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y tú, ¿cómo aprendes?

Una reflexión sobre las formas de aprender

Desde que somos pequeños en el colegio entendemos que para avanzar hay que aprobar exámenes, y para aprobar exámenes hay que estudiar. Lo que he descubierto a lo largo de mi vida es que existen tantas maneras de estudiar como personas hay en el mundo, y que no todos tenemos los mismos mecanismos de aprendizaje. El estudio se puede convertir en una tarea muy tediosa cuando se hace incorrectamente. ¿Te gusta estudiar? Si respondes sí a esta pregunta me atrevo a decir que vas por el camino correcto o que has tenido suerte con el camino. Si tu respuesta es negativa, te hago otra pregunta, ¿te gusta aprender?

Si te gusta aprender, pero no te gusta estudiar creo que es un buen momento para que mires desde fuera cómo y qué estás haciendo para estudiar. También sería interesante revisar el sistema educativo en el que has aprendido a estudiar para replantearse (sus) técnicas, y por lo tanto también las tuyas. Aunque creo que muchas cosas están cambiando, nuestro sistema de enseñanza se basa en la teoría y su principal mantra es la memorización. ¿Qué ocurre con las personas que aprenden más fácilmente a través de la experiencia? Sería sencillo suponer que tendrán que hacer esfuerzos más grandes para conseguir resultados, y como consecuencia de ello, se perciban como estudiantes a los que les cuesta más.

Hace unas semanas quedé con un grupo de amigos para jugar a un juego de mesa. Escuché atentamente las reglas del juego, leí con mucha concentración varías veces las instrucciones y a nada estuve de sacar papel y bolígrafo para hacerme un esquema (que de poco hubiera servido). Nos pusimos a jugar y durante la primera ronda no dí ni una, no entendí nada del juego, y para qué negarlo me sentí algo tonta. Como ya me conozco en estas situaciones, a lo largo de la partida interrumpí con cierta frecuencia para hacer preguntas sobre la mecánica del juego.

¿Os imagináis qué me ocurrió en la segunda partida? Había entendido perfectamente el juego: había aprendido a jugar. A diferencia de las otras personas que lo entendieron con las instrucciones, yo necesité experimentarlo y vivirlo.

Con esta anécdota quiero destacar el valor de la diversidad y abrir interrogantes sobre la existencia de escenarios que conciencien sobre ella. Específicamente dentro de las aulas de colegios y universidades para que los estudiantes no repliquen patrones que no les identifican y encuentren los propios, en el campo del estudio, y en general en el de su identidad. Porque estudiando también se construyen personas.

A mí siempre me ha gustado ver los apuntes de mis amigos. ¡Unos tan distintos de otros! Esquemas llenos de símbolos, líneas, abreviaturas… Textos llenos de colores diferentes, mapas mentales… He utilizado técnicas de estudio muy diferentes según la edad que tenía o la materia que estaba estudiando. Más o menos visuales, con más o menos repetición o buscando más o menos la aplicación práctica de los libros y textos. Pero, ¿sabéis cuál ha sido el primero paso para llegar a generar estas técnicas de estudio? Poder responder a la siguiente pregunta: ¿y yo de qué manera aprendo mejor? Solo así pude deshacerme de aquello que no me servía y empezar a buscar lo que sí, asumiendo mis limitaciones y tratando de encontrar soluciones creativas.

Bailar para crear

El baile creativo de abrir y cerrar

Un proceso creativo es como un baile, un movimiento que va oscilando entre la divergencia y convergencia de la mente. Tienes que saber cuando dar cada tipo de paso. O mejor, tienes que sentirlo para captar cuándo es el momento. Uno de los problemas que nos encontramos al ser facilitadores en procesos de innovación es que los equipos no saben leer cuándo es necesario aplicar cada habilidad. Crear no es poner post-its, es entender este baile.

