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Talento y Tecnología: El Futuro del Trabajo

La compañía de Recursos Humanos, Adecco, la escuela de negocios, Insead, y el Human Capital Leadership Institute presentaron por cuarto año consecutivo el Índice de Competitividad por el Talento Global (GTCI), un análisis orientado a la resolución de los problemas relativos a la competitividad empresarial.

Lanzado por primera vez en 2013, el Global Talent Competitiveness Index (GTCI) es un informe anual de evaluación comparativa que mide la capacidad de los países para competir por el talento. El informe clasifica a 118 países de acuerdo a su capacidad de crecer, atraer y retener talento. España, se sitúa en el puesto 35 de estos 118 países. 

Su riqueza de datos, análisis y tableros nacionales está destinado a ayudar a los países a superar los desajustes de talento y ser competitivos en el mercado global.

El estudio GTCI de 2017 se centra en cómo la tecnología está afectando la competitividad del talento y la naturaleza del trabajo, explorando desafíos y oportunidades significativas y cambios importantes lejos de los enfoques tradicionales de trabajo.

GTCI ha demostrado continuamente que la exitosa competitividad de los talentos es mayor cuando hay ecosistemas fuertes, como ciudades y regiones. Esta primera edición cuenta con 46 ciudades y explora los factores que contribuyen a convertir las ciudades en imanes de talento. Madrid, Bilbao, Barcelona y Zaragoza se sitúan entre las ciudades con mejor índice de talento del mundo.

Si quieres descargar el informe completo, pincha el LINK

 

Cine para pensar: La red social (2010)

¿Startup? Últimamente cada vez que se habla con un joven emprendedor, es habitual encontrarse con la frase mágica: “estoy montando una startup”. ¿Qué tendrán las startups para ser tan atractivas?, ¿cuántas de las que así son denominadas, lo son de verdad?

La tecnología también ha revolucionado el emprendimiento y un buen ejemplo es la historia de Facebook descrita en la película, “La red social”. Dicha película además de presentar con bastante detalle al creador de Facebook, Mark Zuckerberg, describe cómo se va gestando la idea y los avatares de su origen. Esta película es un buen ejemplo para conocer realmente qué es una startup.

Una startup tiene, si todo va bien, una vida muy corta; son ideas de negocio innovadoras que están arrancando, que se apoyan en la tecnología y que buscan un rápido impacto empresarial. La startup dejará de estar en esta categoría cuando su idea se haga sostenible y deje de ser un proyecto emergente.

Este tipo de emprendimiento tiene unas características diferenciales muy marcadas por su soporte tecnológico.


La tecnología ha “roto” las fronteras físicas y ha acelerado las comunicaciones hasta convertirlas en instantáneas. Este es parte del “secreto” para que el impacto empresarial sea tan veloz.

En “La red social”, los relojes no marcan la hora sino el número de seguidores conseguidos; el éxito de la idea está directamente asociado al crecimiento exponencial de su impacto social. No importan los beneficios económicos a corto plazo, el objetivo es conseguir capital social aceleradamente. Una startup o triunfa con una potente base de usuarios o muere…

Paradójicamente, Facebook se apoya en estrategias comerciales tradicionales, la prescripción entre estudiantes o la exclusividad de acceso como factores de atracción. El valor de la tecnología es conseguir que estas estrategias incrementen sus resultados en el espacio y en el tiempo.

Pero una startup no es sólo crecimiento acelerado; el otro pilar de una startup es la idea innovadora. En esto el emprendimiento no ha cambiado. Las startups que triunfan suelen dar respuesta a una necesidad aportando un valor no conocido hasta el momento. Facebook logró cambiar la forma de relacionarse y de compartir información personal en los campus de Harvard. La idea era demasiado buena como para que no superase fronteras rápidamente y se extendiese a otros grupos sociales…

En esta misma línea, la figura del emprendedor sigue manteniendo esas ganas de “hacer algo importante” y de estar “obsesionado” con su idea, como Mark Zuckerberg afirma en “La red social”.

Una startup requiere una base tecnológica y ese es parte de su impulso, pero sin una buena idea y un emprendedor con talento, el impulso se quedará en “saltito”.