Publicaciones etiquetadas ‘talento’

Qué es más importante, la persona o la rentabilidad que aporta en el trabajo

El lenguaje que nos delata

Productividad, retorno de la inversión, KPI`s, rentabilidad, eficiencia, rotación… Estas palabras son cada vez más frecuentes en el área de RRHH, ahora llamada de Talento. Aunque atendiendo a su vocabulario, tal vez la antigua denominación sería más descriptiva de su misión.

Sería muy interesante hacer un estudio sobre qué tipo de lenguaje utilizan otras áreas de la organización. Podría darse el caso de descubrir que en el área de finanzas oyésemos palabras como: desarrollo, personas, competencias, potencial, medio plazo, atracción… Posiblemente,  esto nos llamaría la atención e incluso nos preguntaríamos, qué está pasando.

Curiosamente, lo que describimos en el primer párrafo no causa demasiada extrañeza; que en el área de personas se hable con jerga mercantil no genera ningún cuestionamiento. A nosotros sí nos llama la atención, tal vez porque nuestra memoria profesional de hace 20 años, nos permite contrastar los dos momentos y pone en evidencia que el vocabulario utilizado en ambos es significativamente diferente y algo tiene que decir.

¿Qué significado tiene que valoremos las políticas de gestión de personas con criterios casi exclusivamente económicos?, ¿dónde nos lleva esto? Tal vez nos podríamos ahorrar la palabra “personas”… volver al término recursos. Al fin y al cabo, con este lenguaje, lo que evidenciamos es que las personas cada vez son más recursos y menos personas.

Haciendo un pequeño salto de entorno, vayamos al ámbito universitario.

Hay numerosas demandas por parte de las empresas de reducir el gap existente entre en entorno universitario y el empresarial. Sin duda, la reducción de ese gap ayudaría a conseguir un retorno de la inversión mucho más rápido de los recursos destinados por la sociedad a la formación de los jóvenes, la adaptación al puesto también se alcanzaría de forma más acelerada, no habría déficits o excedentes para cubrir las posiciones profesionales, disciplinas académicas con poca representación en las empresas desaparecerían, etc.

Una vez más, la lógica económica que se convierte en la vara de medir universal obviando otras variables como el bienestar, el desarrollo social, la diversidad, etc. Las variables que humanizan y permiten desarrollar el talento que cada persona tiene.

¿No se trata de atraer y retener al talento? El lenguaje nos delata, la gestión de personas no puede vaciarse de humanidad para llenarse de términos mercantiles.  

¿Atraer o retener talento?

¿Atraer o retener?

Algunas prácticas empresariales están dando a entender que es más fácil atraer talento joven que retenerlo, incluso algunas organizaciones asumen la rotación como una situación con la que hay que convivir y simplifican las políticas de retención, potenciando sus políticas de reclutamiento  y selección.

Sorprende con qué naturalidad se habla de la necesidad de buscar talento joven de forma masiva para que se garantice un flujo de entrada de jóvenes que, al menos, neutralice la salida que se da de forma continua. Esta situación dice mucho del “músculo” de las áreas de selección, quienes se están acercando cada vez más a las universidades para identificar talento joven y persuadir con una marca corporativa atractiva.

Lo que a veces no se cuenta es, que esa persuasión en numerosas ocasiones dura poco tiempo. A los primeros meses de entusiasmo en la empresa, le sucede el desencanto al encontrarse con el muro de la rutina. Y si algo caracteriza al talento, es la intolerancia a los muros de la rutina; donde hay rutina, el talento no se queda mucho tiempo.

Las personas jóvenes aprenden cada vez más rápido, la conexión que existe entre ellas y el intercambio de información se ha convertido en cotidiano y una fuente de prescripción natural. El talento joven no busca el ranking de las empresas con la “mejor marca empleadora”, directamente preguntan a otros jóvenes que trabajan en esas empresas. Más pronto que tarde, el talento joven empezará a preguntar sobre las políticas de retención del talento antes de incorporarse a una empresa, y la persuasión de una marca tendrá que fundamentarse con indicadores de retención si quiere atraer.

Indagarán sobre el estilo directivo corporativo, las posibilidades de movilidad interna, los proyectos transversales existentes, los indicadores de rotación, los de diversidad, etc. El talento joven no encuentra la vinculación en la seguridad o en la retribución, esta es una de sus diferencias. Al talento lo moviliza el aprendizaje constante, la autonomía y la convivencia con otras personas de talento.

