Liderar o el valor de lo invisible


Si tuvieras que dar una definición de liderazgo, ¿cuál sería?; si te pidieran ejemplos actuales, ¿qué nombres propondrías?; si concretases en acciones un liderazgo eficaz, ¿cómo se comportaría?

Posiblemente, la gran mayoría de nosotrxs tengamos respuestas a estas preguntas, o al menos, estamos intentando construirlas. Pensar sobre el liderazgo es un camino; es recorrer nuestra historia y analizar cómo se ha ejercido la influencia a lo largo de los siglos. Rehaciendo este camino, se observa cómo hay una evolución hacia lo que cada momento y grupo necesita, y también un trabajo acumulativo, que hace que los paradigmas de un éxito pasado no sean fáciles de cambiar. 

Esta semana hemos vivido una experiencia de coaching de equipo muy ilustrativa. El equipo en cuestión, tras unos meses de trabajo conjunto se autovalora con unos niveles bastante altos en cuanto a su productividad pero niveles algo mejorables en su clima. Durante la exploración de esta situación, se dan cuenta de que hay personas que han asumido liderazgos muy eficaces asociados a la organización del trabajo, pero hay un vacío respecto al cuidado de las relaciones personales (conocimiento de lxs compañerxs, espacios de relación más allá de la tarea…). 

Esta situación les lleva a buscar un liderazgo más enfocado al cuidado de las relaciones. En este sentido se identifican la necesidad de dos roles, uno orientado a velar por una comunicación abierta y fluida, y otro a propiciar actividades de relación más personal que construyan al equipo en lo emocional.

¿Qué ocurrió cuando el equipo eligió a las personas para asumir estos roles? Una de las personas propuestas acepta el rol, pero expresa que le hubiera gustado asumir un liderazgo de tarea. Lxs compañerxs mayoritariamente justifican su elección dada la sensibilidad y la capacidad de escucha de esta persona. Son los demás quien hacen visible el valor de esta persona en el equipo; a su criterio es la mejor opción para cubrir el vacío que el equipo tiene en este momento.

Es aquí donde el equipo hizo su mejor trabajo de autoexploración preguntándose, ¿acaso el liderazgo de tarea es mejor que el emocional?, ¿qué necesita el equipo en este momento?, ¿quién es la persona mejor posicionada para asumirlo?

En este sentido, el impulsor visibilidad, que para nosotrxs implica influenciar en el entorno generando valor para los demás, sin visibilidad como fin, supone un cambio de paradigma acorde a los tiempos. El liderazgo es un rol que puede asumir cualquier persona del equipo dando respuesta a las necesidades que este tiene para conseguir su propósito con independencia del tipo de necesidad, en esto no hay grados o niveles. ¿Qué necesita el equipo en este momento? Esta es la pregunta para ejercer un liderazgo eficaz.

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