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¿Darwinismo para una innovación sostenible?


18 de noviembre de 2019

Cuando pensamos en adaptación al cambio, a la mayoría les viene a la mente Darwin y su teoría de la evolución. Según esta las criaturas se multiplican constantemente y, en una competición por sobrevivir, aquellos que nacen con alguna ventaja aleatoria se adaptan mejor. Las mejores iteraciones ganan y salen adelante. Poco a poco se van especializando de forma casual y siguen prosperando durante generaciones.

¿Cuál es el problema? Darwin aplicó esta teoría al origen de las especies para la creación de la vida en el planeta. Absorbiendo todo sin reflexionar, hemos aplicado eso que estudiamos de niños en el colegio a todos los campos. Una educación que nos ha llevado a no cuestionarnos nada. Hemos conectado esta teoría a la sociedad, con el llamado “Darwinismo social”, y a la empresa, con continuos artículos como “la supervivencia feroz en el mundo digital”. Pero, ¿nos ayuda el darwinismo a construir una sociedad mas justa y sostenible, a crear nuestra empresa o a innovar en el mundo actual?

Precisamente el problema es que hemos aplicado el darwinismo a todo y eso ha condicionado la mentalidad que tenemos a la hora de afrontar los cambios. Está claro que vivimos en un mundo cambiante y rápido, donde la flexibilidad es crítica. Pero Darwin habla de una adaptación aleatoria. Así, las empresas piensan que la innovación se producirá de forma casual, que el entorno decidirá las que sobreviven por azar. Vivimos así en un optimismo o pesimismo indefinido donde el futuro mejorará o empeorará sin nadie planearlo. Sentimos la vida como una lotería del destino. No nos responsabilizamos de ser agentes de cambio proactivos. Las empresas que sobrevivan no serán las mas fuertes de forma aleatoria, sino aquellas que asuman un optimismo definido, siendo parte activa en la construcción del futuro que han imaginado. Serán aquellas que planeen con consciencia moviéndose con sentido hacia su propósito. Serán aquellas que no avancen de forma ciega, sino que busquen continuamente salir de su rutina para ver desde nuevas perspectivas y enriquecerse con visiones creativas. Vivimos en un mundo donde nacer con ventaja no garantiza que nos adaptemos si no aprendemos y crecemos constantemente de forma proactiva.

Además, las ideas de Darwin aplicadas a la sociedad nos llevan a una continua lucha agresiva por sobrevivir, por pisar al de al lado siendo mas fuertes y multiplicarse de forma rápida para perdurar siempre. Pero debemos preguntarnos si para construir una sociedad mejor en el mundo de hoy,  no sería necesario colaborar y encontrar formas de ser mejores juntos en lugar de competir hasta ahogarnos. Debemos preguntarnos si estamos caminando hacia el mismo lugar desde puntos diferentes y complementarios y crear sinergias nos enriquece. Debemos interiorizar que el éxito individual sin éxito colectivo, al final no tendrá sentido. El éxito social y medioambiental no es una parte en la que debamos estar implicados una vez se cumplan nuestros objetivos económicos, sino que debe ser un pilar imprescindible de nuestra acción diaria. El Darwinismo es una teoría acertada en otros contextos, pero no para construir una innovación sostenible, porque el reto no es ser mas tecnológicos, sino mas humanos.