El pensamiento divergente consiste en abrir. Al pensar en la creatividad lo primero que viene a la mente son ideas, respuestas. Pero los grandes innovadores pasan la mayor parte del tiempo encontrando preguntas. Ser creador es ante todo ser explorador. No podemos ser críticos si no hemos metido previamente vivencias ricas en la mochila. Para poder crear con valor, antes debemos descubrir los matices, encontrar colores diversos, escuchar otras voces. Necesitamos ir más allá de nuestra burbuja, de las posiciones extremas, de lo convencional, de lo superficial, desafiando nuestras propias suposiciones. Para ser explorador antes que juez debemos poseer humildad para indagar en lo desconocido y no ser encadenados por nuestras sesgadas opiniones.

El pensamiento convergente supone cerrar. Una vez tengamos un mundo múltiple ante nosotros, es el momento de elegir. Necesitamos seleccionar para encontrar soluciones concretas que transmitan y transformen. Hace falta crear un camino que aporte valor a otros, trazar un rumbo que genere dirección. Abrir hace que de forma natural te acabes perdiendo en algún punto del proceso y por eso es vital tener la capacidad de volver a encontrar el foco. Ahora si, el espíritu crítico juega su papel esencial, para ayudarnos a analizar y priorizar. Pero cuidado: sin franqueza y confianza la crítica solo será una batalla de egos. Al crear un entorno donde esos dos ingredientes sean elevados, la colaboración crítica alcanzará su máximo nivel. Con ello, las grandes innovaciones.

Encontrar el balance entre ambas habilidades no es fácil. Primero, porque muchos no las han desarrollado. Aquellos que se han impulsado a entrenarlas, tendrán la capacidad de saber leer de forma intuitiva cuándo usar cada una. Como un baile, sabrán de forma natural cuándo introducir cada paso. Además, por nuestra personalidad y vivencias, cada uno tenemos una tendencia natural a un tipo de pensamiento creativo diferente. Solo trabajando en equipos diversos en mentalidad podremos multiplicar la capacidad creativa.

Aún habiendo desarrollado esas habilidades y teniendo un equipo diverso, crear supone que al fluir, te pierdes. Por ello, es vital tener ojos que te ayuden a tener una visión global y te den luz en el proceso. El rol de los facilitadores y líderes debe ser crear un entorno saludable donde pueda ocurrir este baile, vigilar lo que debilite este ambiente y ensamblar formas diversas de pensar. Su papel debe ser transmitir la filosofía y ofrecer feedback ante los pasos de baile, sabiendo al mismo tiempo mantenerse alejados para crear espacios abiertos donde se pueda bailar con autonomía. Porque este baile creativo es una balanza entre guía y libertad. Crear no va de herramientas, sino de mentes.

Confederación de Empresarios de Albacete

Reflexiones impulsando la creatividad en emprendedores

El mes de octubre estuvimos formando a emprendedores en habilidades transversales, dentro del programa Sherpa de FEDA en Albacete. Mientras volvía a Madrid en tren reflexioné sobre la experiencia. Las reflexiones en trenes y aviones no son causales para mí. Algo tienen que cuando subo a ellos y miro por la ventana siento que encuentro un oasis que canaliza toda la energía que tengo dentro, que da quietud a una cabeza en permanente ebullición, sentido a todo el movimiento, desconexión externa traducida en conexión conmigo misma, con mis valores, con dónde quiero ir y, sobre todo, por qué. Ojalá encontremos siempre un gran balance entre reflexión y acción, consiguiendo hacer una parada para no perder lo importante ante la rutina, para asimilar al aprendizaje diario.

Me fui interiorizando la gran necesidad que hay de impulsar a que los emprendedores en España rompan el miedo al riesgo y al fracaso que nos paraliza como país. Pero no desde un eslogan vacío que nos empuja a fracasar porque sí, como ovejas de un rebaño al precipicio, sino entender estrategias concretas para que el fracaso sea una oportunidad de aprendizaje creativo. La resiliencia no es solo sobreponerse de los baches del camino, sino ante todo, tener las perspicacia de romper paradigmas viejos y diseñar nuevas formas creativas de ver el camino.

