Examen de septiembre


Hace unos años, septiembre era un mes canalla para muchos estudiantes, que tenían que superar cuentas pendientes del curso anterior, después de un verano con menos cañas de las deseadas con los amigos, con los libros en la maleta y esa incómoda sensación de curso inacabado. Ahora eso ha cambiado, y las cuentas pendientes hay que pagarlas en julio, sudando como en el infierno, pero pudiendo convertir el verano en un oasis entre desierto y desierto, necesario para descansar y cargar las pilas.

Ahora septiembre es como enero, un mes en el que puedes partir con los buenos propósitos, con el reseteo ya hecho, sin mirar atrás ni un poco más de lo necesario. Momento para empezar colecciones, para generar buenos hábitos y ser feliz en el intento. Es como una nueva oportunidad para empezar el viaje limpio y aseado, con la maleta llena y los “quién sabe” en la mente.

Pero cuidado, porque los latinos ya nos pusieron sobre la pista del “tempus fugit”. El tiempo vuela. Aún más, seguramente, en las vidas de quienes vivimos en grandes ciudades y tenemos la agenda llena de cosas. Con razón en Vigo ya han empezado a poner las luces de Navidad, para que no se les pase. Aunque a menudo pensamos que son las acciones las que nos llenan la mochila de aprendizajes y experiencias, son esenciales las pausas en el camino. Para adquirir consciencia. Para revisar la última etapa. Para cuestionar si seguimos o giramos para la siguiente.

Desde Dynamis, os proponemos para este nuevo curso que, a gusto del lector, planifiquéis o improviséis las pausas. Pero que las hagáis. Que os salgáis del río que os lleva, miréis el mapa y reviséis si estáis donde queríais estar, o en caso contrario, qué podéis hacer para no seguir por ese camino de la misma manera. Dando a la expresión “cómo pasa el tiempo” un valor positivo.

Aunque si no lo lográis, tranquilos: dentro de 11 meses, podréis volver a hacer un reseteo.

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