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Las consecuencias laborales de una vida de cien años

Hay numerosos estudios que nos dicen que se está produciendo un cambio demográfico en la población. La esperanza de vida aumenta y con ella aumentan también los años de vida laboral. Los modelos antiguos donde las jubilaciones y las pensiones parecían garantizadas, hoy día se tambalean.

Esto trae consigo nuevas formas de trazar una vida que se verá afectada, no solo en términos laborales sino también personales.

En una vida de 100 años, serán los jóvenes actuales sobre todo, los que tendrán que comenzar a visualizar y recorrer un camino profesional lleno de cambios y transformaciones para el que deberán prepararse.

Todo apunta a que serán determinantes las competencias que uno adquiera a lo largo de su vida, los conocimientos y experiencias no solo técnicos derivados de una formación específica, sino todos aquellos propios de enfrentarse a los cambios, a la toma de decisiones, a la gestión de la incertidumbre. Serán decisivas también las redes sociales que seamos capaces de tejer y mantener, ya que, gracias a ellas, nuestra capacidad de transformarnos y afrontar cambios con un menor grado de temor e incertidumbre aumentará. Será decisiva nuestra capacidad de aprendizaje continuado a lo largo de toda la vida. Ya no bastarán los conocimientos adquiridos en una licenciatura, grado o máster. Deberemos ser capaces de llenar nuestra mochila permanentemente, con aquellos conocimientos que vayan a ser claves y necesarios para afrontar con éxito, los numerosos cambios que experimentará nuestra vida laboral.

Todos estos activos intangibles, serán tan valiosos en una vida de 100 años, como los activos tangibles derivados de nuestro ejercicio profesional o de las buenas inversiones que podamos llegar a realizar y que serán las que nos ayudarán a afrontar nuestro retiro y nuestras pensiones futuras con un mayor nivel de tranquilidad.

En definitiva, debemos tener claro que las profesiones de hoy probablemente no existirán mañana. Esto, evidentemente, cambia las reglas del juego en un mercado laboral que ha pasado de ofrecer una cierta estabilidad profesional (el profesional antiguo desarrollaba su carrera en una o dos compañías y se retiraba con ciertas garantías) a ofrecer un mapa laboral lleno de cambios e incertidumbre, donde será precisamente la capacidad de adaptación, de desarrollar nuestras competencias, de generar y mantener una sólida red de contactos y de conocernos a nosotros mismos, los que harán posible nuestra transformación y nuestra perdurabilidad en el mercado laboral.

Una vida de 100 años puede ser algo agobiante, pero también puede ser una oportunidad apasionante para cultivar cuerpo y mente y disfrutar plenamente de ella durante mucho más tiempo que antes.

 

Próximos talleres Dynamis

El próximo mes de febrero ponemos en marcha una serie nueva de talleres formativos en colaboración con La Nave. Un punto de encuentro de ciudadanos, empresas y toda una vibrante red de profesionales innovadores que buscan acelerar sus ideas y proyectos para transformar la ciudad de Madrid.

Teniendo como eje central el talento, se han planteado tres talleres diferentes para trabajar diferentes aspectos relacionados con la gestión de equipos, la búsqueda de nuevas oportunidades laborales, las claves para darse a conocer de la mejor manera posible.

De este modo, si estás interesado en:

  • Descubrir las claves para expresar lo que eres de forma auténtica, tu taller es: Muestra tu talento 13 de febrero de 11:00h.-12:00h.
  • Encontrar nuevas oportunidades laborales y de contribución a la mejora del planeta, tu taller es: Speed Networking, 13 de febrero de 12:00h-14:00h.
  • Cómo gestionar equipos de trabajo inspirando entornos de trabajo inspiradores, tu taller es: Cómo gestionar tu equipo y no morir en el intento. 28 de febrero a las 9:00h.

 

 

¿Sabemos el talento que tenemos?

Si hiciéramos una búsqueda de la palabra talento o de su significado, nos abrumaría la cantidad de información existente sobre el tema en la actualidad. Pero si preguntamos a cualquier gerente o responsable de personas, ¿cómo es el talento que hay en tu organización? o,  ¿lo habéis medido? Posiblemente ya no encontraríamos tanta información. Sorprendente, ¿no?