Me fui convencida más aún de que no ser creativo hoy es ser analfabeto, de que es esta una de las grandes habilidades a potenciar. Me fui con la rabia de interiorizar cómo la educación nos corta el tesoro más poderoso que traemos de serie: una imaginación infinita. Si se corta de niños es muy complejo volverla a coser. Pero siento que es un reto apasionante que merece la pena cuando ves la emoción de aquellos que descubren lo que han perdido y se mueren por volverlo a recuperar. Es crítico abrir burbujas que nos condenan, para cuestionarnos modelos interiorizados y romper dogmas rígidos que nos encorsetan. La creatividad es una actitud ante la vida.

Me fui con la convicción de que todo cambio profundo empieza cambiando la mentalidad y que muchos conflictos externos son en realidad internos. Muchos de los obstáculos que vivimos vienen de no sabernos escuchar, de no querer profundizar, de no entender las razones ocultas por las que actuamos, de no encontrar lo prioritario. Ayudar a otros a destapar estas batallas internas es muy complejo pero tremendamente estimulante.

Me fui con la sensación más clara de una gran ironía de este siglo: en un mundo hiperconectado, la soledad es enorme. Muchos emprendedores lo que necesitan realmente es que se les escuche. Necesitan a alguien que les ayude a mirar desde fuera, a comprenderse, a entender su caos. Necesitan motivación, autoconocimiento y curar su autoestima. Necesitan un encuentro con alguien que les ayude a entender su montaña rusa. Buscan algo tan simple y tan complejo como sentirse escuchados, como un café al sol en medio de una discoteca oscura.

Me fui reforzando más mis porqués. Siempre que formo a otros y les ayudo a descubrirse o destapar acabo entendiendo mejor mis razones. Creo que no hay nada más potente para enfrentarse a la rutina del día a día y para dar sentido a los cambios, que entender el núcleo que te mueve. Quiero seguir creando innovadores, porque creo que es lo que nos dará valor en un futuro que es hoy. Quiero ayudar a que España descubra que tiene talento creativo, solo que necesita mantenerlo en el caso de los niños, potenciarlo en el caso de los jóvenes y repararlo en el caso de los adultos. Quiero seguir ayudando a otros a pensar de forma lateral, a romper dogmas, a escuchar con empatía, a redefinir problemas y a mirar desde nuevas perspectivas.

Me fui sabiendo que para aportar verdadero valor hay que haber sentido el barro. Quiero seguir viviendo experiencias diversas y enriqueciendo mi mochila para poder enseñar de forma profunda, expandiendo mi mundo para poder expandir otros mundos. Quiero no olvidarme nunca de seguir viviendo experiencias en la primera línea de batalla porque desde ahí se aprende realmente de qué va el juego, con mezclas y matices que no se aprecian desde  los mandos globales del cuartel. Creo que no hay que renunciar ni al cuartel ni a la batalla, pues el valor transversal se encuentra uniendo estrategia y experiencia, una alimentando a la otra. Quiero aplicarme mi propio cuento y seguir abriendo mi mente para enseñar mejor. Ser aprendiz antes que maestra.

 

 

 

 

 

Creatividad frente al mar

Creatividad frente al mar

Pensamos en la creatividad como un artista pintando en su taller, un publicista ideando en su agencia y un músico componiendo en su estudio. De repente, todo encaja y se les ilumina la “bombilla” que les lleva a la idea perfecta. Pero… ¿te has preguntado cómo es su vida más allá de ese taller, agencia y estudio?

