Publicaciones etiquetadas ‘talento’

¿Parada o reto?

La situación económica actual nos está retratando a todxs. Muchos hemos aprendido personalmente, también en nuestra faceta profesional o académica, que nuestro ámbito de influencia es bastante menor del que imaginábamos. Nos hemos topado con una cura de humildad evidente.

Somos importantes en nuestros entornos, tanto como todxs los demás con los que los compartimos. Si yo doy un paso, lxs demás reciben mi acción; si otrxs lo dan, yo recibo la de ellxs. Y esto es una danza continua; la interdependencia se ha hecho evidente de manera muy vívida.

Ante esta situación, algunas personas se han decantado por una sensación de falta de control tan absoluta que han decidido detenerse, esperando a que pase esta situación, para volver a ponerse en marcha cuando regrese la “normalidad”. Es una opción… Otras, se han movilizado gracias a lo que denominamos en Dynamis, el impulsor reto constante.

¿Cómo actúa este impulsor? Enfoca nuestra energía a buscar la mejora constante utilizando como referencia la propia experiencia. Lo mejor para describirlo es utilizar un ejemplo real; queremos compartir el de Soundline.

Soundline es una empresa que se dedica a la producción técnica de eventos, congresos y espectáculos. Como a muchas empresas, especialmente las dedicadas a eventos masivos, la parada económica generada por la pandemia les impactó con fuerza. ¿Qué hicieron?

Tomando conciencia del ámbito de influencia que tenían, se pusieron a idear nuevos servicios. No era cuestión de parar sino de buscar la mejora con independencia de que otras empresas del sector hubieran decidido “echar el cierre”. Soundline quería seguir ofreciendo servicios a sus clientes, aunque eso supusiera explorar vías con alta incertidumbre.    

En este enlace, tenéis la iniciativa que han puesto en marcha. El reto constante les ha llevado a seguir activos, innovar y ofrecer valor en su entorno ante una situación poco favorable. https://vimeo.com/462992725/9c7a7c0e8e

El impulsor reto constante nos lleva a aprovechar al máximo nuestro espacio de actuación, sin desgastarse en batallas perdidas, enfocándose en lo que depende de nosotrxs. Trabajando por nuestra empleabilidad presente y futura. ¿Tú qué opción has elegido?

El futuro se cuida hoy

No es novedad decir que estamos viviendo un periodo difícil. En los últimos meses miles de comercios se han visto obligados a cerrar sus puertas, las plantillas de trabajadores están siendo reducidas y un gran número de estudiantes están encontrando grandes trabas a la hora de encontrar convenios de prácticas. Sin embargo, ¿qué pasa con los jóvenes recién graduados, en paro, invadidos por la incertidumbre de saber cuándo podrán progresar con su vida?

Tal y como señala el Instituto Nacional de Estadística (INE), la crisis actual del COVID-19 está arrasando con la destrucción del empleo juvenil, en especial con los jóvenes entre 20 y 29 años. Estos datos ponen la piel de gallina a cualquiera. El miedo es certero, puesto que cuando la situación económica se levante de nuevo, estarán entrando al mercado laboral nuevos jóvenes, posiblemente con un expediente más atractivo para las empresas y el conocimiento más fresco. Entonces, ¿debemos entender que se ha tratado de mala suerte y que esta generación veinteañera está destinada al fracaso para siempre?

Actualmente solo el 37% de los jóvenes españoles tiene esperanza de lograr un ascenso profesional de aquí a cinco años. Este pesimismo es consecuencia del contexto económico en el que han vivido, ya que no debemos olvidar que es la generación de la doble crisis. Después de la crisis de 2008, parecía que la economía estaría en uno de sus mejores momentos para recibir a las nuevas promociones, sin embargo, la crisis actual ha supuesto retroceso muy significativo en el mercado laboral.