No paramos de hablar de talento pero nos cuesta describirlo y saber dónde encontrarlo internamente.

Estas mismas preguntas nos las hicimos en Dynamis en el año 2016 en un programa de desarrollo para jóvenes talento. De esta forma, iniciamos uno esmerada investigación para descubrir qué identificaba el talento con el objetivo de concretarlo en actuaciones que nos ayudasen a identificarlo. La investigación nos llevó varios años entre paneles de expertos, entrevistas y observaciones “in situ”.

A nuestros descubrimientos, lo bautizamos con la expresión los impulsores del talento. En nuestro proceso de investigación descubrimos, que nos era más predictivo identificar el talento por los intereses o motivaciones que lo movilizan, que por las habilidades que lo describen. De esta forma, nos encontramos con 8 impulsores: curiosidad divergente, visibilidad, optimización del aprendizaje, reto constante, porosidad, energía positiva, identidad y generosidad.

Una vez cubierta esta etapa, abordamos el siguiente reto: construir un cuestionario on line para identificarlos. Nuestro producto Key Team X tiene diferentes herramientas on line para identificar colectivos utilizando unas variables determinadas previamente tanto de tipo demográfico (edad, formación, desempeño, etc.) como de competencias, nuestro propósito era enriquecerla con una evaluación del talento como variable de identificación y/o evaluación.

Terminamos 2018 con la herramienta construida y pilotada con diferentes colectivos. El Cuestionario de Impulsores de Key Team X, permite obtener datos grupales y personalizados de todos los impulsores. De esta forma, conseguimos saber qué tipo de impulsores son los más movilizadores en cada colectivo, si hay alguno con escaso impacto, etc. y tomar decisiones adaptadas a cada colectivo.

Es difícil gestionar el talento interno si lo desconocemos. La medición es el primer paso para no dar palos de ciego y ganar eficacia con los recursos destinados a su gestión.

Generación Z: nuevos emprendedores


Los mayores de la Generación Z, nacidos entre 1994 y 2009, empiezan a salir ya de las universidades para incorporarse al mundo laboral.


Una generación con nuevos esquemas mentales y perspectivas vitales que comparte haber nacido o crecido en una profunda crisis. Han vivido años importantes de su niñez y adolescencia viendo como sus padres o personas cercanas se quedaban sin trabajo, han sentido de la mano de los Millennials el boom de la sobrecualificación y han escuchado repetidamente en la noticias pronósticos de una economía en caída permanente.


Ya lo decía Einstein: “En los momentos de crisis, solo la imaginación es más importante que el conocimiento”. Todo este ecosistema que les ha rodeado les ha hecho más creativos. A diferencia de los Millennials, que se chocaron con la crisis nada mas terminar la universidad, ellos han podido escoger sus caminos académicos y laborales teniendo en cuenta no tanto las salidas profesionales sino sus aspiraciones vitales. Tienen mas claro que su fuente de ingresos tiene que nacer de su identidad y se sienten motivados creando proyectos propios vinculados a causas sociales. El 55% declara que tiene intención por emprender. Un porcentaje muy superior al de anteriores generaciones. Y un dato mucho mas sorprendente en un país como España, con una cultura que nunca ha incentivado este camino.

A pesar de las grandes inquietudes por el mundo emprendedor, sienten que no tienen las habilidades clave para lanzarse. Según el informe GEM 2017-2018 de España, que realiza una amplia radiografía del ecosistema
emprendedor Español, entrevistando a 36 expertos nacionales y en el cual hemos participado, España está todavía muy por debajo de la media de las economías basadas en la innovación. Uno de los principales obstáculos es la falta de educación emprendedora. Por tanto, una de las recomendaciones urgentes que se muestran en el informe es fortalecer los valores y competencias emprendedoras en los programas formativos.


Aun así, esta generación no busca cualquier educación, pues están desencantados con la formación tradicional y demandan una enseñanza más práctica, flexible y emocional, orientada a la experiencia y las habilidades para poder enfrentarse con éxito a un futuro incierto y cambiante, donde inventarán no solo nuevos proyectos, sino nuevas profesiones, reinventándose constantemente.

