Un ingrediente más para la resiliencia


Igual que el liderazgo, o la inteligencia emocional, o el talento, se convirtieron en palabras y conceptos de moda hace no muchos años, ahora parece que es el momento de la resiliencia, la capacidad para hacer frente a la adversidad, descubriendo las oportunidades de aprendizaje en las situaciones difíciles.

No hay duda que es una actitud, plagada de habilidades, que es importante en contextos de incertidumbre y de cambio como los que nos movemos. La crisis económica de los últimos años ha hecho sentir más veces, y a más gente, emociones negativas como la tristeza o el miedo. Emociones a las que quizás muchos no estábamos suficientemente acostumbrados. Y es entonces cuando la resiliencia se convierte en un factor importante, no siempre emergente.

Sin embargo, cuando se habla de resiliencia (con opiniones e ideas llenas de matices), a mí se me enciende una luz en forma de señal de alerta. Mi forma de entender la resiliencia, la muestra como una actitud muy importante para la supervivencia, para el aprendizaje personal, para sustituir viejos pilares por nuevos pilares… Pero para crear, para proyectar, para aportar valor, yo necesito sumar un ingrediente a la resiliencia que considero decisivo: la alegría, el entusiasmo, la pasión… Eso nos lleva a “pasar al ataque”, a contagiar emociones positivas en nuestro entorno, arrastrándolo para que sume…

La resiliencia, actitud de moda, convierte las restas en sumas… La pasión, la alegría, convierte las sumas en multiplicaciones. Y ya que se trata de sobrevivir, hagámoslo con diversión.

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