En un estudio realizado con la cantera de talento joven de Dynamis sobre el estilo directivo preferido, los dos estilos con puntuaciones más destacadas han sido el estilo visionario y el timonel. Ambos son altamente retadores, lo que permite sortear el muro de la rutina. Cuando algunas empresas se enfocan únicamente en captar talento sin tener políticas adecuadas de retención posterior, están deteriorando su marca empleadora a medio plazo. Y aunque las empresas podamos tener cierta miopía empresarial, los jóvenes talento no la tienen.

Confederación de Empresarios de Albacete

Reflexiones impulsando la creatividad en emprendedores

El mes de octubre estuvimos formando a emprendedores en habilidades transversales, dentro del programa Sherpa de FEDA en Albacete. Mientras volvía a Madrid en tren reflexioné sobre la experiencia. Las reflexiones en trenes y aviones no son causales para mí. Algo tienen que cuando subo a ellos y miro por la ventana siento que encuentro un oasis que canaliza toda la energía que tengo dentro, que da quietud a una cabeza en permanente ebullición, sentido a todo el movimiento, desconexión externa traducida en conexión conmigo misma, con mis valores, con dónde quiero ir y, sobre todo, por qué. Ojalá encontremos siempre un gran balance entre reflexión y acción, consiguiendo hacer una parada para no perder lo importante ante la rutina, para asimilar al aprendizaje diario.

Me fui interiorizando la gran necesidad que hay de impulsar a que los emprendedores en España rompan el miedo al riesgo y al fracaso que nos paraliza como país. Pero no desde un eslogan vacío que nos empuja a fracasar porque sí, como ovejas de un rebaño al precipicio, sino entender estrategias concretas para que el fracaso sea una oportunidad de aprendizaje creativo. La resiliencia no es solo sobreponerse de los baches del camino, sino ante todo, tener las perspicacia de romper paradigmas viejos y diseñar nuevas formas creativas de ver el camino.

Me fui convencida más aún de que no ser creativo hoy es ser analfabeto, de que es esta una de las grandes habilidades a potenciar. Me fui con la rabia de interiorizar cómo la educación nos corta el tesoro más poderoso que traemos de serie: una imaginación infinita. Si se corta de niños es muy complejo volverla a coser. Pero siento que es un reto apasionante que merece la pena cuando ves la emoción de aquellos que descubren lo que han perdido y se mueren por volverlo a recuperar. Es crítico abrir burbujas que nos condenan, para cuestionarnos modelos interiorizados y romper dogmas rígidos que nos encorsetan. La creatividad es una actitud ante la vida.

Me fui con la convicción de que todo cambio profundo empieza cambiando la mentalidad y que muchos conflictos externos son en realidad internos. Muchos de los obstáculos que vivimos vienen de no sabernos escuchar, de no querer profundizar, de no entender las razones ocultas por las que actuamos, de no encontrar lo prioritario. Ayudar a otros a destapar estas batallas internas es muy complejo pero tremendamente estimulante.

Me fui con la sensación más clara de una gran ironía de este siglo: en un mundo hiperconectado, la soledad es enorme. Muchos emprendedores lo que necesitan realmente es que se les escuche. Necesitan a alguien que les ayude a mirar desde fuera, a comprenderse, a entender su caos. Necesitan motivación, autoconocimiento y curar su autoestima. Necesitan un encuentro con alguien que les ayude a entender su montaña rusa. Buscan algo tan simple y tan complejo como sentirse escuchados, como un café al sol en medio de una discoteca oscura.

Me fui reforzando más mis porqués. Siempre que formo a otros y les ayudo a descubrirse o destapar acabo entendiendo mejor mis razones. Creo que no hay nada más potente para enfrentarse a la rutina del día a día y para dar sentido a los cambios, que entender el núcleo que te mueve. Quiero seguir creando innovadores, porque creo que es lo que nos dará valor en un futuro que es hoy. Quiero ayudar a que España descubra que tiene talento creativo, solo que necesita mantenerlo en el caso de los niños, potenciarlo en el caso de los jóvenes y repararlo en el caso de los adultos. Quiero seguir ayudando a otros a pensar de forma lateral, a romper dogmas, a escuchar con empatía, a redefinir problemas y a mirar desde nuevas perspectivas.