El talento escondido en sus miradas

¿Conoces esa sensación cuando un proyecto pasa de la hoja a hacerse realidad? Ver como algo que era un esquema, dibujo y palabras desordenadas en un cuaderno, pizarra o pensamientos, de repente se transforman en algo que puedes ver, escuchar, vivir. Pues imagínate cuando lo que vives es el impacto a través de los ojos de otros. Eso es lo que hemos sentido todo el equipo de Dynamis creando y viviendo la primera edición del programa HUMANUP LAB.


Dos meses en los que hemos acelerado no ideas, sino potencial emprendedor. Porque acelerando personas para que se impulsen a ellas mismas estamos construyendo no uno sino cientos de futuros proyectos emprendedores que cambiarán el rumbo de la innovación y con ello, de todo un país.


17 cabezas proactivas, curiosas, creativas, retadoras y valientes. 17 cabezas que nos han enseñado que en España sí hay un enorme talento emprendedor. Solo es necesario buscarlo y activarlo, porque sino corremos el riesgo de perder por el camino a muchos jóvenes que aún no tienen una idea clara pero si un enorme potencial para convertirse en grandes emprendedores. Que tienen miedo a lanzarse por una sociedad que enseña que el riesgo es salir de una feliz comodidad en lugar de ser una llave hacia la oportunidad. Una sociedad que sin inculcar habilidades emprendedoras cierra la puerta al verdadero crecimiento económico de un país que pide a gritos más valientes que se atrevan a saltar.

Y cuando preguntan: ¿qué es para ti el talento? Para mi el talento está en la mirada de cada uno de ellos el último día. Cada una brilla con luz propia, a su manera, de forma genuina y auténtica, con un talento emprendedor propio e
inimitable. Un talento que es increíble en potencia y que encendido puede llegar a ser pura poesía. Un talento que mezclado con pasión es explosivo. Un talento que, como les hemos transmitido a lo largo de todo el mes de junio, no tiene sentido si no va acompañado siempre de una mirada humilde. Este debe ir unido a una enorme capacidad de compartir con otros el camino, de conectar generando vínculos y de agradecer cada detalle. Que viva el presente y al mismo tiempo no olvide de dónde viene y tenga también una renovada visión de futuro. Un talento que recuerde a aquellos que le han impulsado en el camino a la cima y que devuelva, a su manera, creando un círculo, lo que ha recibido. Porque sino, la verdad, no sería talento. O al menos, no el talento emprendedor que queremos encender.

Seguiremos buscando más miradas parecidas y a la vez diversas en siguientes ediciones. Miradas raras, excepcionales, inquietas, frescas. Miradas que buscan. Por ellas merece la pena seguir creando esta aventura. Y destaparlas, si están escondidas. Encenderlas, si están apagadas.

Impulsando HUMANUP LAB, primera aceleradora de potencial emprendedor

La misión es despertar el talento emprendedor de los jóvenes, transformando su potencial en proyectos de vida real y con ello en fuerte motor de crecimiento para cada comunidad de España.

HUMANUP LAB nace de nuestra experiencia en Dynamis Consultores, con un equipo especializado en identificación y desarrollo de talento. El aprendizaje que llevamos dentro es la chispa para esta nueva aventura.

El mayor obstáculo para el emprendimiento en España es la falta de habilidades emprendedoras. Se necesitan grandes ideas, pero sobre todo, personas con una mezcla especial de actitud y competencias para ponerlas
en marcha. Personas capaces de impulsarse a si mismas.

Somos conscientes de que el inicio de un camino emprendedor no tiene certezas absolutas sino curvas en las que explorar continuamente. Por ello, ayudaremos a jóvenes inquietos y creativos a explotar y desarrollar sus
capacidades y canalizar su energía para que sean ellos mismos quienes aceleren su propia naturaleza emprendedora.

Un laboratorio de emprendimiento que cambia las reglas. Una experiencia de dos meses con una combinación de la vertiente humana, a través el desarrollo de competencias emprendedoras clave y la vertiente startup,
permitiendo a los jóvenes becados conectar con el mundo emprendedor, descubrir su talento, trabajar su marca personal, canalizar su energía y aprender metodologías de innovación.

