Pero como dice Senge, “a menudo la proactividad es reactividad disfrazada”. Nos ponemos las pilas para defendernos de un posible “enemigo” que nos impida responder a la tarea en el futuro, o de un enemigo que creemos que no hará lo que tiene que hacer. “Si lo hago ahora, queda hecho”, dicen los robados por este ladrón.

Pero este ladrón es agotador y descuida las prioridades, con lo cual, a la larga, lejos de ganar, perdemos. Senge recuerda que la “verdadera proactividad ha de ser un producto de nuestro modo de pensar, no de nuestro estado emocional”. Pensar antes de actuar, preguntar, comunicar nuestras acciones… Esto también es ser proactivo, aunque pueda dar lugar, tras la reflexión, a una inacción, o a un aplazamiento de la misma.

 

 

 

Personal Training para Estudiantes

Non stop moving

¿Cómo se plantea nuestro futuro profesional? ¿de qué manera lo que hoy o hasta ahora ha sido determinante a la hora de encontrar o conservar un puesto de trabajo, va a cambiar o está ya cambiando?

Podemos responder a éstas y otras cuestiones partiendo de un análisis previo de la situación en la que nos encontramos: Continuos cambios políticos, económicos, sociales, demográficos, un aumento generalizado de la incertidumbre ante la rapidez de los cambios y los avances científicos y tecnológicos. Una progresiva desaparición de barreras gracias fundamentalmente a la tecnología que acerca sectores, personas, empresas… Los cambios o la desaparición de determinadas actividades, profesiones y competencias requeridas para determinados puestos de trabajo, asociado a los cambios anteriormente descritos; y con ello, las nuevas demandas profesionales…

Y ¿cómo afectan estos cambios a nuestro día a día profesional?

  • Convivimos con una mayor dosis de incertidumbre que dificulta la toma de decisiones
  • Necesitamos herramientas que nos ayuden a anticipar tendencias, de ahí el notable incremento de la automatización de procesos gracias a la implantación de los software de gestión.
  • Las competencias que se demandaban a determinados perfiles profesionales (por ejemplo, los relacionados con los servicios, o de carácter comercial) empiezan a desaparecer, en tanto en cuanto, estas gestiones se realizan online.

Todo lo anterior, conlleva la necesidad de incrementar los sistemas de seguridad empresarial a la hora de gestionar y tratar la información que posee. Conceptos como la flexibilidad horaria o el trabajo en remoto empiezan a tener su peso en las políticas de RRHH. Los diseños de las oficinas toman un papel protagonista a la hora de satisfacer las demandas del cliente interno (se demandan zonas verdes, espacios de descanso, espacios polivalentes, de coworking…

Predisposición al cambio, curiosidad, capacidad de observación y escucha

Para afrontar con éxito una correcta gestión en estos nuevos escenarios de trabajo,  es aconsejable enfrentarse a ellos con una actitud de curiosidad y receptividad. Debemos saber observar y escuchar lo que demanda el mercado, las nuevas generaciones, nuestros clientes.

Si quiero seguir creciendo profesionalmente, tengo que tener la actitud adecuada para aceptar limitaciones, asumir cambios, tratar de anticiparse a ellos y tener predisposición para el reciclaje y la formación continua.

Probablemente, los nuevos equipos de trabajo en un corto plazo serán los formados por profesionales más generalistas que se complementen con otros más especializados.

El reto, comienza en nosotros, pero también en las aulas

En la aulas, donde deben forjarse esos profesionales con conocimientos técnicos y la versatilidad necesaria para el desarrollo de competencias que les demande su puesto de trabajo y el mercado en el que operen. Una cosa es clara, si queremos avanzar, debemos estar en permanente movimiento.

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