A nosotros esta situación nos conmueve especialmente ya que cada año, a través de Factoría de Talento y Human Up, formamos y nos nutrimos de estudiantes con un talento y un potencial increíble. Somos conscientes de sus capacidades y por ello tememos que se lleguen a desperdiciar. Son el futuro y creemos que es imprescindible cuidar de ellos.

Ser porosxs ante la muerte

“Socialmente no estamos preparados para la muerte”, esta es una de las frases que os animamos a escuchar en este podcast. Un podcast que ha hecho para RTVE una empresa funeraria, Mémora, con la que llevamos muchos años desarrollando buenas prácticas de gestión emocional.

Muchxs de vosotrxs nos habéis oído hablar del impulsor porosidad. Ese impulsor que nos permite estar conectado con el mundo, mostrando sensibilidad para sentirlo, comprenderlo y describirlo. El momento que estamos viviendo ha puesto en valor este impulsor y ha hecho evidente que los profesionales que destacan en su porosidad han liderado con más acierto la situación actual.

Es frecuente oír expresiones como me siento cansadx; tengo dificultades de concentración; echo horas sin límite y el trabajo se expande ilimitadamente, no sé discriminar las prioridades; tanta incertidumbre me genera ansiedad; soy una montaña rusa emocional, etc. Numerosas emociones desagradables que no sabemos cómo gestionar, y muchxs, ni siquiera expresar.

¿Por qué ocurre esto? Porque todavía somos torpes en poner nombre a lo que sentimos y gestionarlo de forma adaptativa individual y colectivamente, y la crisis sanitaria nos ha encontrado poco competentes. ¿Cómo conseguir ser productivxs en un entorno donde las emociones que sentimos nos están sacando de la zona de confort?

Las personas que destacan en porosidad expresan lo que sienten y generan espacios para que otros lo hagan, en lo agradable y lo desagradable; enseñan buenas prácticas de autocuidado, de objetivación de las situaciones y de conocimiento de unx mismx. Una buena práctica muy sencilla de implantar es abrir las reuniones semanales compartiendo cómo estamos; requiere pocos minutos y genera un espacio de seguridad e información valioso para tdxs.    

Hemos dado la espalda a las emociones durante algunas generaciones, igual que lo hemos hecho con la muerte y las múltiples emociones que genera, como si dándole la espalda dejara de existir. Ahora ha llegado el momento de prestar atención a un terreno ignoto para muchxs y que nos hará más competentes si aprendemos. Escuchar este podcast puede ser un primer paso de conocer un momento de la verdad que está muy presente en estos momentos, por el que todxs pasaremos. Conocerlo nos hará más porosxs.

Conocer los procesos

Recuperar el sentido del proceso

El calendario del móvil nos avisa de que toca hacer la compra. Entramos en la web del supermercado de siempre, seleccionamos nuestro carrito guardado con la lista de cada mes y pinchamos en comprar. No necesitamos ni meter nuestra tarjeta y dirección, ya está todo almacenado. En unas horas llaman a la puerta. ¡Lista!

Una escena que se repite en millones de hogares en todo el mundo. Dos clicks y tengo todo lo que necesito ahora en la puerta de mi casa sin tener que desplazarme. Muchas veces, ya cocinado, para meter al microondas, que no hay tiempo.

Es interesante preguntarnos cómo ha cambiado esto nuestra mentalidad y qué implicaciones puede tener en la forma en la experimentamos el mundo. Para ello, siempre es muy revelador reflexionar sobre cómo perciben el mundo los niños. Pongamos dos escenarios: por un lado, un niño de una gran ciudad con una familia que compra por internet; por otro, un niño de un pueblo rural con huerto y granja.

Lo más inmediato que te vendrá a la cabeza es la facilidad y rapidez que el primero asocia siempre al momento de hacer la compra. También pensará que el móvil es un mundo enorme de posibilidades, donde tiene acceso a todo tipo de información y puede comprar todo lo que quiera. El segundo, por el contrario, puede que ni siquiera asocie a este momento el verbo “comprar”. Quizás, en su vocabulario aparecen más fácilmente otros, como sembrar, cultivar, recolectar, ordeñar, fermentar, madurar… Tendrá grabados muchos pasos, un gran camino, hasta llegar a comer.