La primera edición tendrá lugar en junio en el espacio de innovación y emprendimiento La Nave en Madrid. El 1 de mayo abriremos inscripciones y empezará el proceso de selección de 20 jóvenes inquietos, curiosos y creativos con gran potencial emprendedor de entre 18 y 25 años. Toda la experiencia en https://humanuplab.es


#HUMANUPLAB

Yo…tú…nosotros

Es evidente que las personas no pueden desligarse de lo que viven, de lo que sienten, de lo que saben, de lo que son. Y es evidente también, que las organizaciones se alimentan de todo lo anterior. Por eso, si queremos conseguir los mejores resultados a título individual y grupal, debemos funcionar como un equipo.

Yo siento- Tú sientes- Nosotros sentimos

Cuando uno es capaz de conocer lo que le mueve, es capaz de identificar sus emociones y marcarse objetivos y acciones para llegar allí.

Del mismo modo, una empresa conoce su estado emocional, cuando conoce su clima laboral, esto es, la suma de “sentires” y de valores que mueven las conductas de sus trabajadores.

Yo me movilizo- Tú te movilizas- Nosotros nos retamos

Parálisis por análisis que decía una buena amiga. Pero ¿y si la parálisis es por la emoción? Esta peligrosa situación puede llegar a convertirnos en víctimas de nuestras emociones. 

Si queremos desarrollar nuestra inteligencia emocional, debemos ser capaces de autogestionar nuestras emociones y canalizarlas para emprender o continuar la marcha.

Del mismo modo, en las organizaciones, una actitud emocionalmente sana es la que gestiona a las personas en su totalidad, fomentando su desarrollo, trabajando su talento,  su alineación con la empresa,  focalizándola hacia objetivos comunes… La acción es inherente a la inteligencia emocional.

Yo me conozco – Tú te conoces – Nosotros nos entendemos

Cuanto más alto sea el nivel de conocimiento que tengamos de nosotros mismos, mejor preparados estaremos para entender y conocer las cosas y a las personas desde otros prismas.

En las empresas pasa igual, la organización debe trabajar para identificar las necesidades de las personas, comprender sus conductas y promover espacios de encuentro para generar sinergias y entendimiento mutuo.

Yo pedaleo- Tú pedaleas- Nuestro tándem funciona

Si decides pedalear, debe ser en la misma dirección: Emoción y Acción – Persona y Empresa 

 

 

¿Cómo desarrollar el talento en la universidad?

La etapa de la universidad puede vivirse desde dos puntos totalmente opuestos: como un mero ir y venir a clase y estudiar para los exámenes o como una época de crecimiento y desarrollo previo a la etapa profesional que nos ofrece oportunidades extra curriculares que no se deben desaprovechar.

Esta última opción regala experiencias únicas y aporta habilidades que además de servir para el desarrollo profesional del joven,  son valoradas por muchas empresas a la hora de incorporar a una persona en su plantilla. Participar en este tipo de actividades, indica una gran iniciativa por parte de la persona y probablemente un mejor desarrollo del talento ya en la universidad. Veamos algunas:

En la mayoría de universidades suele haber diferentes asociaciones relacionadas con diferentes ámbitos de actuación. Ser parte de una asociación te ayudará a poder poner en práctica todo lo que aprendas en las aulas, conocer a personas con las mismas inquietudes que tú y desarrollar habilidades que posteriormente necesitarás en el mundo laboral.

  1. Erasmus.

 Actualmente, existen muchísimas oportunidades para realizar un curso o cuatrimestre fuera de tu universidad. Vivir una experiencia fuera de tu casa, especialmente en otro país, te aportará grandes cosas además de aprender el idioma y la cultura del país. Salir de la zona de confort hace que desarrollemos la autoconfianza, el sentido de la responsabilidad, una mayor facilidad para solucionar problemas y tomar decisiones y una curiosidad por los nuevos desafíos.