Me fui sabiendo que para aportar verdadero valor hay que haber sentido el barro. Quiero seguir viviendo experiencias diversas y enriqueciendo mi mochila para poder enseñar de forma profunda, expandiendo mi mundo para poder expandir otros mundos. Quiero no olvidarme nunca de seguir viviendo experiencias en la primera línea de batalla porque desde ahí se aprende realmente de qué va el juego, con mezclas y matices que no se aprecian desde  los mandos globales del cuartel. Creo que no hay que renunciar ni al cuartel ni a la batalla, pues el valor transversal se encuentra uniendo estrategia y experiencia, una alimentando a la otra. Quiero aplicarme mi propio cuento y seguir abriendo mi mente para enseñar mejor. Ser aprendiz antes que maestra.

 

 

 

 

 

Todo el mundo tiene un talento o más, pero...¿todos lo descubren y desarrollan?

Los talentos latentes, ¿dónde van?

Eduardo Serra, ex ministro de Defensa y actual Presidente de la Fundación Transforma España, me ha puesto sobre la pista de un informe realizado hace unos años por Transforma Talento, una iniciativa sin ánimo de lucro promovida desde la sociedad civil.

Solo el título del informe, ya me ha parecido muy sugerente: España hacia una sociedad y economía de los talentos realizados; una visión optimista pero contundente de la sociedad civil.

Me ha parecido apasionante el concepto de talento realizado. El informe parte de la base de que todos tenemos un talento, y que existe además una oportunidad fabulosa derivada de mezclar los talentos de cada uno, sean cuales sean. Pero un talento latente, ¿para qué? Y es latente aquel talento que el individuo no identifica, no desarrolla, o no ejecuta.

Los talentos, apunta el informe, solo aportan valor cuando “se realizan”, es decir, cuando son aprovechados al servicio de la persona que los tiene y de la sociedad en la que esta vive. Un talento no realizado es un sueño frustrado para la persona que lo tiene y una oportunidad perdida para la sociedad.

El informe plantea tres ópticas desde las que se debe realizar el talento:

  1. la realización personal, que permite que uno se sienta bien consigo mismo por lo que hace y logra y le hace dueño de su destino,
  2. la realización social, que convierte el talento individual en un bien para la sociedad, y convierte a quien lo tiene en un ciudadano responsable y activo,
  3. la realización profesional, que hace que los talentos creen riqueza individual y colectiva.

Me parece muy importante que no olvidemos esta triple óptica, necesaria para el crecimiento personal y de la sociedad en su conjunto.

Un talento que se realiza profesionalmente, pero que no se realiza personal o socialmente, es un talento, al que le falta realización. Y seguramente va a redundar en infelicidad y desconexión con el mundo.

Un talento que se realiza personalmente, pero que no aporta valor a la sociedad o no crea valor, también carece de realización completa, porque no somos islas. No tendríamos el mundo que tenemos, si  muchas personas no hubieran puesto su talento al servicio de la sociedad y de las empresas.

A lo largo de los últimos años, en Dynamis hemos conocido a tanta gente, tan talentosa, aquí, en España, que no ser optimistas sobre nuestro futuro sería realmente ridículo.

Pero sí hemos observado lo que dice este informe: muchas personas con un talento oculto, especialmente jóvenes, lo que impide su realización personal, y como consecuencia pone en peligro la felicidad. Y también ciertas resistencias a poner el talento al servicio de la realización social y profesional, aportando un valor global, que permita a una comunidad crecer, innovar y evolucionar a lo largo del tiempo.

Impulsando la generosidad

Si hay un impulsor del talento joven que ha de hacernos pensar a las generaciones que ya no cumplimos los 40, es el de la Generosidad. No estoy hablando de la generosidad tradicionalmente entendida, la económica. Obviamente, los jóvenes andan a menudo “tiesos” de dinero e invitan cuando invitan…

Me refiero a una generosidad mucho más profunda: ese compartir sus ideas, sus experiencias; ese estar dispuesto a un esfuerzo extra sin esperar nada a cambio. Pero sin esperar nada a cambio, de verdad. Regalar por el placer de regalar. Por ver lo que ocurre fruto de ese regalo.

En Factoría, siempre que pedimos voluntarios para cualquier cosa, nos sobran manos. Ni qué decir tiene que es algo muy gratificante. ¡Y casi siempre, además, te dan las gracias por haberles permitido ser generosos!