Esto último es especialmente relevante. Una gran diferencia es que el segundo niño ve un proceso largo, reflejado en un rico vocabulario de verbos enlazados. El otro, practicante ve un automatismo, resumido en un solo verbo: comprar. Si le preguntas al segundo de dónde viene la leche, puede que se quede parado y te diga que del envase de cartón; o al menos, le costará mucho visualizar el recorrido. Tiene mucha más información que el primero en la palma de su mano, pero menos comprensión.

Experimentar la vida como un proceso no solo es crítico para entender ese momento, sino que afecta a nuestra mentalidad global. Si destruimos el sentido de proceso, transmitiremos un peligroso mensaje de que las cosas simplemente “ocurren”.  Con ello, daremos lugar a adultos que no se preguntan por su origen, cómo se hacen y cómo se mejoran. Sin embargo, creando una apreciación del tiempo y del trabajo que implica el proceso, abriremos la puerta a desarrollar el espíritu creativo, pues solo se puede ser innovador cuando se conoce la complejidad y belleza de los procesos.

Lo esencial, no es observar estos dos escenarios como antagónicos, sino entender la importancia de enriquecer la mentalidad, observando el mundo de forma amplia. Llevar al niño de ciudad al campo, a conocer el proceso que hay detrás de lo que come. Además, aplicarlo en otros escenarios como la empresa. En nuestro proyecto, Human Up, enseñamos a los equipos a comprender los procesos, desmenuzarlos, volverlos a armar de forma diferente, observarlos desde fuera, cuestionándose las mejoras y creando así, talento innovador. Un talento que disfrute de las curvas del proceso.

Las personas al principio. Siempre

Demasiadas veces las personas al final o no…

En este momento la página web del crowdfunding me dice: proyecto DESTACADO, 83% conseguido, quedan 4 días, 119 contribuidorxs. En este orden. Tal y como solemos ordenar las cosas, sobre todo si utilizamos el lenguaje empresarial. Demasiadas veces, las personas al final…

En Dynamis somos diferentes, nos encanta “darle la vuelta” a todo. ¿Qué es más importante: conseguir el objetivo, ver los apoyos a Factoría? Somos unos convencidxs de que lo cualitativo nos llevará a lo cuantitativo, es decir, que tan maño respaldo, nos hará ver realidad a la Edición 8 de Factoría. ¿Cómo abandonar un proyecto que ha conseguido el apoyo explícito de 118 personas?

Habrá personas que se reirán de la cifra acostumbrados a trabajar con datos seguidos como mínimo de 3 ceros. A nosotrxs nos hincha el corazón de agradecimiento y nos anima a seguir izando las velas en el viento favorable, y a zafarnos en la bodega en el desfavorable,  aprovechando para idear nuevas cosas.

Sin saber el resultado, nos gustaría compartir con vosotrxs la aventura que está suponiendo el crowdfunding. Emocionalmente ha sido una montaña rusa de subidas y bajadas; de intensos mensajes, como son lxs jóvenes de Factoría y de Human; de aprender lo que es la economía colaborativa; de testar con nuestros “usuarios” el producto. El camino está siendo una primera aventura muy estimulante y los resultados ya han llegado en forma de respaldo a lo largo de estas semanas.

Cuando pusimos en marcha Factoría, salimos convencidos de que era una buena iniciativa y de que si una comunidad de personas se alineaba en torno a ella, sería realidad. Hoy, 8 años después, seguimos reiterando la misma idea fuerza: las personas podemos hacer “magia” cuando nos aliamos en torno a un propósito.