  1. Programas de formación

 Participar en programas o cursos de formación bien relacionados con nuestro ámbito de estudio, bien de otro totalmente diferente, denota una curiosidad y una proactividad que además de proporcionarte un conocimiento mayor del que te facilitan los profesores, puede marcar la diferencia respecto a otras personas con la misma titulación.

  1. Hackatón

El hackatón es un encuentro de programadores con el objetivo de desarrollar de un modo colaborativo un software abierto. En estos eventos, cuya duración oscila entre dos días o una semana,  tienen cabida profesionales de diferentes ámbitos de actuación lo que enriquece más estos encuentros  y desde el punto de vista organizativo, suponen una dinámica horizontal e intensiva en donde los participantes complementan experiencias y habilidades individuales con el propósito de desarrollar soluciones concretas.

  1. Concursos

 Relacionado con los hackatones, también tenemos los concursos. Existen concursos de todo tipo y son una manera de poder crear currículo en tu etapa universitaria.

  1. Voluntariado

 Realizar un voluntariado es una experiencia única. Existen muchas formar de aportar en la sociedad, ya sea haciendo un voluntariado internacional o colaborando con una asociación u ong que trabaje cerca de ti. Además de poder ayudar a causas que lo necesitan, puedes aprender de otras personas y ganar experiencia.

  1. Hobbies.

 Los hobbies son una buena forma de seguir creciendo. Si estás estudiando ingeniería y te gusta escribir poesía o si estudias medicina pero te encanta dibujar, no dejes de hacerlo. En muchas ocasiones, pensamos que nuestros hobbies tienen que estar relacionados con aquello a lo que nos queremos dedicar, pero no necesariamente tiene por qué ser así. Potencia y desarrolla aquello que te gusta, por muy distinta que sea de la rama a la que te quieres dedicar.

De vendedor a fundador. Hoy nos sentamos con Quique Cadórniga

La Generación Z está entrando en el mundo laboral. Una generación digital, inconformista y comprometida que da la vuelta a todo.

El 40% tienen la inquietud de ser emprendedores. Una tendencia que transforma por completo el camino que habían seguido los jóvenes hasta ahora. Hoy acercamos la visión y motivaciones de uno de ellos.

Quique Cadórniga es un emprendedor lucense especializado en marketing digital. A sus 23 años ha fundado varias empresas y ha trabajado en compañías tecnológicas como Twitter o Google. Además, fue finalista de la primera edición de nuestro programa, Factoría de Talento Adecco.

 Cuéntanos Quique, ¿qué te ha llevado a emprender?

Es una inquietud que he tenido desde pequeño; con 10 años vendía helados en verano en el patio de mi comunidad, con 15 montamos un proyecto basado en vender libros escolares de segunda mano el día de las notas… Emprender me divierte, me gusta ser un camino para que las personas tengan lo que necesitan.

¿Qué papel han jugado los mentores en este camino?

Han jugado un papel muy importante. No he tenido mentores-consultores pero si personas que me han inspirado mucho con sus actos. La primera mi madre, la emprendedora de la casa, que me ha inculcado la valentía empresarial y me ha prometido tener una cama y un plato de comida si las cosas salen mal… así es más fácil arriesgarse. No todo el mundo juega con una red de mínimos.

Además cuento con mi particular “mentoría estructurada”, la suerte de pertenecer a una comunidad de gente creativa y proactiva como la que forma Factoría de Talento. Es imposible no contagiarte de la energía de tus compañeros.

¿Qué tres habilidades han sido claves en tu camino al emprendimiento?

Curiosidad: Ir por la calle con los ojos abiertos fijándote en todos los negocios. Preguntarte por qué la tienda A está llena y la B no tiene clientes, intentar calcular qué margen tiene el negocio por X producto… En definitiva, ser observador, plantearte muchas cuestiones e intentar darles respuesta cuando coges un ordenador.

Esfuerzo: El número de horas que trabajamos es de las pocas variables que podemos controlar al emprender. Lamentablemente, no puedo hacer nada para ser más listo, o tener más talento, pero si puedo dormir 3 horas menos. Es lo que está en mi mano.

Jugar en el largo plazo: Creo que las buenas cosas en la vida requieren tiempo, trabajo y constancia. Intento tomar cualquier tipo de decisión en mi vida con esa mentalidad y dejar a un lado el cortoplacismo y “los pelotazos”.