¿A qué se debe esa generosidad? Mi impresión es que se debe a dos factores, uno bueno y uno malo: el bueno, es que han descubierto que cuando hay generosidad, el volcán de ideas es mucho más caliente, y eso les encanta. El malo, es que son más ignorantes de la utilización que “los malos” hacen de las personas generosas. Bendita ignorancia.

Pero si yo fuera una empresa que tiene problemas para fidelizar el talento joven, buscaría aquí otra de las causas. Porque si un chico o chica con potencial, con ganas de impulsar, de crear (como son los chicos y chicas con potencial), se dan cuenta de que están trabajando en un entorno en el que o miras por el espejo retrovisor o te la clavan, si no pueden estar seguros de que el compartir, el pensar en global, el buscar las sinergias, es algo que está en la cultura de la Organización, no tendrán problema ninguno en hacer las maletas.

Y mientras tanto, los mayores, seguiremos pensando que es que los jóvenes son impacientes.

Los jóvenes necesitan entornos organizativos con una cultura de “dar y recibir” muy fluida, en la que los canales de comunicación y los procesos de generación de ideas, no enaltezcan a unos, minusvalorando a otros. En la que el bien común prime sobre los objetivos individuales.

P.D. Solo recordar que nos estamos refiriendo como jóvenes con talento, a chicos y chicas con una visión ambiciosa pero sostenible de los retos, que por supuesto quieren crecer, pero no de cualquier manera. Tiburones, en el mar.

Las cosas nunca ocurren porque sí, siempre pasan por algo

El ser humano necesita darle un sentido a las cosas que ocurren a su alrededor y para ello, una manera de hacerlo, simplificando esa labor es poner etiquetas a todo lo que ocurre y a las personas que tiene a su alrededor. Esto obviamente limita mucho la realidad y nos predispone a interactuar con nuestro entorno de una determinada manera.

Un colectivo socialmente etiquetado hoy día es el de los jóvenes, a los que se les suele asociar con calificativos como impacientes, nativos digitales, pasotas… pero nos olvidamos de que estos jóvenes tienen un talento, que una vez descubierto, si se impulsa y se desarrolla, les puede hacer brillar. ¿De qué modo podemos descubrirlo?

Desde Dynamis y tras 7 años de experiencia con jóvenes entre 18 y 25 años, se ha llevado a cabo un proyecto de investigación que ha ayudado a la selección e identificación del talento en este colectivo. Esta investigación se ha denominado “Los impulsores del talento”.

En este post y a lo largo de la charla TEDx que el pasado mes de junio ofreció Pablo Burgué, socio Director de Dynamis, se desvelaron cuatro impulsores del talento joven, de entre todos los que conforman la lista completa de esta investigación y se apeló al papel de padres y educadores para propiciar que ese talento se desarrolle.

Impulsores del talento

Curiosidad divergente. Necesidad de dar respuesta a muchos frentes y entornos distintos. Les encanta estar a “mil cosas a la vez”. Los padres y educadores que acompañan a estos jóvenes, deben fomentar esa capacidad para “explorar” ya que les hará crecer y enriquecerse.

Identidad: Descubrir quiénes son y quiénes quieren ser. Un descubrimiento que debe ser realizado por ellos mismos. Los jóvenes necesitan pensar, analizar, reflexionar, poder opinar. Debemos invitarles a todo lo anterior para descubrir su identidad y ayudarles a expresarla de manera adecuada.

Porosidad: todo lo sienten en grandísima medida (alegría, tristeza, sorpresa…) y esos sentimientos necesitan expresarlos a través de algún mecanismo artístico. Esa capacidad para “vivir” también debe estar respaldada por quienes les acompañan en su proceso madurativo y dejarles que aflore de algún modo el mundo que llevan dentro.

Generosidad: Los jóvenes no miden el esfuerzo. Se entregan y valoran esperando  que su entorno haga lo mismo. Su compromiso social es muy alto. Esto debe llevarnos a pensar en lo que esperan de las organizaciones y entidades con las que se comprometen.

Si queremos entender y ayudar a nuestros jóvenes a impulsar su talento, debemos entender lo que dicen, piensan, cómo actúan sin dejar de reflexionar sobre los motivos que subyacen a sus conductas. Solo de este modo podremos acompañarles en un apasionante camino de descubrimiento interior y desarrollo de todo su potencial.

Puedes ver el vídeo completo de la charla TEDx en el siguiente link.