Pensamos que salir fuera implica distraerse con estímulos externos que contaminan nuestro objetivo creativo. Entonces, nos encerramos en nosotros mismos, amarrados a esos lugares conocidos. En las sesiones de innovación hay algo que es siempre muy difícil de conseguir con los equipos implicados: impulsarles a salir fuera. Es un reto enorme conseguir que se empapen de opiniones ajenas, cambien de lugar y observen sin juzgar. Nos han enseñado siempre a crear entre cuatro paredes. Pero la antesala a cualquier proceso creativo, la base de esta mentalidad, se encuentra fuera.

Las ideas creativas surgen de inputs guardados en el “almacén” de nuestro cerebro, que generar después conexiones que llevan a la creatividad. Estos inputs son vivencias en forma de conversaciones, relaciones, viajes, retos, lecturas… que combinados con emociones y reflexiones propias generan nuevas asociaciones. Es imposible enriquecer estas vivencias reduciendo nuestros estímulos a cuatro paredes. 

El secreto de las personalidades creativas es una curiosidad insaciable por la vida, que les lleva a generar una enorme diversidad de experiencias. Lo que creamos es único porque nuestras experiencias vitales lo son. Robert Glasper, pianista y compositor, asegura: “si no tuviera vida más allá del piano me daría miedo pensar cómo sonaría” y Elvira Sastre, escritora, confiesa: “en la poesía es inevitable dejar una parte de uno mismo”.

Necesitamos salir al mundo y combinar nuestras percepciones de formas diferentes. Inventemos nuevos retos y caminos que alimenten áreas de nosotros que desconocíamos. Exploremos lo  desconocido. Este verano, imaginemos, pero mejor frente al mar. Vivamos, para poder ser y crear con identidad. Porque no hay nada mas potente que dejar una parte de ti en cada creación.

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El potencial creativo escondido

Pensamos en los proyectos, las empresas y cualquier creación como productos terminados, listos para ser siempre lo que se pensaron en un inicio, inamovibles, cuando todo alrededor se mueve constantemente. Hacemos lo mismo con la sociedad, juzgando el ahora con paradigmas de ayer, anclados en unas normas sociales que ya no tienen sentido, que necesitan reinventarse, repensarse. Y, sin darnos cuenta, hemos trasladado este enfoque a las personas. Las tratamos como productos acabados cuando realmente están en proceso.

Nos centramos en educar de forma homogénea, volcando unos conocimientos para andar mañana en un mundo que ya no existirá en lugar de destapar el potencial creativo que tenemos para crear el futuro. ¿Por qué no aplicar el enfoque lean startup a las personas? ¿Y si la educación y la vida pudiesen ser una manera de descubrir el potencial escondido en cada uno basado en la experimentación, el aprendizaje validado y la interacción con otros?. Porque experimentando podemos descubrir aquello que ni nosotros sabíamos que existía dentro, podemos aprender basándonos en pruebas reales y crear un prototipo personal para lanzarnos al mundo. Como además somos proceso, podemos cambiar sin miedo al encontrar nuevos matices que nos hagan sentir más llenos, formando una identidad con la que nos sintamos más cómodos y realizados. Podemos reinventarnos para encontrar el mejor encaje.

Según el informe GEM 2018-2019 los elevados porcentajes de población española que tienen miedo al fracaso, un 43%, dejan ver que supone un importante obstáculo para el emprendimiento. Tenemos miedo a experimentar, no solo con ideas, sino con nosotros mismos. Seguimos patrones marcados, sin salirnos de la línea, porque nos han enseñado a replicar para evitar el error. Para educar mirando hacia el futuro debemos trasmitir que jugar a descubrirse significa moverse y retarse y con ello, poder chocar; pero, quizás, poder también encontrar, lanzándonos, un increíble potencial desconocido.

“No hemos de preguntarnos qué necesita saber y conocer el hombre para mantener el orden social establecido, sino ¿qué potencial hay en el individuo y qué puede desarrollarse en él? Solo así será posible aportar al orden social existente nuevas fuerzas procedentes de las jóvenes generaciones” (Rudolf Steiner)

El futuro ya está aquí

Hace unos meses comenzamos a trabajar en un proyecto precioso con chatbots en el ámbito de los recursos humanos. Pensábamos no solo que podían ser una herramienta diferencial, sino que iban a permitir a nuestros clientes crear nuevos servicios innovadores, así como hacerles la vida más fácil con algunas tareas.