 ¿Cuál es tu mayor obstáculo para seguir creando?

Ninguno, cualquier cosa que te diga sería una excusa. Por supuesto que hay barreras al emprendimiento, muchas de ellas impuestas por la administración, pero la mayoría están fuera de nuestro radio de actuación, así que tenemos que intentar que esas dificultades nos quiten la menor energía posible y centrarnos en aquello sobre lo que podemos generar un cambio.

¿Cómo crees que se puede impulsar el espíritu emprendedor en los jóvenes en una cultura que promueve la comodidad y huye del riesgo?

 Creo que hay que promover los valores del emprendimiento más que el emprendimiento en si. Como dice Mark Cuban “Business is the ultimate sport” no hay ninguna actividad tan competitiva en el mundo; a veces se venden ciertas historias de éxito que pueden llevar a la gente a pensar que esto es fácil cuando lo normal es que salga mal.

Dicho eso… cada vez hay menos relaciones laborales y más mercantiles… puede que dentro de unos años emprender sea una obligación más que una elección. Hay que estar preparado para ello.

En mi opinión, la mejor forma de impulsar esos valores es a través de la educación. No me refiero a poner asignaturas de emprendimiento en el colegio (que daño no harían…) sino a integrar las soft-skills del mundo empresarial en todo el proceso formativo de una manera práctica: resolver problemas del mundo real en lugar de ejercicios ficticios, desarrollar habilidades de ventas, trabajar en equipo e inteligencia emocional.

 

 

 

 

 

 

¿Dónde puedo formarme para desarrollar las habilidades que necesito para trabajar?

“Primero hay que ver despertar el cerebro social, educar para la paz, y a partir de ahí, hay que poner el acento en los conocimientos, para poder después experimentar con las habilidades, los talentos o los conocimientos adquiridos, y compartirlos con los demás, construyendo ideas y proyectos con los que transformar la sociedad”.

Son palabras de Nora Rodríguez, fundadora de Happy Schools Institute quien piensa que el modelo educativo debe de cambiar ya que no se desarrollan habilidades como la autonomía, el liderazgo, la capacidad de reflexión, la proactividad o la gestión del tiempo.

El sistema educativo está articulado de tal manera que en las clases por norma general se imparten una gran cantidad de conocimientos, pero no se desarrollan este tipo de habilidades.

Son muchos los jóvenes que al acabar sus estudios con gran ilusión esperando adentrarse en el mercado laboral, se dan cuenta que no disponen de las habilidades necesarias para que su incorporación a este mundo sea de una manera cómoda. Esto puede suponer que los jóvenes no consigan obtener el puesto de trabajo al que aspiran para comenzar su carrera profesional y concluir con que el 68% de los jóvenes españoles crean que tendrán que trabajar de “lo que sea” para acceder al mercado laboral. 

Según Forbes, entre las habilidades profesionales más demandas por las empresas se encuentra tener una comunicación eficaz, capacidad de organización, resolución de problemas y la capacidad de trabajar en equipo.

Son muchas las horas de clase, los exámenes y trabajos realizados y a pesar de ello, en numerosos casos, los estudiantes no cuentan con estas habilidades tan demandadas en el mercado laboral. A esto se suma además, el que algunos de ellos acaben “quemados” tras su etapa universitaria, perdiendo gran parte de la actitud con la que empezaron sus estudios y que es demandada por las empresas.  

En los últimos siete años, el número de matriculados en másteres universitarios ha aumentado un 77,7%. Esto denota que no existe un desinterés por parte de los jóvenes por formarse, más bien existe una situación de no saber dónde poder adquirir esas habilidades que les son demandadas. Muchos de los jóvenes que han pasado por el programa Factoría de Talento nos han contado cómo se han dado cuenta de la carencia que tienen en la adquisición de estas habilidades y de la necesidad de desarrollarlas para convertirse en los profesionales que quieren ser. 

El problema no se encuentra en que los jóvenes no quieran adquirir estas habilidades o no tengan ganas de formarse. El problema reside en no saber dónde ni cómo poder desarrollarlas.