Los datos de la crisis actual, la sanitaria y la económica, nos dicen que el colectivo de jóvenes es uno de los que más ha sufrido en el confinamiento y su futuro, que ya era incierto, lo va a ser más en los próximos años. Van a necesitar mucha seguridad en sí mismxs como generación para poder tener la oportunidad de contribuir a su mundo como la tuvimos las generaciones anteriores. Tal vez, ha llegado el momento de poner a las personas en el primer lugar, y ordenar de forma diferente.

¿Te animas? https://es.ulule.com/factoriatalento/      

 

 

 

 

Cuidar y ser cuidado

Cuidar y ser cuidado

En estos días que tanto escuchamos la palabra cuidados y la asociamos inevitablemente al encomiable trabajo del entorno sanitario, se nos pasa por alto que existen otros muchos entornos donde no se puede perder de vista esta palabra. De hecho me atrevería a decir que es necesario tenerla presente en todos los ámbitos de la vida. Pero como este post es finito y pretende centrarse en uno solo de estos ámbitos, hablemos del cuidado de las personas en el entorno laboral.

¿Por qué? Porque muchas veces cuando nos vienen mal dadas, lo único en lo que ocupamos mente, energía, recursos y tiempo es, en salir como podamos de ese bache o mal momento en que nos vemos inmersos, perdiendo de vista otros elementos o factores que son importantes a la hora de pensar precisamente en cómo salimos del atolladero. Estos “elementos” son las personas.

Porque no debemos ni podemos olvidar que gracias al trabajo, ingenio, esfuerzo y entrega de nuestros trabajadores, hemos llegado a un punto del camino en el que probablemente no nos habíamos visualizado cuando comenzamos nuestra aventura empresarial, solos o con pocos compañeros de viaje o perteneciendo a un gran equipo empresarial. En cualquiera de los casos, todas las personas protagonistas de esos proyectos habrán tenido y tienen su peso a la hora de posicionar a la empresa en su lugar actual. En cualquier caso, independientemente de cuál sea nuestro posicionamiento en el mercado, lo que subyace a esta cuestión no es si somos TOP TEN en nuestro sector o en nuestro nicho de mercado, sino si en momentos complicados como los que vivimos, somos TOP ONE con las personas que reman a nuestro lado.

Cuando aparecen los problemas o las dificultades, las mejores soluciones provienen de la capacidad y el potencial del principal motor empresarial: las personas. Personas que no solo deben estar cualificadas para hacer su trabajo, sino también motivadas para desarrollarlo de la mejor manera posible. Y esta motivación crece o decrece cuando se gana o pierde el interés por las tareas acometidas. Para minimizar esto último y teniendo en cuenta que hoy en día, la distancia física pone a prueba la comunicación con los nuestros, hay que retar al ingenio, la creatividad y utilizar todo aquello que la tecnología pone a nuestro alcance para que esta relación bilateral no decaiga, ya que la calidad de esta comunicación, será el primer termómetro para saber si la crisis nos ha “infectado” también a nosotros.

No podemos dejar de comunicar y comunicarnos a pesar de nuestros encierros y nuestros supuestos aislamientos. Debemos mantener, ahora más que nunca, niveles óptimos de atención a nuestros trabajadores, respetar y buscar su conciliación familiar, reconocer su trabajo, fomentar su proactividad, mantener o iniciar nuevos proyectos o retos laborales que impliquen el trabajo en equipo y presentar nuevos objetivos para no caer en la rutina y la desmotivación.

Si conseguimos que nuestros trabajadores se sientan cuidados, se sepan escuchados, valorados y a gusto, su compromiso aumentará, plantearán con confianza nuevas ideas, probablemente disfrutarán de su trabajo y su rendimiento y eficacia crecerán.

Son pequeños cuidados que, como los primeros que nos recomendaron nuestras autoridades sanitarias al comienzo de esta crisis (estornudar sobre el brazo, lavarnos las manos, etc.), evitarán las infecciones y mejorarán nuestra salud y la de nuestro entorno.