Ahora que quedan pocos días para lanzar el proyecto, no tenemos ninguna duda de que los chatbots son parte del presente y el futuro de los recursos humanos. Tanto que hemos decidido abrir una línea especifica en la empresa sobre este ámbito y potenciar la oferta que vamos a ofrecer desde KeyteamX en los próximos meses.

Después de esta experiencia, nos gustaría hacer un resumen de las ventajas de utilizar este tipo de tecnología (que como hemos comentado en otros posts, consiste en la automatización de una conversación a través de un chat en una aplicación de mensajería o página web).

Inmediatez

Vivimos en un mundo en el que prima lo instantáneo. Queremos todo para ya y nos hemos vuelto muy poco pacientes con los tiempos de espera. Los chatbots en aplicaciones de mensajería permiten a los clientes enviar mensajes a los móviles de sus usuarios en tiempo real y no solo eso, permiten que en esos móviles aparezca una notificación con el mensaje en cuestión (lo cual hace que las posibilidades de ser leído aumenten mucho más que por ejemplo, con un email).

Aplicaciones sí, pero de uso mayoritario

En los últimos años hemos visto crecer el boom de las aplicaciones para móviles. Hay millones de opciones pero también hay muchos estudios que dicen que realmente una persona acaba usando muy pocas aplicaciones en su móvil. Dentro de esas pocas apps que se usan en el día a día se encuentran las de mensajería: Whatsapp, Telegram, Facebook Messenger… Los usuarios no quieren llenar su móvil con nuevas aplicaciones si no les van a dar uso, pero si le ofreces muchos servicios extra en las apps que ya tienen y conocen perfectamente, la cosa cambia.

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Los chatbots funcionan a todas horas, permitiéndole al usuario hacer preguntas o interactuar cuando quiera. ¿Cuánto costaría un servicio ininterrumpido de atención al cliente 24 horas al día, 7 días en semana para cada servicio que queramos ofertar?

Otra forma de dar y recibir información

Los bots conversacionales permiten recoger mucho feedback de los usuarios. Las respuestas quedan grabadas y pueden ser analizadas con machine learning para extraer datos globales. Además, se pueden crear encuestas de una manera más rápida, directa y cómoda para los usuarios.

Tono informal o ameno

Las conversaciones con chatbots permiten añadir emojis, gifs, fotos, videos, pdfs… A diferencia de los emails, las encuestas online o los típicos asistentes web, nuestros chatbots pueden ser personalizados como si fueran una persona. No es lo mismo interactuar con una herramienta graciosa o genuina, que con otra sobria y aburrida.

Control

Nuestra herramienta de creación de chatbots permite definir los objetivos de una conversación y la interacción completa con el usuario. De esta manera podemos manejar el qué, el cómo, el cuándo y el con quién.

Máximo rendimiento sin una línea de código.

En los últimos meses hemos trabajado duro en desarrollar plataformas que permitan a nuestros clientes crear sus propias conversaciones de manera gráfica, es decir, sin escribir ni una línea de código (porque se hace internamente de manera automática). Queremos que el usuario tenga el poder y solo nos llame para ocasiones especiales.

El futuro ya es el presente.

Varios estudios y textos afirman (como éste de la revista Business Insider o éste sobre un estudio de Oracle) que en el año 2020, el 80% de las empresas querrán o tendrán un chatbot de algún tipo.

Como vemos, la creación y uso de un chatbot puede ser muy beneficioso para nuestra empresa sea del ámbito que sea. En el siguiente post que escriba me centraré exclusivamente en el mundo de los recursos humanos y explicaré con ejemplos, en qué casos podemos utilizar un bot conversacional.

