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¿Qué es antes la institución o la persona?


1 de febrero de 2018

Ando enganchada a una conocida serie que además de enseñarme diferentes hechos históricos, me está haciendo pensar algunas cosas.

Su protagonista, la reina Isabel de Inglaterra, nos descubre detalles de una vida alrededor de la corona británica y todos los que la sostienen y preservan.

Durante los primeros años de reinado, Isabel se ve obligada a representar un rol para el que supuestamente estaba preparada, pero que en el día a día, parece ir más allá de la preparación obtenida y la pone frente a una realidad muy diferente a la que sus profesores describieron para ella. Allí descubre que representar a la institución, la lleva a un entramado de relaciones sociales y familiares, seguramente muy diferente al soñado.

La serie pone de manifiesto el peso de las instituciones sobre las personas y como esto nos lleva a veces a tener que hacer sacrificios, a enfrentarnos a los que más queremos y a hacer prevalecer el bien colectivo frente al bien particular,  por mucho que esto pueda doler.

Y es que las instituciones son así, organismos fundados para desempeñar una determinada labor, pero sostenidos por un entramado humano y de usos y costumbres que a veces parecen no tener alma y que tejen la vida de todo y todos los que se mueven a su alrededor.

Isabel representa de manera muy descriptiva a ese líder que en solitario ha de tomar decisiones profundas, graves, que pueden poner en juego la estabilidad de mucha gente y a aquel que recoge también los vítores y honores por la labor bien desempeñada de mucha gente invisible.

Los líderes ,dicen, no nacen, sino que se hacen. Isabel, nace y se hace y todo gracias al enfrentamiento con una realidad que va más allá de libros, profesores y doctrinas. Es ahí donde ella se cuestiona, se conoce, se descubre, se reta y se realiza.