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Soñar la universidad


11 de mayo de 2020

¿Cómo desearías que fuera la universidad? El siguiente texto nace de esa pregunta y la única pretensión que tiene es compartir la visión de algunos jóvenes junto a la mía, en forma de respuesta, de deseo, de ilusión… ¿Soñamos juntxs? ¡Empezamos!

En mi opinión la universidad debería ser un espacio dedicado a la investigación y al desarrollo de campos y materias. Un lugar donde acudan aquellas personas que encuentran en el descubrimiento del saber su verdadera vocación. Creando espacios alternativos para aquellos otros que, por su parte, solo buscan posicionarse en el mercado laboral ante una presión social constante” Miguel Lobelo, licenciado en Diseño Gráfico.

Tirando de este hilo, a mi me gustaría imaginarme un modelo significativamente menos competitivo en el que la presión social o la idea de posicionarse en el mercado laboral no interfiriesen en la búsqueda de nuestras pasiones. Un modelo donde haya espacio para las inquietudes de cada persona y fomente la integración de la diversidad.

También, como nos cuenta un estudiante anónimo de Enfermería: “la universidad será el lugar para despertar la conciencia del ser humano” Yo me sumo a este sueño y apelo al papel de los profesores para que nos agiten con responsabilidad en ese despertar. Que las aulas se conviertan en lugares vivos, estimulantes, expresivos…

Así Lucía Zaballa, estudiante de Medicina nos dice: “me gustaría que la universidad enseñe a pensar, enseñe a sacarse las castañas del fuego y te prepare para lo que venga después. Me gustaría pensar que es un lugar donde se fomente la motivación de aprendizaje, que la gente no acuda a clase por la asistencia, sino por las ganas de aprender”

Seguimos imaginando la universidad con Rubén Jordán, estudiante de Ciencias Políticas: “me ilusiona pensar en que, un día no muy lejano, la universidad sea un sitio donde se fomente y premie que un estudiante desarrolle un gran número de habilidades y proyectos. Me ilusiona pensar que la universidad será un lugar donde no solo se valorará memorizar y tirar, o calentar un asiento. Es posible que siendo así dejemos de pensar en coger nuestro título y olvidarnos, para pensar en quedarnos haciendo universidad”

¡Sin duda! Me gusta pensar en una universidad que no fuera valorada como un trámite que nos da la posesión de un título con el que presentarnos al mundo laboral diciendo: “¡tengo esto!”, para pensar en una universidad que nos acompañe en nuestro camino con más certezas sobre lo que somos y así quedarnos haciendo universidad después de la universidad.

Y termino, volviendo de nuevo al sueño de Lucía para descubrir su visión donde la enseñanza más importante de la universidad sea hacer hombres y mujeres con valores, ética, bondad y compasión. La universidad tiene que acercarnos un poco más a crear un mundo bueno.