El chatbot, una metodología formativa más para cambiar paradigmas

Si hacemos una recopilación de los post y artículos referidos a los valores a incorporar en las empresas y organizaciones actualmente, es bastante frecuente encontrarse con alguna de estas tres palabras: innovación, ODS, emprendedor interno. ¿Qué está pasando? Parece que todos nos estamos alineando en la misma dirección.

Cada ciclo tiene sus modas y la gestión empresarial no escapa a este fenómeno. La moda no responde a una frívola iniciativa o a un ciego seguimiento, sencillamente es la respuesta encontrada ante nuevos desafíos. Desafíos que requieren una actuación rápida, en un momento donde la velocidad y la aceleración se han convertido en variables cotidianas, pero que no siempre cuentan con el rápido respaldo de las personas que lo tienen que llevar a cabo.

Pensemos por ejemplo en la palabra innovación. ¿En cuántas ocasiones un profesional cualquiera ha podido tener espacio para generar soluciones diferentes, cuestionar el statu quo, etc.? De forma bastante generalizada, si somos honestos, pocas. Las organizaciones durante muchos años hemos tendido a mantener y consolidar lo existente que a “pensar fuera de la caja”; la prudencia y el control eran factores adaptativos. Pero ahora, es una necesidad imperiosa que todos a una nos pongamos a innovar. ¿Por dónde empezamos? ¡Se hace difícil cambiar el rumbo! En esta misma línea, podríamos hablar de la actitud emprendedora o de los Objetivos de Desarrollo Sostenibles impulsados por Naciones Unidas.

El reto de cambiar los paradigmas es ambicioso, y las áreas de gestión de personas se ponen en marcha para persuadir a los profesionales que es necesario incorporar nuevos valores, conocimientos y habilidades. Se requiere tiempo y trabajar con una perspectiva de largo plazo. Las estructuras y las mentalidades no cambian de la noche a la mañana, tendemos a recrearnos en lo que se nos ha premiado y huimos de aquello que fue sancionado. ¿Cómo cambiar la mentalidad?

Ante esta coyuntura, el chatbot es un gran aliado para generar pequeños impactos de forma sistemática que generen resultados a medio plazo. No es cuestión de hacer grandes eventos sino de conseguir que los nuevos valores vayan “calando” poco a poco en la estructura. El chatbot es una buena herramienta para ir impregnando “despacito pero sin pausa” a las organizaciones en las nuevas tendencias estratégicas. Si todos llevamos tecnología en el bolsillo, por qué no utilizar estos dispositivos para lanzar breves mensajes que animen a incorporar nuevas prácticas que cambien mentalidades.

El chatbot en poco tiempo se convertirá en una metodología habitual desde diferentes áreas de la organización para enviar buenas prácticas profesionales de aplicación inmediata.

El liderazgo cívico: una nueva tendencia en las empresas

El 58% de los consumidores  de las empresas se interesa por el impacto social y ambiental de las marcas; más del 32 % de los empleados quieren conocer la misión, visión y políticas de RSC y es una tendencia en aumento.  De este modo, cada vez se busca más a los líderes sociales. Pero… ¿qué características reúne un líder social?.

Tras estudiar diferentes figuras y personalidades de ámbitos y edades diversos llegamos a la conclusión de que los líderes sociales comparten o suelen destacar en 8 competencias clave: coherencia ética, compromiso social, liderazgo integrador,  flexibilidad humilde, mente transformadora, mediador colaborador, combinación creativa y fortaleza persistente.

Un líder cívico representa el cambio social: la fuerza transformadora para resolver los problemas sociales. Quizá no son necesariamente los más seguros ni los más famosos pero lo que les caracteriza es que les mueve un compromiso social. Sienten un fuerte impulso de ayudar a los demás, una motivación humana profunda, no pueden soportar el sufrimiento sin intervenir. Les mueve el amor por la humanidad, la naturaleza, la vida y actúan de manera desinteresada. Quieren ser útiles para que los demás sean más felices, cuidar el medioambiente y construir un lugar en el mundo en el que les gustaría vivir en paz, armonía, tranquilidad y optimismo junto a los demás.