SI cuidamos a los nuestros, inevitablemente seremos cuidados.

 

¿cómo fluye tu aprendizaje?

Piscinas

Un mes después de empezar la séptima edición de Factoría, ya empiezan a verse rasgos comunes de esta nueva generación, ese sello de identidad o común denominador que parece que todos los grupos humanos necesitan para generar ese sentimiento de tribu, de pertenencia a una comunidad.

Esta generación parece haber decidido que el mundo se puede acabar mañana, y que por lo tanto beberse “a sorbitos” la experiencia de Factoría de enero a junio, es un enorme riesgo. Muchísimo mejor bebérselo de un trago, por lo que pueda pasar. Llevamos cuatro semanas de muchísima intensidad, de enorme apertura a sentir emociones, a “abrir melones” y a ponerse en marcha para gestionarlos.

Esta predisposición al aprendizaje, a vivir la experiencia al máximo, es por supuesto más positiva que negativa (expande tu mundo). Pero claro, como decía una de las inscripciones en el Oráculo de Delfos, “nada en exceso”. También es posible atragantarse de descubrimiento, de conocimiento. Darse una vuelta a uno mismo, y darse una vuelta por el mundo, es un ejercicio que puede marear, si lo haces demasiado rápido. Si no hay reflexión antes de la acción.

Dicen los expertos que hablan de la sensación de fluidez, que las experiencias más maravillosas son aquellas en las que las variables espacio y tiempo carecen de importancia. En las que te dejas llevar, a partir del ritmo real que tu cuerpo y tu mente necesita. Pero esto no significa no pensar. O no parar de hacer. Significa moverse por algo (sin destino) o hacia algo (un destino más o menos concreto), por caminos que pueden ser largos o cortos. Y el que sean buenos, no tiene que ver con que sean largos o cortos. Sino con cómo de bien te sientes, o cuál es el sentido que le das al camino.

De este modo, un camino largo, bebido a sorbos pequeños, puede ser la mejor opción para alguien. Como también beberse todo de un trago. Nada es bueno o malo “porque sí”, desde el punto de vista de las experiencias. No es mejor tirarse a la piscina sin saber cómo está el agua. Tampoco es mejor dedicar 30 minutos a ir metiendo los deditos, los pies, las piernas. Hasta que te sumerges por completo.

¿Cómo fluyes tú?

 

Qué es más importante, la persona o la rentabilidad que aporta en el trabajo

El lenguaje que nos delata

Productividad, retorno de la inversión, KPI`s, rentabilidad, eficiencia, rotación… Estas palabras son cada vez más frecuentes en el área de RRHH, ahora llamada de Talento. Aunque atendiendo a su vocabulario, tal vez la antigua denominación sería más descriptiva de su misión.

Sería muy interesante hacer un estudio sobre qué tipo de lenguaje utilizan otras áreas de la organización. Podría darse el caso de descubrir que en el área de finanzas oyésemos palabras como: desarrollo, personas, competencias, potencial, medio plazo, atracción… Posiblemente,  esto nos llamaría la atención e incluso nos preguntaríamos, qué está pasando.

Curiosamente, lo que describimos en el primer párrafo no causa demasiada extrañeza; que en el área de personas se hable con jerga mercantil no genera ningún cuestionamiento. A nosotros sí nos llama la atención, tal vez porque nuestra memoria profesional de hace 20 años, nos permite contrastar los dos momentos y pone en evidencia que el vocabulario utilizado en ambos es significativamente diferente y algo tiene que decir.

¿Qué significado tiene que valoremos las políticas de gestión de personas con criterios casi exclusivamente económicos?, ¿dónde nos lleva esto? Tal vez nos podríamos ahorrar la palabra “personas”… volver al término recursos. Al fin y al cabo, con este lenguaje, lo que evidenciamos es que las personas cada vez son más recursos y menos personas.

Haciendo un pequeño salto de entorno, vayamos al ámbito universitario.