Si te interesa conocer el estudio completo sobre Los Impulsores del Talento, contacta con nosotros en info@dynamis.es

 

Los vasos comunicantes del Employer Branding

Compartimos con vosotros una de las estadísticas que más orgullo nos hace sentir.

 

En el proyecto Factoría de Talento, dirigido al desarrollo de competencias profesionales con estudiantes que están cerca de incorporarse al mercado laboral, se hace un exhaustivo proceso de selección. Nuestra misión con el proceso es conseguir que los 40 jóvenes seleccionados entre más de 3.000, sean los que mejor se ajusten a las demandas de compromiso y talento del proyecto.

La misión no es sencilla por el volumen, pero también por una razón para nosotros más importante, cada una de las candidaturas presentadas está dando visibilidad a una persona que nos ha dedicado tiempo, esfuerzo e interés para darse a conocer por tanto tienen que sentirse únicas e importantes.

La estadística que mostramos es uno de los datos recogidos en la encuesta de satisfacción que realizamos al final del proceso con todos los inscritos que no han sido seleccionados, para comprobar que conseguimos este segundo propósito.

Analizamos la información diferenciando tres colectivos: las personas que solo han realizado las pruebas on line, denominados inscritos en el gráfico; los que participan en las dinámicas grupales, AC; los que llegan a la última fase, entrevista. El 100% de los que participaron en los assessment center, aun sin llegar a la última fase, recomendarían inscribirse en Factoría de Talento.

Con el auge del employer branding, algunas empresas se están encontrando con la competencia interna entre RRHH y marketing para dirimir de quién es la misión. Nosotros somos unos convencidos de que el valor de la marca se transmite en cualquier interacción que se realice desde una empresa y que aunque se dediquen muchos recursos a estar en los ranking, premios y foros de employer branding, si esas interacciones no son coherentes con la identidad de la marca, el derroche está asegurado.

Un buen ejemplo de esto son los procesos de selección donde es habitual escuchar a los jóvenes en busca de trabajo sorprenderse porque no se informa del resultado de la selección o de su estado, ¡a no ser que hayas sido seleccionado!; desconocen los plazos de incorporación o se incumplen estos de forma continua; no tienen información de si la candidatura ha llegado correctamente ante la falta de feedback… Es paradójica la situación de vulnerabilidad y de ser un número más, en empresas que dedican una buena parte de sus recursos a fortalecer su marca empleadora.

El employer branding no es solo un instrumento para atraer y retener el talento, también es la identidad de la marca. Las empresas son vasos comunicantes externa e internamente, por mucho que se colme un recipiente si otro simultáneamente se está vaciando, el “techo” de la reputación está asegurado.    

Las consecuencias laborales de una vida de cien años

Hay numerosos estudios que nos dicen que se está produciendo un cambio demográfico en la población. La esperanza de vida aumenta y con ella aumentan también los años de vida laboral. Los modelos antiguos donde las jubilaciones y las pensiones parecían garantizadas, hoy día se tambalean.

Esto trae consigo nuevas formas de trazar una vida que se verá afectada, no solo en términos laborales sino también personales.

En una vida de 100 años, serán los jóvenes actuales sobre todo, los que tendrán que comenzar a visualizar y recorrer un camino profesional lleno de cambios y transformaciones para el que deberán prepararse.

Todo apunta a que serán determinantes las competencias que uno adquiera a lo largo de su vida, los conocimientos y experiencias no solo técnicos derivados de una formación específica, sino todos aquellos propios de enfrentarse a los cambios, a la toma de decisiones, a la gestión de la incertidumbre. Serán decisivas también las redes sociales que seamos capaces de tejer y mantener, ya que, gracias a ellas, nuestra capacidad de transformarnos y afrontar cambios con un menor grado de temor e incertidumbre aumentará. Será decisiva nuestra capacidad de aprendizaje continuado a lo largo de toda la vida. Ya no bastarán los conocimientos adquiridos en una licenciatura, grado o máster. Deberemos ser capaces de llenar nuestra mochila permanentemente, con aquellos conocimientos que vayan a ser claves y necesarios para afrontar con éxito, los numerosos cambios que experimentará nuestra vida laboral.

Todos estos activos intangibles, serán tan valiosos en una vida de 100 años, como los activos tangibles derivados de nuestro ejercicio profesional o de las buenas inversiones que podamos llegar a realizar y que serán las que nos ayudarán a afrontar nuestro retiro y nuestras pensiones futuras con un mayor nivel de tranquilidad.