Por otro lado, un líder cívico es un líder integrador: comparte sus méritos y agradece a las personas que le han ayudado. Su verdadera intención es la de provocar el cambio y, por ello, compartir el reconocimiento es algo que le vendrá dado. Dirige desde la integración de las personas que trabajan con él o que ha involucrado en sus proyectos. No quiere ser alguien, quiere hacer algo que mejore el mundo. 

Además, los líderes cívicos son personas persistentes y quieren alcanzar un objetivo a largo plazo que tenga un significado profundo para ellos. Planifican con antelación, controlan los resultados y se intentan adelantar a los obstáculos con el fin de conseguir un futuro mejor. Pasan tiempo presentando sus ideas ininterrumpidamente aunque no tengan éxito, influyendo sobre personas a pequeña escala o individualmente y es difícil medir su impacto. A menudo obtienen reconocimiento solo después de haber pasado un tiempo viviendo en relativa oscuridad.

Los líderes cívicos tienen humildad flexible: actúan con humildad y destierran juicios (los suyos incluidos). Tienen la disposición de aceptar sus fallos, son autocríticos y se corrigen a sí mismos de manera continúa, poniendo por encima el objetivo final a su plan o enfoque individual. Expanden su pensamiento y tienen una mente sin barreras y con una visión universal: están dispuestos a aprender.

Por otro lado, son mentes transformadoras, personas orientadas al cambio ya que tienen la capacidad de apartarse del pasado siendo capaz de asumir riesgos y cuestionándose de manera muy frecuente el estatus quo. Pueden ser independientes y autónomos en gran medida pero dan prioridad al trabajo en equipo para alcanzar las transformaciones que desean aplicar, así como dedican tiempo a buscar lugares y oportunidades para influir en el curso de los acontecimientos.

Los líderes cívicos combinan recursos de manera innovadora. Tienen disposición a atravesar factores disciplinares uniendo o mezclando ideas creativas y creando nuevos compuestos sociales en configuraciones que la estructura social no está orientada a producir de forma natural. Para ellos, crear formas de vida sostenible es un reto intelectual y creativo que les mueve por dentro.

Otra de las características de los líderes cívicos es que suelen ser mediadores- colaboradores, reuniendo a personas de diferentes esferas, experiencias y especialidades para construir juntos soluciones factibles cualitativamente nuevas o hasta utópicas. Atraen al mundo en su totalidad y buscan formas de colaboración entre ámbitos diversos. Son capaces de poner de acuerdo a personas con puntos de vista opuestos y que actúen conjuntamente.

Finalmente los líderes cívicos se caracterizan por su fuerte coherencia ética. Tienen unos valores éticos muy sólidos, a menudo trasmitidos por una figura o experiencia a temprana edad que les supuso una gran influencia, y sienten la responsabilidad de responder con calidad y eficiencia y de comprometerse con las personas que emplean e involucran en sus proyectos. En ocasiones, sienten que depende de ellos resolver un problema en particular.

En conclusión, el liderazgo cívico consiste en el liderazgo basado en el deseo de servir a los demás, de construir una sociedad mejor que comparta unos valores éticos más allá del propio interés personal. Citando a San Francisco de Asís, un gran ejemplo de liderazgo cívico de la historia, el líder cívico no asienta sus bases en lo que recibe, sino en lo que da: “Recuerda que cuando abandones esta tierra, no podrás llevar contigo nada de lo que has recibido, solamente lo que has dado: un corazón enriquecido por el servicio honesto, el amor, el sacrificio y el valor (…)”.

Generación Z: nuevos emprendedores


Los mayores de la Generación Z, nacidos entre 1994 y 2009, empiezan a salir ya de las universidades para incorporarse al mundo laboral.