Hay numerosas demandas por parte de las empresas de reducir el gap existente entre en entorno universitario y el empresarial. Sin duda, la reducción de ese gap ayudaría a conseguir un retorno de la inversión mucho más rápido de los recursos destinados por la sociedad a la formación de los jóvenes, la adaptación al puesto también se alcanzaría de forma más acelerada, no habría déficits o excedentes para cubrir las posiciones profesionales, disciplinas académicas con poca representación en las empresas desaparecerían, etc.

Una vez más, la lógica económica que se convierte en la vara de medir universal obviando otras variables como el bienestar, el desarrollo social, la diversidad, etc. Las variables que humanizan y permiten desarrollar el talento que cada persona tiene.

¿No se trata de atraer y retener al talento? El lenguaje nos delata, la gestión de personas no puede vaciarse de humanidad para llenarse de términos mercantiles.  

¿Atraer o retener talento?

¿Atraer o retener?

Algunas prácticas empresariales están dando a entender que es más fácil atraer talento joven que retenerlo, incluso algunas organizaciones asumen la rotación como una situación con la que hay que convivir y simplifican las políticas de retención, potenciando sus políticas de reclutamiento  y selección.

Sorprende con qué naturalidad se habla de la necesidad de buscar talento joven de forma masiva para que se garantice un flujo de entrada de jóvenes que, al menos, neutralice la salida que se da de forma continua. Esta situación dice mucho del “músculo” de las áreas de selección, quienes se están acercando cada vez más a las universidades para identificar talento joven y persuadir con una marca corporativa atractiva.

Lo que a veces no se cuenta es, que esa persuasión en numerosas ocasiones dura poco tiempo. A los primeros meses de entusiasmo en la empresa, le sucede el desencanto al encontrarse con el muro de la rutina. Y si algo caracteriza al talento, es la intolerancia a los muros de la rutina; donde hay rutina, el talento no se queda mucho tiempo.

Las personas jóvenes aprenden cada vez más rápido, la conexión que existe entre ellas y el intercambio de información se ha convertido en cotidiano y una fuente de prescripción natural. El talento joven no busca el ranking de las empresas con la “mejor marca empleadora”, directamente preguntan a otros jóvenes que trabajan en esas empresas. Más pronto que tarde, el talento joven empezará a preguntar sobre las políticas de retención del talento antes de incorporarse a una empresa, y la persuasión de una marca tendrá que fundamentarse con indicadores de retención si quiere atraer.

Indagarán sobre el estilo directivo corporativo, las posibilidades de movilidad interna, los proyectos transversales existentes, los indicadores de rotación, los de diversidad, etc. El talento joven no encuentra la vinculación en la seguridad o en la retribución, esta es una de sus diferencias. Al talento lo moviliza el aprendizaje constante, la autonomía y la convivencia con otras personas de talento.

En un estudio realizado con la cantera de talento joven de Dynamis sobre el estilo directivo preferido, los dos estilos con puntuaciones más destacadas han sido el estilo visionario y el timonel. Ambos son altamente retadores, lo que permite sortear el muro de la rutina. Cuando algunas empresas se enfocan únicamente en captar talento sin tener políticas adecuadas de retención posterior, están deteriorando su marca empleadora a medio plazo. Y aunque las empresas podamos tener cierta miopía empresarial, los jóvenes talento no la tienen.

Confederación de Empresarios de Albacete

Reflexiones impulsando la creatividad en emprendedores

El mes de octubre estuvimos formando a emprendedores en habilidades transversales, dentro del programa Sherpa de FEDA en Albacete. Mientras volvía a Madrid en tren reflexioné sobre la experiencia. Las reflexiones en trenes y aviones no son causales para mí. Algo tienen que cuando subo a ellos y miro por la ventana siento que encuentro un oasis que canaliza toda la energía que tengo dentro, que da quietud a una cabeza en permanente ebullición, sentido a todo el movimiento, desconexión externa traducida en conexión conmigo misma, con mis valores, con dónde quiero ir y, sobre todo, por qué. Ojalá encontremos siempre un gran balance entre reflexión y acción, consiguiendo hacer una parada para no perder lo importante ante la rutina, para asimilar al aprendizaje diario.