En definitiva, debemos tener claro que las profesiones de hoy probablemente no existirán mañana. Esto, evidentemente, cambia las reglas del juego en un mercado laboral que ha pasado de ofrecer una cierta estabilidad profesional (el profesional antiguo desarrollaba su carrera en una o dos compañías y se retiraba con ciertas garantías) a ofrecer un mapa laboral lleno de cambios e incertidumbre, donde será precisamente la capacidad de adaptación, de desarrollar nuestras competencias, de generar y mantener una sólida red de contactos y de conocernos a nosotros mismos, los que harán posible nuestra transformación y nuestra perdurabilidad en el mercado laboral.

Una vida de 100 años puede ser algo agobiante, pero también puede ser una oportunidad apasionante para cultivar cuerpo y mente y disfrutar plenamente de ella durante mucho más tiempo que antes.

 

Próximos talleres Dynamis

El próximo mes de febrero ponemos en marcha una serie nueva de talleres formativos en colaboración con La Nave. Un punto de encuentro de ciudadanos, empresas y toda una vibrante red de profesionales innovadores que buscan acelerar sus ideas y proyectos para transformar la ciudad de Madrid.

Teniendo como eje central el talento, se han planteado tres talleres diferentes para trabajar diferentes aspectos relacionados con la gestión de equipos, la búsqueda de nuevas oportunidades laborales, las claves para darse a conocer de la mejor manera posible.

De este modo, si estás interesado en:

  • Descubrir las claves para expresar lo que eres de forma auténtica, tu taller es: Muestra tu talento 13 de febrero de 11:00h.-12:00h.
  • Encontrar nuevas oportunidades laborales y de contribución a la mejora del planeta, tu taller es: Speed Networking, 13 de febrero de 12:00h-14:00h.
  • Cómo gestionar equipos de trabajo inspirando entornos de trabajo inspiradores, tu taller es: Cómo gestionar tu equipo y no morir en el intento. 28 de febrero a las 9:00h.

 

 

¿Sabemos el talento que tenemos?

Si hiciéramos una búsqueda de la palabra talento o de su significado, nos abrumaría la cantidad de información existente sobre el tema en la actualidad. Pero si preguntamos a cualquier gerente o responsable de personas, ¿cómo es el talento que hay en tu organización? o,  ¿lo habéis medido? Posiblemente ya no encontraríamos tanta información. Sorprendente, ¿no?

No paramos de hablar de talento pero nos cuesta describirlo y saber dónde encontrarlo internamente.

Estas mismas preguntas nos las hicimos en Dynamis en el año 2016 en un programa de desarrollo para jóvenes talento. De esta forma, iniciamos uno esmerada investigación para descubrir qué identificaba el talento con el objetivo de concretarlo en actuaciones que nos ayudasen a identificarlo. La investigación nos llevó varios años entre paneles de expertos, entrevistas y observaciones “in situ”.

A nuestros descubrimientos, lo bautizamos con la expresión los impulsores del talento. En nuestro proceso de investigación descubrimos, que nos era más predictivo identificar el talento por los intereses o motivaciones que lo movilizan, que por las habilidades que lo describen. De esta forma, nos encontramos con 8 impulsores: curiosidad divergente, visibilidad, optimización del aprendizaje, reto constante, porosidad, energía positiva, identidad y generosidad.

Una vez cubierta esta etapa, abordamos el siguiente reto: construir un cuestionario on line para identificarlos. Nuestro producto Key Team X tiene diferentes herramientas on line para identificar colectivos utilizando unas variables determinadas previamente tanto de tipo demográfico (edad, formación, desempeño, etc.) como de competencias, nuestro propósito era enriquecerla con una evaluación del talento como variable de identificación y/o evaluación.

Terminamos 2018 con la herramienta construida y pilotada con diferentes colectivos. El Cuestionario de Impulsores de Key Team X, permite obtener datos grupales y personalizados de todos los impulsores. De esta forma, conseguimos saber qué tipo de impulsores son los más movilizadores en cada colectivo, si hay alguno con escaso impacto, etc. y tomar decisiones adaptadas a cada colectivo.

Es difícil gestionar el talento interno si lo desconocemos. La medición es el primer paso para no dar palos de ciego y ganar eficacia con los recursos destinados a su gestión.