Una generación con nuevos esquemas mentales y perspectivas vitales que comparte haber nacido o crecido en una profunda crisis. Han vivido años importantes de su niñez y adolescencia viendo como sus padres o personas cercanas se quedaban sin trabajo, han sentido de la mano de los Millennials el boom de la sobrecualificación y han escuchado repetidamente en la noticias pronósticos de una economía en caída permanente.


Ya lo decía Einstein: “En los momentos de crisis, solo la imaginación es más importante que el conocimiento”. Todo este ecosistema que les ha rodeado les ha hecho más creativos. A diferencia de los Millennials, que se chocaron con la crisis nada mas terminar la universidad, ellos han podido escoger sus caminos académicos y laborales teniendo en cuenta no tanto las salidas profesionales sino sus aspiraciones vitales. Tienen mas claro que su fuente de ingresos tiene que nacer de su identidad y se sienten motivados creando proyectos propios vinculados a causas sociales. El 55% declara que tiene intención por emprender. Un porcentaje muy superior al de anteriores generaciones. Y un dato mucho mas sorprendente en un país como España, con una cultura que nunca ha incentivado este camino.

A pesar de las grandes inquietudes por el mundo emprendedor, sienten que no tienen las habilidades clave para lanzarse. Según el informe GEM 2017-2018 de España, que realiza una amplia radiografía del ecosistema
emprendedor Español, entrevistando a 36 expertos nacionales y en el cual hemos participado, España está todavía muy por debajo de la media de las economías basadas en la innovación. Uno de los principales obstáculos es la falta de educación emprendedora. Por tanto, una de las recomendaciones urgentes que se muestran en el informe es fortalecer los valores y competencias emprendedoras en los programas formativos.


Aun así, esta generación no busca cualquier educación, pues están desencantados con la formación tradicional y demandan una enseñanza más práctica, flexible y emocional, orientada a la experiencia y las habilidades para poder enfrentarse con éxito a un futuro incierto y cambiante, donde inventarán no solo nuevos proyectos, sino nuevas profesiones, reinventándose constantemente.

Impulsando HUMANUP LAB, primera aceleradora de potencial emprendedor

La misión es despertar el talento emprendedor de los jóvenes, transformando su potencial en proyectos de vida real y con ello en fuerte motor de crecimiento para cada comunidad de España.

HUMANUP LAB nace de nuestra experiencia en Dynamis Consultores, con un equipo especializado en identificación y desarrollo de talento. El aprendizaje que llevamos dentro es la chispa para esta nueva aventura.

El mayor obstáculo para el emprendimiento en España es la falta de habilidades emprendedoras. Se necesitan grandes ideas, pero sobre todo, personas con una mezcla especial de actitud y competencias para ponerlas
en marcha. Personas capaces de impulsarse a si mismas.

Somos conscientes de que el inicio de un camino emprendedor no tiene certezas absolutas sino curvas en las que explorar continuamente. Por ello, ayudaremos a jóvenes inquietos y creativos a explotar y desarrollar sus
capacidades y canalizar su energía para que sean ellos mismos quienes aceleren su propia naturaleza emprendedora.

Un laboratorio de emprendimiento que cambia las reglas. Una experiencia de dos meses con una combinación de la vertiente humana, a través el desarrollo de competencias emprendedoras clave y la vertiente startup,
permitiendo a los jóvenes becados conectar con el mundo emprendedor, descubrir su talento, trabajar su marca personal, canalizar su energía y aprender metodologías de innovación.

La primera edición tendrá lugar en junio en el espacio de innovación y emprendimiento La Nave en Madrid. El 1 de mayo abriremos inscripciones y empezará el proceso de selección de 20 jóvenes inquietos, curiosos y creativos con gran potencial emprendedor de entre 18 y 25 años. Toda la experiencia en https://humanuplab.es


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