Me fui interiorizando la gran necesidad que hay de impulsar a que los emprendedores en España rompan el miedo al riesgo y al fracaso que nos paraliza como país. Pero no desde un eslogan vacío que nos empuja a fracasar porque sí, como ovejas de un rebaño al precipicio, sino entender estrategias concretas para que el fracaso sea una oportunidad de aprendizaje creativo. La resiliencia no es solo sobreponerse de los baches del camino, sino ante todo, tener las perspicacia de romper paradigmas viejos y diseñar nuevas formas creativas de ver el camino.

Me fui convencida más aún de que no ser creativo hoy es ser analfabeto, de que es esta una de las grandes habilidades a potenciar. Me fui con la rabia de interiorizar cómo la educación nos corta el tesoro más poderoso que traemos de serie: una imaginación infinita. Si se corta de niños es muy complejo volverla a coser. Pero siento que es un reto apasionante que merece la pena cuando ves la emoción de aquellos que descubren lo que han perdido y se mueren por volverlo a recuperar. Es crítico abrir burbujas que nos condenan, para cuestionarnos modelos interiorizados y romper dogmas rígidos que nos encorsetan. La creatividad es una actitud ante la vida.

Me fui con la convicción de que todo cambio profundo empieza cambiando la mentalidad y que muchos conflictos externos son en realidad internos. Muchos de los obstáculos que vivimos vienen de no sabernos escuchar, de no querer profundizar, de no entender las razones ocultas por las que actuamos, de no encontrar lo prioritario. Ayudar a otros a destapar estas batallas internas es muy complejo pero tremendamente estimulante.

Me fui con la sensación más clara de una gran ironía de este siglo: en un mundo hiperconectado, la soledad es enorme. Muchos emprendedores lo que necesitan realmente es que se les escuche. Necesitan a alguien que les ayude a mirar desde fuera, a comprenderse, a entender su caos. Necesitan motivación, autoconocimiento y curar su autoestima. Necesitan un encuentro con alguien que les ayude a entender su montaña rusa. Buscan algo tan simple y tan complejo como sentirse escuchados, como un café al sol en medio de una discoteca oscura.

Me fui reforzando más mis porqués. Siempre que formo a otros y les ayudo a descubrirse o destapar acabo entendiendo mejor mis razones. Creo que no hay nada más potente para enfrentarse a la rutina del día a día y para dar sentido a los cambios, que entender el núcleo que te mueve. Quiero seguir creando innovadores, porque creo que es lo que nos dará valor en un futuro que es hoy. Quiero ayudar a que España descubra que tiene talento creativo, solo que necesita mantenerlo en el caso de los niños, potenciarlo en el caso de los jóvenes y repararlo en el caso de los adultos. Quiero seguir ayudando a otros a pensar de forma lateral, a romper dogmas, a escuchar con empatía, a redefinir problemas y a mirar desde nuevas perspectivas.

Me fui sabiendo que para aportar verdadero valor hay que haber sentido el barro. Quiero seguir viviendo experiencias diversas y enriqueciendo mi mochila para poder enseñar de forma profunda, expandiendo mi mundo para poder expandir otros mundos. Quiero no olvidarme nunca de seguir viviendo experiencias en la primera línea de batalla porque desde ahí se aprende realmente de qué va el juego, con mezclas y matices que no se aprecian desde  los mandos globales del cuartel. Creo que no hay que renunciar ni al cuartel ni a la batalla, pues el valor transversal se encuentra uniendo estrategia y experiencia, una alimentando a la otra. Quiero aplicarme mi propio cuento y seguir abriendo mi mente para enseñar mejor. Ser aprendiz antes que maestra.